Si no es capaz de dormir a pierna suelta...
Tras el recorrido al alza que acumulan en las últimas décadas, la mayoría de las bolsas (incluidos los dividendos) se encuentran en máximos históricos. Ahora bien, esto no implica que no puedan mantener su potencial alcista como puede ser el caso de las bolsas estadounidense, canadiense o suiza con ganancias acumuladas del 112,7%, 76,6% y 46,7% respectivamente en los últimos 5 años. La cuestión subyacente es si el inversor es capaz de aguantar la presión, es decir, de dormir a pierna suelta acumulando abultadas ganancias en un entorno geopolítico complicado (retorno de Trump a la Casa Blanca, guerra entre Ucrania y Rusia, conflicto en Oriente Medio, etc.) que puede afectar a la futura evolución de los tipos de interés, las redes de suministros o el comercio internacional. Si usted ya no duerme bien o le pone de los nervios un eventual tropiezo es hora de reducir el riesgo de su cartera. ¿Cómo? Lo más lógico es reducir la parte de acciones y, a cambio, conceder ese peso a la renta fija. Le explicamos cómo hacerlo de forma sencilla.
Una forma: adaptar su perfil inversor
Una forma de reducir el riesgo es adaptar su estrategia actual a los cambios propuestos a primeros de diciembre en nuestro análisis Menos yenes y más dólares en nuestras carteras mixtas globales, con el fin de adaptar nuestras estrategias globales frente al nuevo escenario que podría estar por venir. En líneas generales aumentamos el peso de las obligaciones en un 5% en todas ellas en detrimento de las acciones.
Otra opción, como le explicamos en nuestro análisis Buscar refugio es bajar un escalón en su perfil como inversor: si por ejemplo usted tiene actualmente un perfil semejante al de un inversor dinámico puede pasar al de un inversor equilibrado, o si tiene el equilibrado pasar al de uno defensivo.
Eso sí, antes de efectuar cambio alguno el primer paso a realizar es valorar cada una de sus inversiones a precio de mercado, ver cuánto pesa cada una de ellas en el conjunto de la cartera y ver cuánto pesan de forma agregada las acciones por un lado y la renta fija por otro.
Y si quiere reducir al mínimo el riesgo a asumir, debería pasar a un perfil ahorrador. Ahora bien, tendría que deshacer buena parte de su cartera para reinvertirla en depósitos, cuentas, fondos monetarios y bonos u obligaciones del Tesoro a vencimiento. Una operación que antes de emprenderla debiera valorar el efecto fiscal que supone desprenderse de esas inversiones
No olvide la fiscalidad
Recuerde que sacar a la luz fiscal las pérdidas puede ayudarle a reducir la factura fiscal, pero si tiene ganancias, pueden aumentarla. Tratándose de fondos de inversión (en origen y en destino) le saldrá a cuenta ordenar un traspaso entre fondos sin consecuencia fiscal alguna hasta que decida vender la inversión de destino. Esta operación no es posible si media en origen o destino un ETF, acciones u obligaciones.
Otra forma más sencilla aún
Conscientes de lo complicado que puede llegar a ser cambiar su cartera global para adaptarla a otro perfil con riesgo más bajo, retocando y rebalanceando buena parte de los fondos, obligaciones o acciones que la componen, le ofrecemos una alternativa mucho más sencilla: primero identifique los fondos que tenga con ganancias abultadas y con los que haya dejado de dormir bien, deshaga posiciones hasta mantener un porcentaje con el que se sienta cómodo, y reinvierta las ganancias en un fondo bien de renta fija en euros bien en dólares o una combinación de las dos anteriores.
Sepa cómo ponerla en práctica en la segunda parte de este análisis: Formas de reducir el riesgo de su cartera (2): la más sencilla