Ajustar su estrategia será clave
En 2026 el pequeño inversor se enfrenta a un desafío incómodo: invertir cuando muchas cosas parecen ya caras… y, aun así, no puede permitirse dejar el dinero parado. Venimos de un 2025 de remontadas y caídas bruscas, de oportunidades a cuentagotas y de un ruido constante que invitaba a hacer justo lo contrario de lo sensato: comprar por euforia o vender por miedo. Y sin embargo, las bolsas cierran un año muy positivo. De hecho, aquellos que sigan nuestra estrategia más pura de acciones con la cartera Experto en accionesestarán de enhorabuena, pues ganó un +17,3% en 2025. Lo mismo si apostó por un buen fondo de acciones globales con una estrategia más diversificada como el SA Optima Global (+15,4%).
En este contexto, la clave no será adivinar el siguiente giro del mercado, sino resistir con un plan: diversificar, controlar riesgos y aceptar que la volatilidad no es una anomalía, sino el precio de estar invertidos. Una de nuestras principales apuestas es la bolsa estadounidense que continúa siendo la gran protagonista por dinamismo, beneficios e innovación (con la IA como motor). Pero precisamente por eso, su bolsa cotiza con valoraciones exigentes y deja poco margen a la decepción. A la vez, los mercados emergentes pueden beneficiarse de un mapa comercial que vuelve a moverse con fuerza. Eso sí, no están exentos de los bandazos. Por eso, son una pieza de diversificación en cualquier cartera. Y en cuanto a la renta fija, con las bajadas de tipos de 2025, muchos inversores miran a las obligaciones con desconfianza. Es un error frecuente. En una cartera diversificada, la renta fija no está para lucirse, sino para amortiguar. En 2026 resultará esencial seguir diversificando como hacemos con nuestras estrategias mixtas globales, según el riesgo que esté dispuesto a asumir, y que en 2025 ganan sin excepción desde el 1,6% de la defensiva, un +2,6% la equilibrada y un +4,7% la dinámica. Incluso el Plan de pensiones asociado de OCU, que sigue la estrategia Global Flexible, avanzó un 8,7%, superando el 7,7% obtenido por el conjunto de las bolsas en 2025.
La lección para 2026 es simple: revisar pesos, no perseguir rentabilidades pasadas, mantener un colchón de renta fija y asumir que la diversificación es aburrida… hasta que deja de serlo. También puede decantarse por estrategias más defensivas como la del SA Optima Mixto, para sacar partido del potencial de la bolsa pero limitando el riesgo de pérdidas, que ganó un +6,6% en 2025. Por nuestra parte, en OCU Inversiones iremos ajustando nuestras estrategias conforme avance el año y, sobre todo, conforme evolucionen los mercados. No porque tengamos una bola de cristal, sino porque la disciplina -la de ver el riesgo antes de que duela- es lo que separa al inversor de largo plazo del cazador de modas.