No me quieren devolver los 3.000 € de las arras, pero lo que más me duele no es solo el dinero. Es todo lo que hay detrás de esos 3.000 €. Mi padre ha sufrido muchísimo por esto, ha puesto toda su ilusión, su esfuerzo y sus ahorros, y no es justo que una situación así le haya hecho pasar por tanto.
Hay cosas que el dinero no puede comprar y hay heridas que no se ven. Nosotros hemos intentado hacer las cosas bien, con confianza y de buena fe, y aun así nos hemos encontrado con esta situación.
Yo no voy a olvidar todo lo que hemos vivido ni el sufrimiento que ha causado esto a mi familia. Confío en que la verdad terminará saliendo a la luz y que cada persona tendrá que responder por sus actos. Dios conoce perfectamente lo que ha pasado, lo que hemos sufrido y las intenciones de cada uno. Y yo tengo fe en que, de una manera u otra, la justicia llegará.