Entiende tu análisis de sangre
Te ayudamos a resolver dudas y comprender el significado de los conceptos técnicos de tus informes de laboratorio de forma rápida y sencilla.
Este glosario interactivo muestra los parámetros típicos en una analítica básica de sangre y rangos orientativos de referencia para varones adultos y mujeres no embarazadas.
Los rangos normales de referencia varían entre laboratorios de análisis clínicos. Los rangos que aquí se ofrecen son solamente orientativos. Consulta tu analítica de sangre para comprobar si tus resultados se encuentran dentro del rango normal de referencia de tu laboratorio.
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Es el producto final derivado del desecho y metabolismo de las purinas en el organismo.
Un valor alto (hiperuricemia) orienta a gota, insuficiencia renal, lisis tumoral (destrucción de células tumorales tras tratamiento oncológico) o uso de determinados fármacos.
Un valor bajo, por sí solo, suele carecer de relevancia diagnóstica o clínica.
También conocida como transaminasa, es una enzima casi exclusivamente presente en las células del hígado, por eso se usa para detección y seguimiento de daño hepatocelular.
Una ALT alta orienta a hepatitis, toxicidad farmacológica, hígado graso u otras lesiones hepáticas.
Una ALT baja suele considerarse normal y no suele tener relevancia clínica.
También conocida como transaminasa, es una enzima presente sobre todo en las células del hígado y del corazón, pero también en músculo y otros tejidos. Junto con la ALT se mide para detectar daño hepatocelular.
Una AST alta orienta a hepatopatía o lesión muscular.
Una AST baja suele considerarse normal y no suele tener valor diagnóstico relevante.
Son la fracción menos abundante de leucocitos; liberan mediadores implicados en reacciones alérgicas e inflamatorias.
La basofilia (valor elevado) puede orientar a alergia, hipotiroidismo o trastornos mieloproliferativos.
La basopenia (valor bajo) puede verse en infecciones agudas, reacciones de hipersensibilidad aguda o tirotoxicosis/hipertiroidismo.
0,5-1%
La bilirrubina es un pigmento amarillento y producto de desecho derivado del proceso de destrucción/reciclaje de los hematíes envejecidos. El hígado es el órgano responsable de la correcta eliminación de la bilirrubina de nuestro organismo. Altos niveles de bilirrubina en sangre provocan ictericia (coloración amarillenta de la piel y de los ojos).
Niveles elevados de bilirrubina orientan a destrucción excesiva de hematíes (anemia hemolítica, anemia perniciosa…), enfermedad hepática u obstrucción biliar.
Los valores bajos no suelen tener utilidad diagnóstica.
Mide el calcio circulante en sangre, muy importante para huesos, dientes, la contracción muscular, la conducción nerviosa y la coagulación.
Niveles elevados de calcio orientan a hiperparatiroidismo, cáncer, enfermedad ósea o consumo excesivo de vitamina D.
Niveles bajos de calcio orientan a hipoparatiroidismo, déficit de vitamina D, déficit de magnesio, enfermedad renal, pancreatitis o hipoalbuminemia.
Mide la concentración media de hemoglobina dentro del eritrocito; dicho de otro modo, cuánto de “cargado” de hemoglobina está el glóbulo rojo. Se mide porque ayuda a reconocer patrones de hipocromía o hipercromía y a orientar el tipo de anemia.
Una CHCM alta orienta a anemia hemolítica o esferocitosis hereditaria.
Una CHCM baja orienta a ferropenia o talasemia.
Conocido coloquialmente como colesterol “bueno” o “protector”. Mide el colesterol circulante en sangre transportado por las lipoproteínas de alta densidad (HDL por sus siglas en inglés) las cuáles retiran el exceso de colesterol de los tejidos de retorno al hígado, evitando de este modo su depósito en los vasos sanguíneos.
Valores elevados de colesterol HDL suelen asociarse a un menor riesgo cardiovascular.
Los valores bajos se asocian a mayor riesgo, aunque no se debe interpretar de forma aislada sino en conjunto con el resto de los indicadores de colesterol.
Conocido coloquialmente como colesterol malo, es la fracción de colesterol circulante más directamente relacionada con la aterosclerosis (depósito de placas de colesterol en la pared de los vasos sanguíneos). Mide el colesterol circulante en sangre transportado por las lipoproteínas de baja densidad (LDL por sus siglas en inglés) las cuales se encargan de transportar el colesterol desde el hígado a todas las partes del organismo.
Niveles elevados de colesterol LDL indican un mayor riesgo cardiovascular y es uno de los principales objetivos terapéuticos.
Valores de colesterol LDL bajos son deseables desde el punto de vista de la prevención cardiovascular.
Mide el colesterol circulante en sangre transportado por el conjunto de todas las lipoproteínas.
Un valor elevado orienta a mayor riesgo cardiovascular.
Un valor bajo aislado suele tener menos relevancia y puede verse en situación de desnutrición o enfermedad sistémica.
Es un producto normal de desecho del metabolismo muscular. Se usa como marcador esencial de la función renal.
Una creatinina elevada en sangre orienta sobre todo a deterioro de la función renal, indica que los riñones no eliminan correctamente las sustancias de desecho. En personas deportistas y/o con elevada masa muscular, debido al mayor rendimiento muscular, los niveles de creatinina también pueden aparecer más elevados de lo normal sin ser esto necesariamente indicativo de deterioro renal.
Niveles bajos de creatinina baja suele asociarse a menor masa muscular y tiene menor relevancia clínica por sí sola.
Participan en la defensa frente a parásitos y tienen un papel importante en alergia, asma e inflamación.
Una eosinofilia (valor alto) orienta sobre todo a procesos alérgicos, parasitosis, algunos trastornos autoinmunes y determinados cánceres o síndromes hipereosinofílicos.
Una eosinopenia (valor bajo) suele ser menos relevante por sí sola y puede verse en caso de sepsis, síndrome de Cushing o con el uso de corticoides.
1-4%
Es la proteína de almacenamiento de hierro, fundamentalmente se encuentra en el hígado y es el mejor indicador de las reservas de hierro del organismo. Este indicador mide la cantidad de ferritina circulante en sangre, que en circunstancias normales, es una cantidad muy pequeña.
Una ferritina alta orienta a inflamación, hepatopatía, neoplasia o sobrecarga de hierro según el contexto.
Una ferritina baja orienta con fuerza a ferropenia (déficit de hierro en el organismo), en las fases más avanzadas esto conduce inexorablemente a anemia ferropénica.
Es una enzima presenta sobre todo en los conductos biliares del hígado y hueso. Se mide para diferenciar si una alteración apunta a colestasis (obstrucción o disminución del del flujo de la bilis desde el hígado al intestino) o a enfermedad ósea.
Una FA alta orienta a obstrucción biliar/colestasis o aumento del recambio óseo.
Una FA baja es menos frecuente y puede deberse a déficits nutricionales, trastornos genéticos como la hipofosfatasia o la enfermedad de Wilson.
Es una enzima presente en distintos órganos como el riñón, hígado, bazo, páncreas, pero sobre todo hígado. Es la enzima más sensible cuando existen problemas de los conductos biliares.
Una GGT alta orienta a enfermedad hepática o daño de vía biliar o consumo de alcohol.
Los valores bajos no suelen tener relevancia clínica.
Mide la concentración de azúcar en sangre en ayunas para detectar y controlar prediabetes o diabetes.
Hiperglucemia, prediabetes o diabetes.
Hipoglucemia, comúnmente por tratamientos antidiabéticos o fallos hepáticos, renales o endocrinos.
Mide la cantidad media de hemoglobina contenida en cada eritrocito. Se usa para valorar si el glóbulo rojo lleva poca o mucha hemoglobina y, sobre todo, para interpretar la anemia junto con el VCM y la CHCM.
Una HCM alta suele acompañar a eritrocitos grandes y puede verse, por ejemplo, en déficit de vitamina B12.
Una HCM baja orienta a hipocromía, generalmente por ferropenia.
Es el recuento del número total de glóbulos rojos por volumen de sangre. Se mide porque estima la masa eritrocitaria y, junto con la hemoglobina y el hematocrito, es básico para detectar si hay descenso o aumento de la masa eritrocitaria, o lo que es lo mismo, anemia o eritrocitosis y para monitorizar situaciones como hemorragia, enfermedad renal o tratamientos que afecten a la médula ósea.
Un valor alto sugiere deshidratación, hipoxia crónica por enfermedad cardiopulmonar o apnea del sueño, policitemia vera, tabaquismo o vida en altura.
Un valor bajo orienta a anemia, pérdida de sangre, insuficiencia renal, malnutrición, embarazo o infiltración/supresión medular.
Es el porcentaje del volumen sanguíneo ocupado por los glóbulos rojos. Se mide porque resume la relación entre masa eritrocitaria y volumen plasmático, y ayuda a valorar anemia, hemoconcentración o hemodilución.
Un hematocrito alto orienta a deshidratación, tabaquismo, hipoxia, policitemia vera, cardiopatía congénita, fibrosis pulmonar o altitud.
Un hematocrito bajo orienta a anemia, hemorragia, enfermedad renal crónica, hemólisis, fracaso medular, embarazo, malnutrición o exceso de agua corporal.
Es la proteína rica en hierro del eritrocito que transporta el oxígeno; por eso es el parámetro más importante para cuantificar la gravedad de una anemia. Se mide como parte del hemograma para estudiar anemia, pérdidas sanguíneas, talasemias y otros trastornos hematológicos, y también para seguimiento.
Una Hb alta orienta a enfermedad pulmonar o cardíaca, policitemia vera, apnea del sueño, deshidratación, tabaquismo o altitud.
Una Hb baja orienta a anemia de cualquier causa, ferropenia, sangrado, déficit de vitamina B12, talasemia, enfermedad hepática, cáncer u otras enfermedades crónicas
Mide el porcentaje de hemoglobina a la que se la ha unido una molécula de glucosa. Dado que la hemoglobina es una proteína en el interior de los hematíes y que la vida media de los hematíes es de unos 120 días, este indicador refleja muy bien la glucemia media de los últimos 3 meses. Se usa para diagnóstico y seguimiento de diabetes.
Estados metabólicos de prediabetes o diabetes declarada.
No se asocia de forma directa a patologías metabólicas según los datos analíticos estándar proporcionados.
Mide los niveles de hierro circulante en sangre unido a la proteína de transporte transferrina. Se usa para estudiar alteraciones del metabolismo del hierro junto con los otros indicadores de ferritina y saturación de la transferrina.
Niveles elevados de hierro circulante orientan a sobrecarga férrica, hemólisis o hepatopatía.
Niveles bajos de hierro circulante orientan a déficit de hierro, o inflamación crónica que impide hacer uso de las reservas de hierro (cáncer, enfermedad autoinmune, infección crónica)
La saturación o índice de saturación de la transferrina indica en qué medida la proteína está transportando hierro. Una saturación elevada de transferrina orienta a sobrecarga férrica.
Sobrecarga férrica sistémica patológica.
Un bajo índice de saturación de transferrina orienta a que existe déficit de hierro.
Son el número total de glóbulos blancos en sangre. Se miden porque ayudan a detectar o monitorizar infecciones, inflamación, trastornos inmunitarios y enfermedades hematológicas.
Un valor alto orienta a infección, inflamación/enfermedad autoinmune, reacción alérgica, uso de corticoides o neoplasias hematológicas.
Un valor bajo orienta a supresión medular, quimioterapia, ciertos fármacos, VIH o algunos cánceres.
Incluyen sobre todo linfocitos tipo B y tipo T, claves en la inmunidad adaptativa; los linfocitos B responden frente a virus, bacterias y toxinas, y ciertas linfocitos T destruyen células infectadas o tumorales.
Una linfocitosis (valor alto) orienta a infecciones virales, algunas infecciones crónicas como tuberculosis o hepatitis, y neoplasias linfoproliferativas.
Una linfopenia (valor bajo) orienta a quimioterapia, VIH, radioterapia, sepsis, uso de esteroides o algunos procesos hematológicos.
20-40%
Son células que ayudan a fagocitar microorganismos, limpiar restos celulares y modular la respuesta inmune.
Una monocitosis (valores elevados) orientan a inflamación crónica, algunas infecciones como tuberculosis, infecciones virales y ciertos procesos hematológicos como leucemia
Una monocitopenia (valores bajos) es menos frecuente y puede verse cuando cae el recuento leucocitario global, por ejemplo, en infección grave, quimioterapia o trastornos de médula ósea, y puede asociarse con mayor susceptibilidad a infecciones.
2-8%
Son el tipo de leucocito más abundante y la primera línea de defensa frente a bacterias y otros gérmenes.
Una neutrofilia (valor elevado) orienta con frecuencia a infección aguda, inflamación, estrés agudo, tabaquismo, traumatismo o enfermedades mieloproliferativas/leucemia.
Una neutropenia (valor bajo) orienta a quimioterapia, radioterapia, infecciones virales, anemia aplásica o sepsis grave, y aumenta el riesgo de infección.
40-60%
Son las células responsables de la primera fase del proceso de coagulación. Se miden para valorar el riesgo de sangrado (hemorragia) o de trombosis (formación de coágulos).
Tener un recuento alto orienta a trombocitosis (demasiadas plaquetas en sangre), que puede ser debido a un aumento en la médula ósea de producción plaquetaria como respuesta a otro proceso patológico (una infección, un proceso inflamatorio crónico, déficit de hierro o incluso algunos tipos de cánceres) o que puede ser debido a una anomalía de la propia médula ósea que aumenta la producción de plaquetas sin que haya un factor externa causal. Riesgo de trombosis.
Un recuento bajo orienta a trombocitopenia, es decir, niveles bajos de plaquetas, lo que aumenta el riesgo de hemorragia y trombosis.
Es el principal catión intracelular y es clave para el funcionamiento del músculo, nervios y corazón.
Insuficiencia renal, hipoaldosteronismo, enfermedad de Addison, destrucción masiva de tejidos o fármacos retenedores.
Un potasio bajo orienta a uso de diuréticos, vómitos/diarrea, hiperaldosteronismo, pérdidas renales o ingesta insuficiente.
Este biomarcador no suele formar parte de las analíticas rutinarias, pero es muy frecuente solicitar su medición si existe sospecha de un cuadro inflamatorio agudo ya sea causado por infección grave o enfermedad inflamatoria.
Una PCR alta orienta a infección, inflamación, autoinmunidad o daño tisular.
Una PCR normal o baja hace menos probable una inflamación sistémica importante, aunque no la excluye por completo.
También denominado coeficiente de anisocitosis. Mide la variabilidad del tamaño de los eritrocitos; cuanto más alto, más heterogénea es la población de glóbulos rojos. Se mide porque es muy útil en la valoración de anemias, especialmente si se interpreta junto con el VCM.
Un RDW alto orienta a anisocitosis (variación anormal en el tamaño de los eritrocitos) y obliga a correlacionarlo con el VCM y el resto del hemograma; por sí solo es inespecífico.
Un RDW bajo simplemente indica que los eritrocitos son muy uniformes de tamaño y habitualmente no tiene relevancia clínica por sí mismo.
Es el principal catión extracelular y refleja sobre todo el equilibrio entre agua corporal y sodio.
Niveles de sodio elevados en sangre orienta a deshidratación, diabetes insípida, enfermedad renal o trastornos suprarrenales.
Niveles bajos de sodio orienta a pérdidas digestivas, edema, insuficiencia cardiaca, cirrosis, enfermedad renal, ciertos fármacos o insuficiencia suprarrenal.
Es la hormona hipofisaria que regula la función tiroidea. Se mide para detectar enfermedades tiroideas y hacer seguimiento en caso de hipotiroidismo o hipertiroidismo.
Una TSH alta orienta a hipotiroidismo primario.
Una TSH baja orienta a hipertiroidismo o, menos veces, a alteración hipofisaria.
Proteína que se sintetiza en el hígado encargada de transportar el hierro por todo el organismo.
Niveles elevados de transferrina suelen aparecer cuando existe ferropenia lo cual señala un esfuerzo del organismo por movilizar todas las reservas de hierro.
Bajos niveles orientan a hepatopatía o inflamación.
Es el tipo de grasa más abundante del organismo la cual se almacena en las células adiposas como reservorio de energía. Este parámetro mide los triglicéridos circulantes en sangre transportados por lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL por sus siglas en inglés).
Niveles elevados de triglicéridos orientan a síndrome metabólico, diabetes, consumo de alcohol, hígado graso o hipertrigliceridemia familiar; valores muy elevados aumentan el riesgo de pancreatitis aguda.
Suele asociarse con menor riesgo cardiovascular.
Sintetizada en el hígado, representa el desecho final del metabolismo de las proteínas corporales e ingeridas.
Una urea elevada orienta a insuficiencia renal o deshidratación o dieta hiperproteica o hemorragia digestiva alta o catabolismo proteico.
Una urea baja orienta a daño hepático, malnutrición o baja ingesta proteica.
Mide el tamaño promedio del eritrocito. Se solicita porque permite clasificar la anemia en microcítica, normocítica o macrocítica, lo que acota mucho el diagnóstico diferencial. Un VCM normal no excluye anemia: puede verse normal en pérdida aguda de sangre, insuficiencia renal o anemia aplásica.
Un VCM alto orienta a déficit de vitamina B12, déficit de folato o enfermedad hepática.
Un VCM bajo orienta sobre todo a ferropenia o talasemia.
Un VCM normal no excluye anemia: puede verse normal en pérdida aguda de sangre, insuficiencia renal o anemia aplásica.
Es la forma que mejor refleja el estado de vitamina D del organismo. Se solicita sobre todo ante sospecha de déficit, osteoporosis, fracturas, malabsorción y en caso de enfermedad renal o enfermedad hepática.
No se detallan toxicidades en el cribado analítico básico.
Insuficiencia o deficiencia de vitamina D; vinculada a problemas óseos, malabsorción o nefropatías.
Mide el tamaño medio de las plaquetas y se usa como apoyo para interpretar si el problema es más de producción o de destrucción plaquetario.
Un VPM alto suele indicar plaquetas más grandes y jóvenes, compatible con mayor recambio periférico.
Un VPM bajo puede orientar a menor producción medular.
Preguntas frecuentes
Un análisis de sangre se interpreta comparando cada parámetro con su rango de referencia y, sobre todo, leyendo los valores en conjunto, no de forma aislada. Influyen tu sexo, tu edad y tu situación. Esta herramienta te explica qué mide cada valor; la interpretación final corresponde a tu médico.
Una analítica básica suele incluir un hemograma (hematíes, hemoglobina, hematocrito, leucocitos y plaquetas) y una bioquímica (glucosa, función renal, función hepática, lípidos, hierro…). Puedes buscar cada parámetro en el glosario de esta página para saber qué significa.
No existe un único valor normal: los rangos de referencia varían según el laboratorio, la técnica y, en algunos parámetros, el sexo y la edad. Aquí mostramos rangos orientativos para adultos; toma siempre como referencia el rango que aparece en tu propio informe.
Depende de qué se vaya a medir. Para parámetros como la glucosa o los triglicéridos suele pedirse un ayuno de entre 8 y 12 horas; otros no lo requieren. Sigue siempre las indicaciones concretas de tu laboratorio.
No necesariamente. Un valor algo fuera de rango puede deberse a causas puntuales como el ejercicio, la hidratación, el estrés o ciertos medicamentos, y no equivale a un diagnóstico. Lo importante es el conjunto del análisis y tu contexto, que valora tu médico.
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