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¿Vigilados por nuestro propio iPhone?

28 abril 2011 Archivado

28 abril 2011 Archivado

Estos últimos días hemos podido leer en muchos medios una noticia inquietante: nuestros smartphones saben dónde estamos en todo momento y almacenan esa información en un archivo desprotegido. Además, compañías como Apple podrían utilizar esos datos para sacar beneficios. ¿Qué hay de cierto en todo esto?

Los nuevos teléfonos inteligentes son capaces de localizar nuestra posición en pocos segundos (a diferencia de los GPS convencionales, mucho más lentos). Con gran rapidez, los smartphones almacenan en un pequeño fichero una serie de datos, como los puntos de conexión Wi-Fi y las antenas de telefonía móvil, y permiten localizar a un usuario incluso aunque se encuentre dentro de un edifico (donde la señal GPS no llega).

Uno de los dispositivos en el centro de la polémica ha sido el iPhone de Apple. Este smartphone en concreto no utiliza únicamente datos de nuestro teléfono, sino que se alimenta también con los datos de los iPhone de otras personas. De hecho, cuando compramos este teléfono nos comprometemos a una serie de cosas, tal y como se especifica en su "Guía de información importante del producto":

  • El simple hecho de utilizar cualquiera de los servicios del iPhone basados en geolocalización se interpreta "como un hecho inequívoco de aceptación y consentimiento" de la recopilación de datos por parte de Apple.
  • La información sobre nuestra ubicación geográfica no va asociada a nuestros datos personales.
  • Es posible retirar nuestro consentimiento para que estos datos sean utilizados. Para ello debemos dejar de utilizar "las funciones de localización o desactivar la opción Localización del iPhone".

En resumen: cuando utilizamos cualquiera de los servicios basados en localización, aceptamos que Apple recopile estos datos de manera anónima. Si no queremos que esto suceda, no podemos utilizar dichos servicios.

Entonces, ¿cuál es el problema?

El conflicto llegó al comprobar que, aun desconectando los servicios de localización, el iPhone continuaba almacenando los datos sobre nuestra ubicación. Esto contradice las propias normas de Apple, como ellos mismos confirmaron en su página web:

"No debería hacerlo. Es un error que tenemos previsto solventar en breve"

Por si esto fuera poco, varios expertos hicieron notar que este archivo de geolocalización no se guardaba encriptado en nuestro teléfono, sino que se almacenaba en cualquiera de los ordenadores con los que sincronizamos nuestro iPhone. Apple ha reaccionado rápidamente a la polémica y la última actualización de su sistema operativo soluciona estos errores

El test de la OCU

Antes de las correcciones de Apple, los expertos de la OCU comprobaron qué tipo de información se recopilaba en el dispositivo. Para ello utilizaron un iPhone, lo sincronizaron con un Mac y usaron una simple aplicación que muestra las posiciones almacenadas.

En las pruebas realizadas, los mapas de geolocalización obtenidos reflejan vagamente los lugares por los que ha pasado nuestro iPhone y se basan en el rastreo de los puntos de acceso Wi-Fi y antenas de telefonía que se encuentran en los alrededores. Esto respalda la teoría de Apple: no se trata de un auténtico sistema de localización.

Gracias a otros estudios sabemos que el iPhone puede dar localizaciones muy precisas. Sin embargo, Apple no lo está haciendo porque lo único que le interesa es la ubicación de los puntos de acceso Wi-Fi y de las antenas móviles, no nuestra posición.


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