Cómo evolucionan las carteras que integran inmuebles con finanzas
En los meses de mayo y junio de 2022 las bolsas mundiales se dejaron un -7,7% ante el temor a la recesión de las economías. Nuestras carteras globales con inmuebles también sufrieron pero limitaron las pérdidas al tener un riesgo más reducido.
Estas carteras globales se confeccionan con el apoyo de nuestros colegas de OCU Inversiones, que hacen un seguimiento de múltiples mercados, sectores, fondos de inversión, acciones y obligaciones.
Así, la estrategia diseñada para un Patrimonio inmobiliario pequeño (véala aquí), es decir, para quienes manejen un patrimonio de hasta 500.000 euros, cedió un -5,4%.
Por su parte, un -4% se dejó la estrategia pensada para un Patrimonio inmobiliario grande, orientada a aquellos con un patrimonio superior a 500.000 euros, y preferiblemente superior a los 2.000.000 euros, que ya permite una mayor diversificación en inmuebles. El mayor peso de los inmuebles en esta última la dota de una mayor estabilidad y mitiga las caídas en momentos delicados como los actuales.
Veamos cómo se componen estas carteras para buscar un buen equilibrio.
La composición de las carteras
Seguimos cómodos con la distribución actual de ambas estrategias. La pata financiera sigue siendo el pilar fundamental en ambas carteras, aunque es mayor en la de pequeños
Cómo evolucionan las carteras que integran inmuebles con finanzas
En los meses de mayo y junio de 2022 las bolsas mundiales se dejaron un -7,7% ante el temor a la recesión de las economías. Nuestras carteras globales con inmuebles también sufrieron pero limitaron las pérdidas al tener un riesgo más reducido.
Estas carteras globales se confeccionan con el apoyo de nuestros colegas de OCU Inversiones, que hacen un seguimiento de múltiples mercados, sectores, fondos de inversión, acciones y obligaciones.
Así, la estrategia diseñada para un Patrimonio inmobiliario pequeño (véala aquí), es decir, para quienes manejen un patrimonio de hasta 500.000 euros, cedió un -5,4%.
Por su parte, un -4% se dejó la estrategia pensada para un Patrimonio inmobiliario grande, orientada a aquellos con un patrimonio superior a 500.000 euros, y preferiblemente superior a los 2.000.000 euros, que ya permite una mayor diversificación en inmuebles. El mayor peso de los inmuebles en esta última la dota de una mayor estabilidad y mitiga las caídas en momentos delicados como los actuales.
La composición de las carteras
Seguimos cómodos con la distribución actual de ambas estrategias. La pata financiera sigue siendo el pilar fundamental en ambas carteras, aunque es mayor en la de pequeños patrimonios (80%) que para la de patrimonios más grandes (60%). No hay que pasar por alto que esta inversión está instrumentada a través del Metavalor Global (ES0162741005; -6,7% en el bimestre). Se trata de un fondo de inversión que remeda la estrategia Global Flexible de OCU Inversiones y está disponible en Singular Bank (914 890 888) por 1.000 euros, con ventajas para nuestros socios.
· Por su parte los inmuebles urbanos siguen teniendo un peso residual del 5% en la de grandes patrimonios, y ni siquiera están en la de pequeños patrimonios. Solo encontramos ciertas oportunidades en plazas de garaje. Es en las fincas rústicas donde seguimos viendo mayor potencial, en concreto en las tierras de secano de Castilla y León, de cara a las dificultades que están por venir. De ahí que su peso sea del 20% en la cartera de menores patrimonios y alcancen hasta un 35% en la de los grandes inversores.
· Aquí seguimos cada dos meses la evolución de estas carteras para adaptarlas a la situación de los mercados, pero piense que están pensadas para el largo plazo. Los números que obtienen en el pasado dan fe de ello. Desde que vieran la luz en febrero de 2003, la estrategia para un patrimonio pequeño acumula un rendimiento anual medio del 5,1%, por el 4,4% de la estrategia para mayores patrimonios. Obviamente, ese mayor rendimiento tiene una doble cara, ya que la cartera de menor patrimonio presenta también un mayor riesgo: en términos de volatilidad anual, la primera presenta una volatilidad en torno al 9,5%, frente al 6,3% de la segunda. Como ve, rentabilidad y riesgo siempre van de la mano.