Impulso a mejoras de eficiencia
Junto con el ahorro económico obtenido, no desdeñable, mejorar la eficiencia energética de una vivienda contribuye a reducir las emisiones de CO₂ y a hacer que nuestras casas sean más sostenibles y confortables. Beneficia al usuario y hacen que sea más fácil la venta y el alquiler. Existen diversas ayudas y programas con el objetivo de financiar obras y actuaciones que reduzcan la demanda energética de calefacción y refrigeración, disminuyan el consumo de energía primaria no renovable y mejoren la envolvente térmica de las viviendas. Una de esas ayudas son las deducciones en el IRPF para quien las lleve a cabo en su vivienda habitual o en cualquier otra de su titularidad que tuviera arrendada para su uso como vivienda en ese momento o en expectativa de alquiler (que se alquile luego efectivamente). Están previstas tres deducciones, cuya vigencia y renovación se van aprobando a pesar de las vicisitudes políticas (consulte las actualizaciones en nuestra web).
Tres tipos de deducciones en IRPF
Se aplican a actuaciones que cumplan al menos uno de los siguientes criterios:
o Reducción de la demanda energética: al menos un 7% de reducción de la energía demandada para calefacción y refrigeración. Da derecho a una deducción del 20%, con una base máxima de 5.000 euros.
o Reducción del consumo de energía primaria no renovable: al menos un 30% de disminución en el consumo de la vivienda, o que consigan una calificación energética de clase A o B. El porcentaje de deducción es del 40%, con una base máxima de 7.500 €.
o Por obras de rehabilitación energética en el edificio: al menos un 30% de disminución en el consumo del edificio, o que consigan una calificación energética de clase A o B. El porcentaje de deducción del 60% sobre el costo de la obra y cada vecino se aplica su parte proporcional. La base máxima anual es de 5.000 €, o 15.000 € en cuatro años.
Las deducciones son incompatibles entre sí para la misma obra y el coste de la actuación debe ser igual o superior a 1.000 €. Para probar esas mejoras es necesario tener dos certificados de eficiencia energética: uno realizado antes del comenzar las obras y con una antigüedad máxima de dos años, y otro posterior.
Dos ejemplos de actuaciones
Presentamos dos ejemplos de viviendas con características diferentes y las posibles actuaciones para acceder a las deducciones, con estimaciones de costes y ahorro.
Para el primer ejemplo tomaremos una vivienda en Granada con una superficie de 83 m² construidos, situada en una primera planta y distribuida en salón comedor, cocina, baño, dos dormitorios y dos terrazas. Construida en 1966, cuenta con certificado energético de consumo E y de emisiones también E, con un gasto de entre 175-230 kWh/m² año. No dispone de calefacción, pero sí aire acondicionado y acometida de gas natural. Al estar en primera planta entra frío por el suelo durante el invierno, lo que reduce el confort térmico y aumenta la sensación de humedad.
Medidas concretas para mejorar
Para mejorar su consumo y emisiones energéticas instalamos un sistema de calefacción eficiente, sustituyendo el aire acondicionado por una bomba de calor reversible capaz de aportar calefacción y refrigeración con mayor eficiencia. También mejoramos la envolvente térmica cambiando las ventanas por otras con triple acristalamiento y rotura de puente térmico, y añadimos aislamiento térmico en paredes. Conviene destacar que es preferible colocar el aislamiento por el exterior si fuera posible ya que hacerlo por el interior no evita la formación de condensaciones en el interior del muro y es menos eficaz térmicamente.
Para el frío que entra por el suelo, la solución es colocar aislamiento térmico sobre el forjado, ya sea mediante paneles rígidos tipo XPS bajo un nuevo pavimento o utilizando sistemas de suelo técnico con láminas aislantes. Estas soluciones reducen la transmisión de frío desde el forjado hacia la vivienda y mejora el confort térmico en invierno, reduciendo el gasto en calefacción.
También incorporamos paneles solares para ACS (agua caliente sanitaria) con el fin de reducir el consumo eléctrico asociado a calefacción y agua caliente sanitaria.
El ahorro energético esperado sería del 30 al 35%, lo que equivale a unos 200–300 euros anuales considerando calefacción y electricidad. La vivienda pasa a consumir entre 113,75 y 161 kWh/m²año, lo que mejora su calificación energética pasando de una E a una C o una D. El coste total estimado sería de entre 9.000 y 10.000 euros. Con una deducción en IRPF del 40%, es decir, de 3.000 € (aplica la base máxima de 7.500 €).
Caso 2: vivienda en altillo en Canarias
Para el segundo ejemplo tomaremos una vivienda en Las Palmas de Gran Canaria, exterior, ubicada en una séptima planta que es además la última del edificio. Tiene una superficie de 81 m² distribuidos en tres habitaciones, un baño, cocina y salón comedor.
Planta de la casa de Las Palmas
Construida en 1973, su etiqueta energética es G en consumo y G en emisiones. Su orientación sur hace que reciba sol durante todo el año, lo que ayuda en invierno por el clima suave, pero incrementa notablemente la necesidad de refrigeración en verano. Al igual que la anterior, esta tampoco dispone de calefacción.
En este caso propondremos actuaciones similares pero adaptadas al clima. Mejoramos la envolvente térmica mediante la sustitución de ventanas y la elección de persianas más eficientes que reduzcan la radiación solar directa. También instalamos aislamiento térmico en el techo y en las paredes, ya que al ser la última planta esto resulta fundamental para reducir el sobrecalentamiento y la demanda de refrigeración, e instalamos un sistema de climatización eficiente con bomba de calor reversible para cubrir calefacción y refrigeración, junto con paneles solares para ACS y apoyo a la climatización, reduciendo así el consumo eléctrico.
El coste estimado de estas actuaciones sería de entre 10.000 y 12.000 €, con una deducción estimada en 3.000 € (por el tope). El ahorro energético esperado podría alcanzar hasta el 40% del consumo, lo que supondría unos 300–400 euros anuales, principalmente por menor uso de refrigeración. La calificación energética podría mejorar de G a E o incluso D, aumentando el valor de mercado y el confort interior de la vivienda.
Adaptarse a las necesidades
Como podrá observar, las actuaciones en ambos ejemplos son similares, pero el enfoque depende del clima. En Granada se debe responder a inviernos fríos y veranos muy calurosos, por lo que necesitara una envolvente térmica mayor, mientras que en Canarias el clima es cálido todo el año y la prioridad es reducir el sobrecalentamiento y la demanda de refrigeración, por lo que, además de la envolvente y las ventanas, se instalan persianas que protejan de la radiación solar.
En cifras puras, en el caso de Granada con una inversión neta de unos 7.000 € lograríamos un ahorro anual de unos 250 euros, que será mayor por el progresivo encarecimiento de la energía. En el caso de Las Palmas, una inversión neta de 9.000 euros permitiría un ahorro anual de unos 350 euros. Además del ahorro directo, las viviendas ganarían mucho en confort y también en valor de mercado, se adaptarían a los criterios de sostenibilidad y eficiencia que cada vez más compradores y arrendatarios demandan.
Personalice sus obras y mejoras
Con una inversión razonable apoyada por ayudas públicas, puede transformar una vivienda antigua en un hogar más eficiente y sostenible, mejorar su calificación energética, contribuir a la sostenibilidad ambiental y facilitar su venta o puesta en alquiler.
Para ayudarle a personalizar sus medidas de eficiencia entre en Simula tu reforma, una iniciativa de OCU en el marco del proyecto europeo Horis.
