Consejos

Cómo guardar los alimentos en el frigorífico

Guardar cada alimento en la zona adecuada de la nevera, mantener una buena temperatura y separar crudos de cocinados ayuda a conservarlos mejor. Son medidas que evitan el riesgo de contaminación cruzada e intoxicaciones alimentarias y, además, se reduce el desperdicio de comida.

29 septiembre 2026
alimentos ordenados en un frigorífico

Meter la compra en la nevera y cerrar la puerta no es suficiente. La temperatura no es exactamente la misma en todas las zonas del frigorífico, y algunos alimentos necesitan más frío que otros.

Además, importa cómo los guardamos: separar alimentos crudos y cocinados, utilizar recipientes adecuados o no llenar demasiado el frigorífico son pequeños gestos que ayudan a conservar la comida en mejores condiciones.

En la nevera, cada alimento en su sitio

En un frigorífico convencional, las zonas inferiores suelen ser las más frías, mientras que las baldas superiores y sobre todo la puerta están más expuestas a cambios de temperatura.

Por eso no conviene colocar los alimentos simplemente donde quede un hueco. Abre la nevera de la imagen y descubre las características de cada zona.

Cada zona del frigorífico tiene una temperatura diferente. Saber qué alimentos colocar en cada una ayuda a conservarlos mejor y durante más tiempo.

Si tu frigorífico dispone de cajones de 0 ºC, utilízalos para conservar carne y pescado, están especialmente indicados para ello.

Protege los alimentos: no basta con colocarlos

Tan importante como elegir la balda adecuada es cómo llegan los alimentos al frigorífico.

Las sobras, los alimentos cocinados y los envases que ya has abierto deben guardarse bien protegidos, preferiblemente en recipientes cerrados. Así se evita que se sequen, cojan olores o entren en contacto con alimentos crudos.

Lo mismo para la carne, pescado y marisco: guárdalos en recipientes cerrados o en sus envases y mantenlos separados de los alimentos ya cocinados o listos para consumir.

Y hay algunos hábitos que conviene incorporar:

  • No dejes los alimentos perecederos mucho tiempo fuera. Las comidas preparadas y las sobras deben refrigerarse cuanto antes.
  • Separa lo crudo de lo cocinado. Especialmente carne y pescado crudos de los productos que se consumen directamente.
  • No llenes la nevera hasta los topes. El aire frío necesita circular entre los alimentos para mantener una temperatura uniforme.
  • Ordena también por fechas. Coloca delante los productos que debes consumir antes: será más fácil verlos y evitar que terminen olvidados en el fondo.

 

Preguntas frecuentes sobre cómo conservar los alimentos

¿Qué alimentos no se deben guardar en la nevera?

Algunos alimentos se conservan mejor fuera del frigorífico. Es el caso del pan, la miel, el aceite, el café, las especias, el chocolate, las patatas, los ajos, las cebollas o los tomates.

El frío puede alterar su textura, su sabor o sus propiedades. En frutas y verduras, además, hay que tener en cuenta su grado de maduración y cuánto tiempo vas a tardar en consumirlas.

¿Hay que guardar los embutidos curados en la nevera?

No siempre. Una pieza entera de embutido curado puede conservarse en un lugar fresco, seco y oscuro. Si hace mucho calor o el producto ya está abierto, las condiciones pueden cambiar. En cualquier caso, sigue las indicaciones de conservación del fabricante.

¿A qué temperatura debe estar la nevera?

Como referencia, el frigorífico debe mantenerse en torno a 5 ºC y el congelador a -18 ºC.

Poner el frigorífico más frío de lo necesario no significa que los alimentos vayan a conservarse mejor y, además, aumenta el consumo de energía.

¿Es malo llenar demasiado la nevera?

Sí. El aire frío necesita circular entre los alimentos para mantener una temperatura uniforme. Si el frigorífico está excesivamente lleno, el frío se reparte peor.

También es importante no dejar la puerta abierta más tiempo del necesario y comprobar que cierra correctamente.

¿Cuál es la mejor forma de descongelar los alimentos?

Siempre que sea posible, descongela los alimentos dentro del frigorífico. Pásalos del congelador a la nevera con suficiente antelación.

En el caso de carnes, pescados o mariscos, colócalos en un recipiente para evitar que los líquidos de descongelación entren en contacto con otros alimentos.

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