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Convertir el ladrillo en dinero

hace un mes - lunes, 13 de mayo de 2019
Tantos años acumulando en pos de la seguridad, y llega el momento en que hay que pensar en hacer líquidos los inmuebles del mejor modo posible.

En España tenemos tradición de ahorrar en ladrillos. En cuanto podemos (en cuanto podíamos) compramos una vivienda, o dos, o un pequeño local para alquilar. Para los hijos, para mañana.

 

Siempre hemos pensado que era una inversión de futuro, tanto los potentados como las familias que sudaban para ahorrar cada euro. Aun hoy en muchos pueblos del interior no se contempla la opción de vender tierras o propiedades. Se ve como un contrasentido al que solo ceden los hogares forzados por el infortunio.

 

Sin embargo, el mundo cambia, los años pasan y nos vemos obligados a pensar en cómo completar nuestros ingresos durante los largos (ojalá) años de la jubilación.

 

La idea de gestionar unos alquileres se hace cada vez más cuesta arriba. Las complicaciones legales, la presión fiscal y la posibilidad real de una nueva bajada de los precios de los inmuebles lo desaconsejan.

 

La opción de desprenderse de uno o todos los inmuebles de nuestra propiedad se muestra como una alternativa a considerar.

 

Se multiplican las ofertas para constituirse una renta vitalicia a cambio de nuestras propiedades, pero los números muestran que hay mejores modos de exprimir nuestro patrimonio para vivir mejor en el retiro y para dejar a los nuestros la mayor parte posible del fruto de nuestro trabajo.

 

Hay que vencer la inercia y la pereza, tomar asiento y considerar las opciones con números en la mano. Se dice que muchas compras de vivienda se hacen con el corazón, sin pararse en sumas y restas. Queremos formar un hogar, cambiar de ciudad, empezar algo nuevo… y compramos una casa. De acuerdo. Pero por la tarde, a la hora de planificar nuestros años de merecido descanso, deberíamos obrar de otro modo.

 

Aquí le ayudamos a hacer sus cálculos para que una mala decisión o una no-decisión no termine dando al traste con tantos años de esfuerzo, y el fisco o algunos espabilados no aprovechen más que usted o los suyos de aquello que tanto esfuerzo le ha costado.

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