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¿Es segura la renta fija? Los tres riesgos que debe conocer antes de invertir en obligaciones

Invertir en obligaciones conlleva asumir riesgos como la solvencia del emisor, la subida de tipos, o la divisa

Invertir en obligaciones conlleva asumir riesgos como la solvencia del emisor, la subida de tipos, o la divisa

Publicado el  13 febrero 2026
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Invertir en obligaciones conlleva asumir riesgos como la solvencia del emisor, la subida de tipos, o la divisa

Invertir en obligaciones conlleva asumir riesgos como la solvencia del emisor, la subida de tipos, o la divisa

Invertir en obligaciones conlleva asumir riesgos como la solvencia del emisor, la subida de tipos, o la divisa. Se los descubrimos.

Tres riesgos clave

A la hora de invertir en bonos y obligaciones, existen tres riesgos que debe tener en cuenta antes de lanzarse a ello: el riesgo del emisor (su solvencia), el que conllevan las variaciones de tipos de interés debido a su duración y el riesgo que conlleva invertir en una divisa diferente al euro. Nosotros analizamos cada uno de ellos, lo que nos permite proporcionarle nuestros consejos de inversión en renta fija. Se lo explicamos. 

El riesgo del emisor

El riesgo del emisor o de solvencia es la posibilidad de que, llegado el momento de pagar los intereses o devolver el capital de una obligación, su emisor no haga frente a tal pago. En ese momento el precio de esas obligaciones caerá, reflejando una pérdida para el inversor. Pero es que el miedo a que esto ocurra puede hacer caer el valor de la obligación antes de que el fallido se haga realidad. Es lo que ocurre cuando se produce una bajada de calificación de solvencia para una empresa o país.

Además, cuando esto ocurre suele traer de la mano un alza de la rentabilidad exigida a dichos emisores ya que el riesgo que se asume es mayor. Lo que se traduce en nuevas caídas de precio.

Este riesgo también puede jugar a favor del inversor. Si mejora la calificación crediticia de un emisor, el mercado le exigirá un menor rendimiento y el precio de las obligaciones ya emitidas subirá. Especialmente se nota dicha mejora si pasa de estar calificado dentro de una escala especulativa, y por tanto vetada su entrada por reglamento a la cartera de muchos fondos de inversión, a la escala “inversión” y por tanto factible de incorporarse a muchas más carteras.

Invirtiendo a través de fondos puede diluir este riesgo ya que no se la juega a” todo o nada” con una sola emisión. En todo caso, creemos que es mejor ser prudente con los emisores menos solventes.

Emisores públicos o privados

No es lo mismo invertir en emisores privados (deuda corporativa), con un mayor riesgo, que en los públicos (deuda soberana). Por ello, la deuda corporativa suele ofrecer una “prima”, es decir un tipo de interés mayor. Sin embargo, los recortes de los tipos en la deuda corporativa han sido más acentuados que los de la deuda pública y ahora se sitúan en torno al 3,4% anual frente al 3,1% anual respectivamente, e incluso los de las obligaciones de alto rendimiento (o high yield) que rondan el 5,5% anual.

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