¿Cuándo llegan las máquinas de devolución de envases?
Dentro de poco veremos en los supermercados las máquinas para devolver botellas de plástico y latas. El consumidor pagará unos 10 céntimos adicionales al comprar determinados envases, cantidad que recuperará cuando los devuelva. Se trata de una medida pensada para aumentar el reciclaje, pero que genera dudas por su coste y su funcionamiento. OCU pide que el sistema se diseñe bien y se explique correctamente a los consumidores para que la participación sea tan alta como en otros países europeos.
Pagar al comprar y recuperar el dinero al devolver
El futuro Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) cambiará la forma de gestionar determinados envases de bebidas en España. Cuando entre en funcionamiento, al comprar una bebida en botella de plástico o lata incluida en el sistema habrá que pagar una cantidad adicional, de al menos 10 céntimos, que se recuperará al devolver el envase vacío en los puntos habilitados para ello.
Las máquinas de retorno que se instalen en los supermercados y otros establecimientos serán una de las vías para realizar esa devolución. El objetivo es incentivar que los envases vuelvan al circuito de reciclaje y reducir los que terminan en la basura o abandonados en el entorno.
Sin embargo, si el envase no se devuelve, el depósito se pierde. De ahí que una de las críticas al sistema sea que puede suponer un coste adicional si los ciudadanos no tienen fácil acceso a los puntos de devolución o no pueden almacenar y transportar los envases hasta ellos.
La implantación del SDDR obligará a adaptar los locales comerciales, supermercados y sistemas logísticos. Las máquinas de devolución, el almacenamiento y transporte de los envases o la gestión de los reembolsos implican inversiones importantes y el sector ha advertido de que esos costes podrían acabar repercutiendo, al menos en parte, en los precios.
A todo ello se suma la confusión generada por algunas informaciones que dan por hecha su entrada en vigor antes de tiempo. En las redes sociales circulan muchos mensajes, titulares confusos e incluso bulos sobre el futuro sistema de depósito de envases: que si “Mercadona va a cobrar 20 céntimos más”, que si “habrá que pagar por reciclar”, que si “entra en vigor ya”…
Lo cierto es que el sistema está previsto en la normativa, pero su implantación efectiva depende todavía de su desarrollo y puesta en marcha. Desde OCU te explicamos qué es el sistema de depósito, devolución y reembolso de envases, cómo funcionará y qué implicará para los consumidores.
Por qué se pone en marcha este sistema
En España se recicla muy poco. Según los datos oficiales del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), la tasa de recogida separada de botellas de plástico de bebidas de menos de tres litros fue tan solo del 41,3% en 2023, muy por debajo del objetivo que la normativa de envases y residuos de envases marcaba para ese año.

Ese mal dato hizo que se activara la fecha de noviembre de 2026, prevista en la propia normativa, para que el sistema de depósito sea obligatorio. Pero la realidad es que vamos con bastante retraso y es muy improbable que tengamos implantado el sistema para esa fecha.
En el plan de la UE, el 1 de enero de 2029 todos los países de la UE habrán tenido que adoptar las medidas necesarias para que la recogida separada alcance, al menos, el 90%. Y entre las medidas que se barajan, la principal es el sistema de envases retornables con reembolso por la devolución de latas y botellas.
En los países europeos donde este sistema ya está implantado desde hace años, se ha comprobado que es un incentivo eficaz para el reciclado:
- se recuperan muchos más envases,
- hay menos residuos abandonados en calles, parques y playas,
- y el material reciclado es de muchísima más calidad.
En Alemania, por ejemplo, se recupera más del 90% de las botellas y latas, y las máquinas forman parte del día a día en cadenas como Lidl o Aldi.
En Portugal, el sistema Volta funciona desde el 10 de abril de 2026, con máquinas en supermercados y un depósito de 10 céntimos por envase.

¿Es un recargo?
El primer malentendido que conviene aclarar es que el sistema no encarece las bebidas. No es un recargo, sino un depósito.
Cuando el sistema esté en marcha, al comprar una bebida en lata o botella se pagará un pequeño depósito adicional. La ley fija un mínimo de 10 céntimos por envase, pero puede ser más (en otros países oscila entre 10 y 25 céntimos) o un depósito diferente en función del envase. Lo más importante es que ese importe no se pierde:
- pagas el depósito al comprar,
- devuelves el envase vacío,
- recuperas tu dinero.
El depósito aparecerá claramente desglosado en el tique, separado del precio del producto y sin IVA.
¿Qué envases entrarán en el sistema?
En principio, el sistema se aplicará a los envases de bebidas más habituales:
- botellas de plástico (PET) menores de 3 litros,
- latas metálicas,
- briks de bebidas no lácteas.
La inclusión de los briks de bebidas genera muchas dudas. No todos los briks entrarían, por ejemplo, no se podrían meter los de leche, nata o batidos. Tampoco los de tomate frito ni gazpacho, que no se consideran “bebidas”, lo que puede generar confusión en los consumidores.
El vidrio queda fuera porque ya tiene buenos niveles de recogida.
En todo caso, seguramente las máquinas estarán programadas para rechazar los envases que no formen parte del sistema, ayudando así al consumidor a identificar cuáles se pueden devolver y cuáles no.
¿Dónde se devolverán los envases?
La devolución se hará principalmente a través de máquinas de devolución y reembolso, que se instalarán en:
- hipermercados y supermercados de más de 120 m2,
- tiendas de proximidad y gasolineras que decidan participar,
- y también podría ser en puntos habilitados por ayuntamientos, especialmente en pueblos pequeños y zonas rurales donde no haya grandes comercios.
El funcionamiento de la máquina es sencillo: se introduce el envase vacío, el sistema comprueba que es válido, se contabiliza automáticamente y se calcula el importe a devolver.
¿Cómo se recupera el dinero?
Está por ver cómo se aterriza, pero en otros países europeos hay varios sistemas para que el consumidor elija entre distintas opciones:
- recibir el dinero en efectivo o en caja,
- usarlo como descuento en su compra,
- recibirlo de forma digital (por ejemplo, a través de una app o Bizum),
- o donarlo a entidades sociales (como una ONG o asociaciones solidarias).
En cualquier caso, es importante tener claro que es dinero del consumidor. No podrá devolverse como premios o incentivos.
¿Quién paga realmente el sistema?
Otro bulo frecuente es que “todo lo paga el consumidor”. No es así.
El sistema se financia principalmente mediante una tasa que pagan los productores de bebidas, en aplicación del principio de responsabilidad ampliada del productor de que "quien contamina, paga".
El depósito es solo un importe que circula: el consumidor lo adelanta y lo recupera cuando devuelve el envase.
Los depósitos que no se recuperan (porque algunos envases no se devuelven) no son un beneficio privado: la normativa obliga a destinarlos a mejorar el funcionamiento del sistema y a acciones de información y concienciación.
¿Cuándo entrará en vigor?
Aunque la normativa fija noviembre de 2026 como la fecha límite, la realidad es que vamos con retraso y es muy posible que el sistema no funcione plenamente para esa fecha.
Antes es necesario:
- designar quién gestionará el sistema,
- desplegar miles de máquinas,
- adaptar envases y códigos,
- y realizar campañas de información.
Todo apunta a que su implantación efectiva requerirá todavía tiempo y planificación. No es una decisión de una cadena concreta, ni una medida que se toma de un día para otro.
Por otro lado, el Reglamento Europeo de Envases y Residuos de envases establece que, para enero de 2029, los Estados miembros garantizarán la recogida separada anual de un mínimo del 90 % en peso de las botellas de plástico y las latas de bebida de un solo uso de hasta tres litros. Así que más nos vale ponernos en marcha sin demora.
El papel clave de los consumidores
El sistema no nace para complicar la vida al consumidor, sino para mejorar el reciclaje de forma efectiva y avanzar hacia un modelo más circular.
Este sistema solo funciona si la ciudadanía participa activamente.
Si los envases no se devuelven, el modelo fracasa, como ya ha ocurrido con el sistema actual de recogida. Por eso es tan importante que se dé información clara, con mensajes sencillos y haya tiempo suficiente para adaptarse.
La experiencia de otros países demuestra que cuando el sistema se explica bien y funciona correctamente, la participación es muy alta.




OCU insiste en que poner en marcha un sistema de este tipo sin explicarlo bien genera frustración y rechazo. La confianza del consumidor cuesta mucho ganarla y se pierde muy rápido si el sistema falla.