Análisis Tiempo de lectura: 12 min.
Publicado el  16 abril 2024

¿Qué es el crowdfunding inmobiliario?

Las plataformas de crowdfunding inmobiliario acercan al pequeño ahorrador oportunidades de inversión desde 100 euros con reclamos como “Invierta en Estepona con un 11% de rentabilidad a 12 meses”. ¿Qué hay de cierto en ello? Veamos de qué se trata y si este tipo de inversiones merecen la pena.

En qué consiste

Es frecuente ver publicidad de empresas o plataformas que ofrecen reclamos de llamativas rentabilidades para quien quiera invertir en inmuebles con cantidades pequeñas. No todo el mundo tiene dinero suficiente -dicen- para comprar un inmueble y gestionarlo en busca de rentabilidad, pero esas plataformas se jactan de poner al alcance de casi cualquiera la participación en inversiones de ese tipo, desembolsando sumas pequeñas. Pero, ¿qué es en realidad lo que nos dan a cambio de nuestro dinero y qué garantías ofrecen?

Este tipo de actividades suele conocerse con el término de crowdfunding o crowdlending inmobiliario. Se trata de una recaudación de fondos (los suyos y los de otros inversores) para financiar una actividad inmobiliaria a cambio de una rentabilidad futura estimada. Lo primero que debe saber es que no adquiere la parte alícuota de un inmueble, es decir, si van mal las cosas en la inversión, no le quedará la propiedad de un porcentaje del inmueble. No podrá por tanto agarrarse al hecho de que, como los inmuebles siempre valen algo, las eventuales pérdidas de la inversión se limitarán y luego el inmueble siempre podrá acabar subiendo de precio. El crowdfunding no funciona así.

Las inversiones que facilitan estas plataformas son en algunos casos inversiones financieras en acciones (participaciones) de promotoras inmobiliarias, otras veces son préstamos con alguna garantía real que se conceden a empresas inmobiliarias, y en otras ocasiones, usted invierte su dinero en un préstamo participativo a una inmobiliaria (estos préstamos son los que tienen una peor prioridad de cobro si algo sale mal) con una remuneración ligada al resultado de un inmueble. Por tanto, un primer concepto a tener muy claro: usted invierte o presta dinero y recibirá dinero, nunca recibirá la parte alícuota de un inmueble y los riesgos de estas inversiones financieras son elevados.

Diferentes plazos y tipos

Las plataformas de crowdfunding ofrecen varias posibilidades de inversión a distintos plazos, con un nivel de riesgo y una retribución que puede variar mucho de unas a otras. Si las clasificamos por el plazo de inversión encontramos las siguientes:

Entre 6-9 meses: préstamo participativo (CRV)

El préstamo se concede, sin ninguna garantía real, a una inmobiliaria que compra un inmueble, lo reforma y lo vende en ese plazo. Anuncian un beneficio del orden del 1% por mes, esto es, un 7% a 7 meses o un 9% a 9 meses. Esta inversión tiene un riesgo importante, pues la rentabilidad dependerá del precio real que puedan obtener en la venta y no de las estimaciones que publican en la web, que pueden ser más o menos acertadas. Además, en caso de quiebra de la inmobiliaria, el inversor-prestamista será el último en cobrar, si es que llega a cobrar algo.

Entre 6 y 24 meses: préstamo con alguna garantía real

La inversión aquí consiste en conceder un préstamo a un promotor inmobiliario privado a ese plazo con un interés entre el 9% y el 11% anual. La garantía del préstamo suele ser una hipoteca sobre un inmueble o la pignoración de las acciones de la sociedad propietaria de la promoción. El cobro de la inversión y los rendimientos suelen ser al final del plazo del préstamo. Tienen un nivel importante de riesgo, pues este préstamo solo tiene preferencia sobre el accionista en caso de impago (el resto de acreedores cobrará antes que usted si hubiera un concurso de acreedores).

En este caso, la elevada rentabilidad va unida a un elevado riesgo. Para el promotor, acudir a una plataforma de crowdfunding a conseguir un préstamo por el que usted recibe un 11% anual supone afrontar una financiación con un coste global del orden del 20% (su 11% más las comisiones de la plataforma y el coste de las garantías hipotecarias del préstamo). Para que se haga una idea, la financiación hipotecaria de un banco para un promotor inmobiliario está en torno al 5-6%, esto es, la financiación vía crowdfunding es unas tres veces más cara, ya que va unida a un mayor riesgo. Si no hubiese ese nivel de riesgo, el banco le prestaría el dinero al 5% y el promotor inmobiliario no tendría que financiarse al 20%. De todas formas, esta es la inversión menos arriesgada de todas las opciones analizadas de crowdfunding, tanto por ser un préstamo con una garantía real, como por el hecho de que puede elegir proyectos con un plazo corto: de 6 a 12 meses la mayoría. En ese plazo, es menos probable que el mercado inmobiliario se dé la vuelta y arruine una promoción inmobiliaria y usted tenga problemas para cobrar el capital e intereses del préstamo.

Más de 24 meses, a veces hasta 36 meses (Equity)

Invertir en este caso es convertirse en accionista de una sociedad promotora inmobiliaria que se crea para gestionar tan solo una promoción concreta de viviendas para su posterior venta. La duración de la inversión coincide con el tiempo necesario para construir, vender los inmuebles y liquidar la sociedad. Como accionista tendrá derecho a los beneficios de la sociedad que quedarán determinados en la liquidación del negocio.  Los beneficios (y las pérdidas) son los mismos que se pueden encontrar en una empresa cualquiera: si el negocio sale bien, se gana dinero; pero si sale mal, se incurre en pérdidas. No hay por tanto garantía alguna de saldar la inversión con ganancias.

Para informar a los inversores de las posibilidades de beneficios o pérdidas, las plataformas construyen tres escenarios posibles: uno favorable, otro moderado (con mayores costes de construcción) y otro desfavorable (mayores costes y menor precio de venta). No hay ninguna metodología detrás de estos escenarios y a nosotros se nos ocurren bastantes escenarios más desfavorables del publicado por las plataformas en los que las pérdidas serían bastantes más cuantiosas. Tenga en cuenta que la promoción inmobiliaria está financiada en parte con préstamos, y por ello, hay un efecto de apalancamiento que se traslada a las posibilidades de obtener beneficios y a las posibilidades de incurrir en pérdidas ante cualquier cambio en el negocio inmobiliario. Por ejemplo, el efecto de una caída del precio de venta del 5% se puede triplicar en... Pinche en el botón siguiente para ver el resto del análisis reservado a nuestros socios.

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