Análisis Tiempo de lectura: 5 min.
Publicado el  24 marzo 2026

Por qué sube el alquiler de temporada

Crece el alquiler de temporada a pesar de la nueva regulación. Qué tener en cuenta a la hora de elegir el destino de la vivienda.

Aumenta el peso del alquiler de temporada

El alquiler temporal gana cada día más protagonismo en la oferta disponible en las grandes ciudades españolas. Su peso en la oferta varía entre capitales, pero el impacto en los precios y en la disponibilidad de viviendas es real.

Existe demanda para alquiler de vivienda permanente y para vivienda de temporada. Muchos propietarios eligen destinar sus viviendas al alquiler de temporada en busca de seguridad y de rentabilidad.

Hasta ahora y salvo en Cataluña (vea su regulación), el alquiler de temporada está sujeto a menos intervención pública y conlleva un riesgo inferior de impagos y de fenómenos como la inquiocupación, es decir, la posibilidad de que un inquilino decida quedarse en el inmueble sin pagar de modo prolongado. Por otro lado, el alquiler de temporada no goza de la reducción en el IRPF del arrendador. Si bien sus precios medios más elevados hacen que el cálculo de rentabilidad final esté más parejo.

Obligaciones del arrendador en pisos de temporada.

Para ver el peso que están tomando los alquileres de temporada hemos hecho un rápido sondeo y comentamos datos de oferta del portal Idealista a 17 de marzo de 2026.

 

El peso del alquiler temporal en Barcelona

Donde más claramente se ve el impacto del alquiler temporal es en Barcelona, que rompe el patrón del resto: allí el temporal no solo cuesta más, sino que ya concentra mucha más oferta que la larga estancia. En un intento de frenar esa tendencia, Cataluña ha regulado los de alquileres temporales.

Barcelonaes el caso más extremo. Sumando los distritos, hay 1.908 anuncios de vivienda temporal frente a 737 de larga estancia. Eso significa que casi 3 de cada 4 anuncios (72%) son ya temporales.

Además, esto no pasa solo en un par de zonas: ocurre en 8 de los 10 distritos. Los ejemplos más claros son tres distritos con el 80% de la oferta en alquiler temporal: Eixample, con 728 temporales frente a 187 de larga estancia; Ciutat Vella, con 530 frente a 136 y también Gràcia, con 146 temporales frente a 37 de larga estancia.

En precios por metro cuadrado, el temporal también suele estar por encima: la media ponderada pasa de 28,34 €/m² en larga estancia a 33,13 €/m² en temporal, un 16,9% más.

Seguro de impago de rentas en alquiler de temporada.

Crecimiento menos desbocado en Madrid, Sevilla y Valencia

En Madrid el crecimiento en oferta del alquiler temporal no ha llegado a ese extremo: la larga estancia sigue dominando claramente. La tabla suma 7.040 viviendas de larga estancia frente a 3.693 temporales, así que el temporal representa “solo” el 34% del total. Es decir, Madrid no muestra una sustitución de oferta como Barcelona. Ahora bien, sí aparece una prima de precio muy intensa: el temporal alcanza 34,43 €/m², frente a 25,67 €/m² en larga estancia, lo que supone un 34,1% más. De hecho, en los 21 distritos de la tabla el temporal es más caro que la larga estancia.

Valencia y Sevilla se parecen más a Madrid que a Barcelona. En Valencia, la oferta temporal es 828 anuncios frente a 1.861 de larga estancia, de modo que representa solo el 31% del total, y solo en 1 de 18 distritos supera a la larga estancia. Aun así, también aquí el temporal encarece el mercado: 20,97 €/m² frente a 18,49 €/m², un 13,4% más. En Sevilla pasa algo parecido: 500 anuncios temporales frente a 957 de larga estancia, de modo que el temporal supone el 34% del total. El sobreprecio también existe y es notable: 17,24 €/m² frente a 14,15 €/m², es decir, un 21,9% más.

 

Conclusión

El propietario puede elegir el tipo de alquiler al que destina su vivienda, si bien en el alquiler de temporada hay que dejar siempre constancia de la finalidad que justifica su carácter temporal y cumplir el resto de obligaciones legales (en su caso, el registro). Hay que ponderar las condiciones de riesgo, disponibilidad del inmueble, fiscalidad, rentabilidad y cumplimiento normativo.

Desde el punto de vista del parque de vivienda, la conclusión es bastante clara: el alquiler temporal encarece el mercado en todas las ciudades, pero solo en Barcelona parece haber desplazado de forma masiva a la larga estancia en la oferta. Mientras Madrid, Valencia y Sevilla siguen teniendo un mercado dominado por la larga duración, Barcelona presenta un patrón distinto: más anuncios temporales que residenciales en la mayoría de los distritos y un 72% del total ya concentrado en temporal.

Si se desea impulsar la oferta de alquiler de vivienda de larga estancia es preciso que el pequeño propietario sienta un mínimo de seguridad y estabilidad. No se trata tanto de penalizar ahora al alquiler de temporada, como se hizo con el turístico, como de garantizar que en caso de problemas o impagos, el sistema prevea un modo de resolución de conflictos ágil y justo para las partes, incluyendo un verdadero escudo social para los hogares más necesitados, que no recaiga en ciudadanos particulares.