Cómo elegir una buena salsa para pasta: Guía de compra
En qué fijarse para elegir la mejor salsa
Una buena salsa es lo que marca la diferencia entre un plato de pasta y otro. Tanto si eres un fan del tomate, como si prefieres un pesto en cualquiera de sus variantes o una salsa con queso o setas, con esta Guía de Compra te damos las claves para acertar y escoger un producto de calidad por su sabor, sus propiedades y por su composición.
Rápidas, sí... y también buenas
Las salsas preparadas para pasta son una solución rápida para muchas comidas, pero no todas son iguales. Algunas apenas contienen ingredientes que reconocerías en una receta casera, mientras que otras destacan por su elevado contenido en sal, grasas saturadas o aditivos.
Para ayudarte a elegir mejor, en OCU hemos analizado 236 salsas para pasta disponibles en supermercados españoles. Hemos revisado su composición nutricional y su lista de ingredientes para identificar qué opciones merecen la pena y cuáles conviene reservar para un consumo ocasional.
5 claves para elegir una buena salsa para pasta
Antes de meter una salsa en el carrito, revisa estos puntos:
- Prioriza las salsas a base de tomate.
- Busca productos con menos de 1 g de sal por cada 100 g.
- Elige listas de ingredientes cortas y fáciles de entender.
- Evita, siempre que sea posible, aromas de humo y almidones modificados.
- Reserva las salsas de nata y los pestos para ocasiones puntuales.
¿En qué fijarse al elegir una salsa para pasta?
Son varios los aspectos que debes tener en cuenta si quieres escoger una salsa para pasta que sea de calidad.
La lista de ingredientes
La lista de ingredientes suele dar muchas pistas sobre la calidad del producto. Las mejores opciones suelen parecerse a una receta casera: tomate, aceite, verduras, especias y poco más. Por el contrario, las listas largas, con numerosos ingredientes tecnológicos o difíciles de identificar, suelen indicar un mayor grado de procesamiento.
Nuestro consejo es que cuanto más sencilla y reconocible sea la receta, mejor.
La cantidad de sal
La sal es uno de los aspectos más importantes a la hora de valorar una salsa preparada. Intenta elegir productos con menos de 1 g de sal por cada 100 g.
- Las salsas de tomate presentan una media de 0,92 g de sal por cada 100 g, una cantidad razonable, aunque muchos productos superan el 1%, que consideramos el límite de lo aceptable.
- Las salsas de nata elevan la media hasta 1,24 g por cada 100 g.
- Las salsas pesto alcanzan valores mucho más altos, con una media de 2,31 g y productos que llegan a superar los 5 g por cada 100 g.
Las grasas saturadas
No todas las grasas tienen el mismo impacto nutricional.
- Las salsas de tomate destacan por su bajo contenido en grasas saturadas, con una media cercana al 0,8%.
- Las elaboradas con nata presentan niveles mucho más elevados, normalmente entre el 4% y el 8%, debido a ingredientes como la nata, los quesos o el bacon.
- Los pestos son especialmente ricos en grasa total, ya que contienen grandes cantidades de aceite y frutos secos.
Aditivos
La presencia de aditivos varía mucho según el tipo de salsa.
- Las salsas de tomate son las que menos aditivos tienen, con una media de un aditivo por producto. Muchas no tienen ninguno.
- Las salsas de nata son las que más recurren a ellos, con una media de tres aditivos y productos que llegan a incorporar hasta ocho. En algunas salsas carbonara hay nitrito sódico (E250), un ingrediente a evitar.
- Además es habitual que se recurra a aromas, sobre todo en estas salsa de nata. Sin embargo, las salsas de tomate están menos procesados.
Distintos tipos de salsa
Salsas de tomate: la mejor opción
Estas son, con diferencia, las salsas mejor valoradas. De hecho, encontramos 28 productos clasificados como "muy buena elección" y otros 73 considerados "buena elección".
Sus puntos a favor:- Poco contenido en sal.
- Ingredientes sencillos.
- Sin aditivos innecesarios, sin aromas ni ultraprocesados.
Si eliges una de las mejor valoradas, puede formar parte habitual de tu alimentación.
Salsas de nata: solo de vez en cuando
Las carbonaras, salsas de quesos y de setas suelen concentrar más grasas saturadas, más sal y más aditivos que el resto de categorías.
Solo una salsa de setas consigue la valoración de "buena elección".
Si decides comprarlas, comprueba que los ingredientes protagonistas sean realmente las setas o el queso y no simplemente agua o nata.
Pesto y pesto rosso: con moderación
Las salsas de pesto son productos muy apreciados por su sabor, pero también destacan por su elevado contenido en grasa y sal. En nuestro análisis no encontramos ningún pesto clasificado como "muy buena elección" y solo un pesto rosso alcanzó la categoría de "buena elección".
En cualquier caso, si compras pesto:
- Prioriza los elaborados con aceite de oliva.
- Busca los que incorporen una proporción elevada de albahaca.
- Utilízalo en pequeñas cantidades.
¿Cuáles son las mejores salsas del súper?
Según nuestra Escala Saludable, los productos más recomendables son:
- Tomate frito 0% azúcares añadidos Hida
- Tomate frito Labore
- Sofrito casero tomate y cebolla Gallina Blanca
- Tomate & albahaca Hida
- Arrabiata Barilla
- Pesto rosso Barilla
- Salsa fresca de setas Giovanni Rana
Descubre los detalles en nuestro comparador:
Preguntas frecuentes
¿Qué ingredientes debería llevar una buena salsa de tomate?
Tomate, aceite, verduras, especias y una cantidad moderada de sal. Las listas cortas suelen ser una buena señal.
¿Son mejores las salsas frescas que las de bote?
No necesariamente. Lo importante es revisar los ingredientes y la información nutricional. El formato no garantiza una mejor calidad.
¿Cómo saber si una salsa está muy procesada?
Las listas largas de ingredientes, la presencia de aromas, almidones modificados, jarabes o numerosos aditivos suelen indicar un mayor grado de procesamiento.
¿Es mejor preparar la salsa en casa?
Sí. Cocinar la salsa permite controlar la cantidad de sal y grasa, además de evitar ingredientes innecesarios.
¿Cuál es la salsa más saludable?
En general, las salsas a base de tomate son las que presentan mejor perfil nutricional. Suelen contener menos grasas saturadas, menos sal y menos ingredientes innecesarios que las salsas de nata o los pestos.
¿Cómo se conservan?
Depende:
- Los tarros y bricks están esterilizados y pueden mantenerse en la despensa durante largos periodos de tiempo.
- En cambio, las salsas en bolsa y tarrina son productos "frescos" que no se encuentran esterilizados y por tanto deben de conservarse en refrigeración teniendo a su vez una vida útil mucho más corta.
Eso sí, una vez abierto cualquiera de estos productos debe de conservarse en refrigeración y consumirse en pocos días en su totalidad. Recordamos que toda esta información debería de venir incluida en los envases.