En qué situación llegamos
Tras un 2025 marcado por movimientos extremos en los mercados financieros, las bolsas, impulsadas especialmente por sectores como tecnología, defensa y energías renovables, y con particularidades locales como el sector bancario en España, han alcanzado máximos históricos después de una fuerte recuperación. Unas remontadas que supo aprovechar nuestra cartera del Experto en acciones, que escaló un +17,3% en el año.
· Sin embargo, el análisis de las valoraciones históricas invita a la prudencia. Los inversores debieran comprender que las bolsas no están baratas y que algunos sectores huelen a burbuja. Aun así, parecen no dejar de esperar lo mejor de 2026. Por ello avanzan con esperanza, pero también con nerviosismo frente a una volatilidad muy presente, tanto en Europa como en los EE.UU.
· En cuanto a los tipos de interés, el fuerte ciclo de subidas que comenzó a finales de 2022 dio paso a una estabilización en 2025. La inflación se ha moderado, pero el elevado nivel de endeudamiento público y privado limita el margen de maniobra de los bancos centrales. Todo apunta a que 2026 será un año de política monetaria prudente, con pocos movimientos y tipos relativamente estables, más que el inicio de un nuevo ciclo expansivo.
· Con este panorama en el horizonte, los pequeños inversores deben estar atentos y preparados para aprovechar las oportunidades que se presenten, que habrá que cazar al vuelo, tal como hicimos en 2025 con el sector defensa, los “5 magníficos” españoles (excluyendo a Telefónica), las minas de plata, las de oro, y las tierras raras; inversiones que llegaron a duplicar su valor. Sin embargo, también será necesario estar preparados para gestionar los riesgos y asumir los episodios de corrección.
En este contexto, 2026 promete oportunidades, pero exigirá más que nunca selección, diversificación y una adecuada gestión del riesgo. En el siguiente análisis, exploraremos algunos consejos clave para invertir con éxito en 2026, ayudándole a tomar decisiones informadas en un año lleno de potencial. Empezamos poniendo en el punto de mira a Estados Unidos.
Estados Unidos: el impulso de la IA
El pasado 2025 pasará a la historia como el año en que el presidente estadounidense, D. Trump, se valió de la amenaza de los aranceles para presionar a sus socios comerciales y reforzar su poder. Y lo hizo con éxito, salvo en el caso de China. Aunque es difícil evaluar las consecuencias económicas totales de esta política, por ahora está alimentando la incertidumbre en EE. UU. y provocando un repunte de la inflación (2,7% a finales de 2025 y subiendo). Esta subida de precios es un quebradero de cabeza para la Reserva Federal, cuya misión de luchar contra la inflación valiéndose de los tipos de interés choca frontalmente con la insistencia de Trump en que estos bajen.
· La incertidumbre generada por Trump y el mantenimiento de tipos altos hasta finales de 2024 explican en buena parte la actual desaceleración de la economía estadounidense, que mostraba un gran dinamismo hace apenas un año. El mercado inmobiliario flaquea, el consumo de los hogares (motor del país) se frena y, desde mayo, la creación de empleo ha disminuido. Afortunadamente, las inversiones colosales de los gigantes tecnológicos en la IA (Inteligencia Artificial) -vea nuestro análisis ¿Burbuja de la IA? sostienen la economía americana que, se diga lo que se diga, sigue siendo sólida.
Qué podemos esperar de los EE.UU
La economía de los EE.UU. seguirá creciendo gracias a los estímulos del gobierno, la desregulación y una fiscalidad amable, aunque su ritmo pudiera ser menor que en años anteriores, lo que confirma nuestro escenario de "aterrizaje suave". El mercado laboral no será tan dinámico como en 2025, limitando el consumo. La expulsión de inmigrantes ilegales podría crear empleo a corto plazo, pero amenaza la dinámica del mercado laboral a largo plazo.
· Todo esto dará a la Fed (banco central estadounidense) cierto margen para bajar tipos durante el año, como Trump desea. No olvidemos que habrá sustitución del presidente de la Reserva Federal una vez acabe su mandato el 15 de mayo, entrando probablemente alguien más afín a sus ideas ya que es competencia del presidente su nombramiento.
Y para sus inversiones allí
· Obligaciones gubernamentales estadounidenses: La rentabilidad de las obligaciones a 10 años ronda el 4%, multiplicando casi por cuatro la rentabilidad por dividendo de las acciones estadounidenses.
Una bajada de tipos les vendría como agua de mayo, algo que no descartamos en 2026 aunque a más largo plazo las presiones del ingente volumen de deuda emitida por el gobierno federal puedan invertir tal tendencia. Una posibilidad que no creemos sea preocupante por el momento. Razones que nos llevan a tenerlas presentes en la cartera Global Flexible (15%) y mixtas, tanto la dinámica (10%) como la equilibrada y defensiva (25% en cada una).
· Obligaciones corporativas estadounidenses: Empiezan 2026 ofreciendo de media un rendimiento del 5,2% anual. Nos referimos a las emitidas por empresas con nivel de solvencia aceptable en las cuales no se teme por su impago. Presentes en las tres estrategias mixtas con un peso del 10% en la dinámica y defensiva y del 15% en la equilibrada.
· Obligaciones high yield estadounidenses: En este caso el riesgo que se asume de impago es mayor, aunque su rendimiento medio del 6,7% anual, a nuestros ojos, lo compensa. Por ello pueden estar presentes cualquier cartera mixta, aunque eso sí con un peso limitado del 5%.
El escenario de un aterrizaje suave de la economía estadounidense es favorable para Wall Street. Si la inflación se mantiene moderada, la Fed podrá bajar sus tipos, lo que es positivo para el mercado de acciones. La IA continuará animando los mercados. incluso si tras la fuerte subida de estos últimos meses, el ritmo de crecimiento de los beneficios de las empresas de este sector se ralentizara. Por nuestra parte, creemos que su potencial justifica su precio (23 veces los beneficios esperados) y las acciones estadounidenses pueden seguir ocupando un lugar destacado en su cartera. Presentes en todas las estrategias: 15% en la equilibrada, 25% en la dinámica, y 5% en la defensiva.
¿Y la bolsa estadounidense?
El escenario de un aterrizaje suave de la economía estadounidense es favorable para Wall Street. Si la inflación se man-tiene moderada, la Fed podrá bajar sus tipos, lo que es positivo para el mercado de acciones. La IA continuará ani-mando los mercados. incluso si tras la fuerte subida de estos últimos meses, el ritmo de crecimiento de los beneficios de las empresas de este sector se ralen-tizara. Por nuestra parte, creemos que su potencial justifica su precio (23 veces los beneficios esperados) y las acciones estadounidenses pueden seguir ocupando un lugar destacado en su cartera. P
resentes en todas las estrategias: 15% en la equilibrada, 25% en la dinámica, y 5% en la defensiva.
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