Revisar la vivienda para negociar el precio de compra
Tanto si trata con el vendedor de manera directa como si lo hace con una agencia, a la hora de comprar un piso existen diferentes estrategias para negociar el precio de compra. Ahora nos fijamos en posibles defectos materiales que pueden justificar la petición de una rebaja.
Tras una visita concienzuda, conviene recoger y anotar cualquier problema que hayas encontrado en la casa, que necesite arreglos o reparaciones, o muestre un mantenimiento defectuoso, etc. Esto puede justificar una reducción en el precio, dándole argumentos para negociar como comprador.
Al identificar y documentar estos defectos, podrás argumentar con más fuerza tu solicitud de reducción del precio. Recuerda siempre ser respetuoso y constructivo en la negociación: es la casa del vendedor y a nadie le gusta que le afeen su propia vivienda en la que quizá ha vivido durante años con su familia y que es un almacén de recuerdos. Por eso hay que ser lo más objetivo posible, evitando comentarios que puedan herir.
Esta es una lista de los principales defectos en una vivienda que puedes identificar para utilizar a la hora de pedir una reducción en el precio.
Si se descubrieran algunos de estos defectos después de la compra por haber estado ocultos, esto podría tener consecuencias que varían según la gravedad del problema. Consulte aquí qué son los vicios ocultos en compra de vivienda.
También se aplica a trasteros o garajes incluidos en la venta.
La lista de problemas más frecuentes que ayudan a rebajar el precio
Presentamos una lista de problemas materiales relativamente frecuentes en las viviendas, a los que hay que estar atentos en las visitas. Siempre conviene hacer estas comprobaciones, no solo para negociar el precio de compra.
Revisar la vivienda para negociar el precio de compra
Tanto si trata con el vendedor de manera directa como si lo hace con una agencia, a la hora de comprar un piso existen diferentes estrategias para negociar el precio de compra. Ahora nos fijamos en posibles defectos materiales que pueden justificar la petición de una rebaja.
Tras una visita concienzuda, conviene recoger y anotar cualquier problema que hayas encontrado en la casa, que necesite arreglos o reparaciones, o muestre un mantenimiento defectuoso, etc. Esto puede justificar una reducción en el precio, dándole argumentos para negociar como comprador.
Al identificar y documentar estos defectos, podrás argumentar con más fuerza tu solicitud de reducción del precio. Recuerda siempre ser respetuoso y constructivo en la negociación: es la casa del vendedor y a nadie le gusta que le afeen su propia vivienda en la que quizá ha vivido durante años con su familia y que es un almacén de recuerdos. Por eso hay que ser lo más objetivo posible, evitando comentarios que puedan herir.
Esta es una lista de los principales defectos en una vivienda que puedes identificar para utilizar a la hora de pedir una reducción en el precio.
También se aplica a trasteros o garajes incluidos en la venta.
La lista de problemas más frecuentes que ayudan a rebajar el precio
Presentamos una lista de problemas materiales relativamente frecuentes en las viviendas, a los que hay que estar atentos en las visitas. Siempre conviene hacer estas comprobaciones, no solo para negociar el precio de compra. Si se descubrieran algunos de estos defectos después de la compra por haber estado ocultos, esto podría tener consecuencias que varían según la gravedad del problema. Consulte aquí qué son los vicios ocultos en compra de vivienda.
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Presencia de indicadores de problemas estructurales:
Grietas en las paredes, hundimientos en el suelo, problemas en vigas o muros de carga o cualquier signo de daño estructural que pueda requerir reparaciones costosas, incluido en zonas comunes (portal, escalera, exteriores). Atención a vigas de madera: la presencia de termitas ha llegado a considerarse defecto estructural en caso de especial gravedad. Si los defectos son muy graves pueden desaconsejar la compra, salvo que se prevea una reforma integral una vez que se adquiere a precio muy rebajado.
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Filtraciones de agua:
Manchas de humedad en paredes, techos, o entorno de ventanas, moho visible, olores a humedad, pintura descascarillada o con burbujas, que pueden indicar problemas de fontanería o impermeabilización. Atención a pinturas recientes que pueden pretender disimular problemas de este tipo.
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Estado de la fontanería
Grifos que gotean, tuberías viejas o con corrosión, falta de presión de agua en duchas, inodoros que se balancean. Mire debajo de los fregaderos. En caso de problemas moderados se podría obtener hasta un 10% de rebaja, negociando sobre la base de las reparaciones necesarias. Comenta que estás dispuesto a solucionar el problema, pero considerando el coste que va a suponer, si es posible con algún presupuesto de un fontanero. -
Problemas eléctricos:
Cableado antiguo o dañado, enchufes que no funcionan o están descoloridos o flojos, luces que parpadean, automático que salta, cuadro general caliente … son síntomas de falta de una instalación eléctrica adecuada. Presione el botón de prueba del interruptor diferencial (ID), para ver si corta efectivamente el suministro. Puede ser necesaria una renovación completa de la instalación para obtener el boletín eléctrico (certificado de instalación).
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Ventanas y puertas dañadas:
Ventanas antiguas, o con holguras, con marcos deteriorados, cristales rotos o problemas de sellado que pueden afectar la eficiencia energética. Estado de la puerta principal y de las puertas interiores. Una carpintería exterior de hierro o aluminio, frecuente en casas antiguas denota escaso aislamiento y filtraciones muy probables. Ausencia de puerta blindada de entrada.Persianas viejas.
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Techo en mal estado
En unifamiliares o en pisos altos o áticos hay que comprobar la presencia de tejas rotas, goteras o signos de desgaste en pavimentos o tela asfáltica que puedan requerir una reparación o sustitución, presencia de techos hundidos en buhardillas.
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Reparaciones estéticas:
Pintura descascarada, suelos desgastados o azulejos dañados. Estos pueden no ser problemas graves, pero indican que se necesita inversión. Papel de pared antiguo o pintura gotelé (es costoso pasarla a lisa, aunque los gustos dependen de cada uno).
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Jardín o espacios exteriores descuidados:
Césped en mal estado, jardines mal mantenidos o cercas dañadas que podrían requerir atención.
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Electrodomésticos viejos:
Si la casa incluye electrodomésticos que son viejos o están en mal estado, esto puede ser un punto sobre el que discutir. Incluyendo la caldera si existe.
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Falta de eficiencia energética:
Aislamiento inadecuado, sistemas de calefacción y refrigeración antiguos o ventanas de baja eficiencia energética. Escaso espesor de los muros exteriores indica la ausencia de aislamiento o muy escaso sobre todo si es antigua. En primeros pisos sobre soportales o últimos pisos es frecuente que el aislamiento sea escaso, o nulo si la vivienda es antigua. Cristales sencillos en ventanas.
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Ruidos molestos u olores:
Si hay ruido excesivo proveniente de la calle o vecinos, locales de restauración o tráfico de gente, especialmente si afecta la calidad de vida. Por eso conviene visitar la casa en distintos momentos del día o la noche.
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Ubicación:
Si la casa está en una zona menos deseable o con algún inconveniente, esto puede ser utilizado para negociar un precio más bajo. Cercanía a fábricas, carreteras ruidosas, lugares de reunión de mucho público, con las aglomeraciones, problemas y suciedad consiguiente. Lejanía a transporte público, paradas de autobús o metro.
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Problemas de accesibilidad:
Falta de ascensor, falta de rampa o levador en portal, si no existe supondrá un gasto futuro si algún vecino lo exige.
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Plaza de garaje:
Si hay garaje, estrechez de la plaza, dificultad de aparcar, o entrar y salir del garaje etc.