Maquillaje de carnaval para niños, elígelo bien
¿Son seguros los maquillajes para niños? Hemos sondeado los productos existentes en el mercado para comprobarlo. Te ofrecemos los resultados de nuestro test y te damos una serie de consejos para no equivocarte.
A los niños les encanta disfrazarse y Carnaval es un momento ideal para hacerlo. El maquillaje es un complemento casi indispensable en los disfraces de los más pequeños. Por eso nos hemos planteado si es seguro para ellos utilizar este tipo de cosméticos y hemos sondeado los productos existentes en el mercado. Te ofrecemos los resultados de nuestro test y te damos una serie de consejos para no equivocarte.
Los niños pequeños son más sensibles, generalmente, a padecer determinados efectos tóxicos, puesto que su piel y la de los adultos presentan diferencias, sobre todo en cuanto al grosor de la epidermis y el estrato córneo, más finos en los niños y por ello más vulnerable como barrera protectora. Además la relación entre la superficie cutánea y la masa corporal es superior en el caso de los niños, en comparación con la del adulto. Por esto podrían alcanzarse concentraciones elevadas de la sustancias absorbidas a través de la piel, y mayores efectos adversos.
Por otro lado, determinados órganos y funciones fisiológicas se desarrollan durante la infancia, y cualquier producto que entre en contacto con la piel, sobre todo los que no se aclaran rápidamente, deben ser seguros y no producir efectos secundarios.
Debemos tener en cuenta también que los niños pueden hacer un uso inadecuado de los cosméticos, como chuparlos o ingerirlos.
A los niños les encanta disfrazarse y Carnaval es un momento ideal para hacerlo. El maquillaje es un complemento casi indispensable en los disfraces de los más pequeños. Por eso nos hemos planteado si es seguro para ellos utilizar este tipo de cosméticos y hemos sondeado los productos existentes en el mercado. Te ofrecemos los resultados de nuestro test y te damos una serie de consejos para no equivocarte.
Los niños pequeños son más sensibles, generalmente, a padecer determinados efectos tóxicos, puesto que su piel y la de los adultos presentan diferencias, sobre todo en cuanto al grosor de la epidermis y el estrato córneo, más finos en los niños y por ello más vulnerable como barrera protectora. Además la relación entre la superficie cutánea y la masa corporal es superior en el caso de los niños, en comparación con la del adulto. Por esto podrían alcanzarse concentraciones elevadas de la sustancias absorbidas a través de la piel, y mayores efectos adversos.
Por otro lado, determinados órganos y funciones fisiológicas se desarrollan durante la infancia, y cualquier producto que entre en contacto con la piel, sobre todo los que no se aclaran rápidamente, deben ser seguros y no producir efectos secundarios.
Debemos tener en cuenta también que los niños pueden hacer un uso inadecuado de los cosméticos, como chuparlos o ingerirlos.
La presentación de un producto cosmético para niños y especialmente su forma, olor, color o aspecto no debe confundirse con un alimento.
Tampoco ha de contener más ingredientes de los estrictamente necesarios, ni incluir sustancias tóxicas para la reproducción, o sustancias con actividad disruptora endocrina, ni alérgenos potentes. Deberían carecer de impurezas o trazas procedentes de materias primas. Los conservantes tienen que emplearse en las concentraciones mínimas necesarias para mantener su eficacia. Los alérgenos en perfumes o aceites naturales deberían reducirse al mínimo en los productos para niños.
Esta serie de premisas tienen especial importancia en los productos que no se aclaran, porque a los niños se les suelen aplicar productos que no se aclaran incluso varias veces al día. En consecuencia, los ingredientes que componen dichos productos pueden acumularse por vía percutánea con el paso del tiempo.
En cuanto al etiquetado del producto, las instrucciones de uso y las advertencias han de quedar perfectamente reflejadas para poder garantizar el uso seguro del producto y evitar problemas.