Qué hacer cuando fallece el cónyuge casado en gananciales
Cuando fallece una persona casada en régimen de gananciales, lo primero que hay que hacer es disolver la sociedad de gananciales. Los bienes comunes habrá que dividirlos entre ambos cónyuges.
No existe obligación de dividir todos los bienes comunes por mitad, lo esencial es que los lotes tengan el mismo valor, para evitar excesos de adjudicación.
Lo mejor es adjudicar bienes determinados para no generar condominios.
El primer lote será el del cónyuge superviviente y el otro el del fallecido. Debe dejarse mención expresa y clara en la escritura notarial de liquidación de la sociedad de gananciales y partición de la herencia.
Conviene hacer bien el reparto pensando en el coste fiscal del conjunto. No solo en el pago del Impuesto de Sucesiones, que en algunas comunidades autónomas es relativamente bajo cuando se hereda de padres a hijos, sino también pensando en el futuro pago de impuestos de los herederos que van a recibir los bienes.
Veamos estos consejos prácticos que pueden suponer un gran ahorro de impuestos. Especialmente en dos casos: la vivienda habitual y aquellos inmuebles donde se hayan acumulado grandes ganancias. ¿Qué conviene hacer?
Gastos del notario en herencias con liquidación de bienes gananciales.
Vea aquí un caso práctico de herencia con su coste y el coste comparado si hace donaciones. En 10 de las 17 comunidades compensa donar.
Consejos para la distribución de los bienes
Si entre los bienes gananciales hay algunos con fuertes plusvalías acumuladas, puede conseguirse un importante ahorro fiscal si
Qué hacer cuando fallece el cónyuge casado en gananciales
Cuando fallece una persona casada en régimen de gananciales, lo primero que hay que hacer es disolver la sociedad de gananciales. Los bienes comunes habrá que dividirlos entre ambos cónyuges.
No existe obligación de dividir todos los bienes comunes por mitad, lo esencial es que los lotes tengan el mismo valor, para evitar excesos de adjudicación.
Lo mejor es adjudicar bienes determinados para no generar condominios.
El primer lote será el del cónyuge superviviente y el otro el del fallecido. Debe dejarse mención expresa y clara en la escritura notarial de liquidación de la sociedad de gananciales y partición de la herencia.
Conviene hacer bien el reparto pensando en el coste fiscal del conjunto. No solo en el pago del Impuesto de Sucesiones, que en algunas comunidades autónomas es relativamente bajo cuando se hereda de padres a hijos, sino también pensando en el futuro pago de impuestos de los herederos que van a recibir los bienes.
Veamos estos consejos prácticos que pueden suponer un gran ahorro de impuestos. Especialmente en dos casos: la vivienda habitual y aquellos inmuebles donde se hayan acumulado grandes ganancias. ¿Qué conviene hacer?
Gastos del notario en herencias con liquidación de bienes gananciales.
Consejos para la distribución de los bienes
Si entre los bienes gananciales hay algunos con fuertes plusvalías acumuladas, puede conseguirse un importante ahorro fiscal si en la disolución se los asigna al fallecido. Piense en una vivienda que se adquirió hace 30 años y que tiene hoy un valor muy superior al de adquisición.
El ahorro no se producirá en el Impuesto de Sucesiones sino en el posterior IRPF, cuando los herederos se desprendan de ellos. Porque al pasar estos bienes a la herencia, la llamada plusvalía del muerto queda exenta. Ese bien es adquirido por el heredero con el valor que se fije en el Impuesto de Sucesiones (su valor actual), de forma que cuando los herederos lo vendan o donen y tengan que declarar en su IRPF por la ganancia, para tomar el valor de adquisición no deberán considerar el valor de su compra de hace 30 años sino el valor asignado en el momento de la herencia. Buena parte de toda aquella “ganancia” acumulada durante años no tributará en IRPF.
Además, en el caso de que en la disolución del régimen de gananciales se adjudiquen al cónyuge viudo bienes inmuebles, dicha transmisión no tributará en el Impuesto sobre Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana.
Vea aquí un caso práctico de herencia con su coste y el coste comparado si hace donaciones. En 10 de las 17 comunidades compensa donar.
Qué hacer con la vivienda habitual
También de cara al IRPF, esta vez del cónyuge viudo, puede ser interesante adjudicar en la mitad de gananciales la vivienda habitual al cónyuge viudo, ya que cuando un viudo vende o dona su vivienda habitual no tendría que pagar IRPF por las posibles ganancias siempre que tenga más de 65 años, o se trate de personas en situación de dependencia severa o de gran dependencia. Tampoco tributa, cualquiera que sea la edad, si reinvirtiera lo obtenido por la venta en comprar otra vivienda habitual.
Especialmente en las comunidades autónomas con ventajas generales al heredar como en el caso de Madrid, Andalucía, Galicia o de Cantabria, donde prácticamente no se tributa en Sucesiones entre padres e hijos, en el reparto de la disolución de gananciales hay que estar más atento a qué bienes generan ganancias patrimoniales en el IRPF e incorporan fuertes ganancias para asignarlos al fallecido, antes que asignar por defecto la vivienda habitual.