Alrededor del 4,3% para el tipo estadounidense a 10 años, y en torno al 3,5% y 2,7% para su equivalente español y alemán, los tipos de las obligaciones han alcanzado niveles no vistos desde hace más de 15 años.
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La oferta y la demanda
La ley de la oferta y la demanda tiene mucho que ver con el tirón de las obligaciones. Por el lado de la oferta, la emisión de deuda es abundante. Muchos países del G7 presentan enormes déficits presupuestarios y sin visos de reducirlos. Al mismo tiempo, la demanda está de capa caída. La mayoría de los bancos centrales están vendiendo sus enormes reservas de deuda. Y la elevada inflación penaliza el poder adquisitivo de los hogares, mermando sus ahorros. Además, tras la congelación de los activos de deuda estadounidenses en poder de Rusia, otros clientes como China o Arabia Saudí se muestran ahora recelosos. El Tesoro estadounidense se ve obligado por tanto a aumentar los rendimientos que ofrece, subida que acaba trasladándose a la deuda de todo el mundo.
· Ante la persistente inflación, los mercados se plantean si los tipos oficiales no deberán mantenerse elevados por un largo periodo. Cada vez más voces abogan por un objetivo de inflación menos restrictivo, en torno al 3% en Europa frente al 2% actual. Pero dicho cambio tendría graves consecuencias para la renta fija, ya que provocaría tipos más altos durante más tiempo. Una seria preocupación por tanto para los inversores.
Las obligaciones pisan fuerte
Sean cuales sean las razones, los tipos de las obligaciones estadounidenses están muy por encima de la inflación y, por tanto, son...
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Alrededor del 4,3% para el tipo estadounidense a 10 años, y en torno al 3,5% y 2,7% para su equivalente español y alemán, los tipos de las obligaciones han alcanzado niveles no vistos desde hace más de 15 años.
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La oferta y la demanda
La ley de la oferta y la demanda tiene mucho que ver con el tirón de las obligaciones. Por el lado de la oferta, la emisión de deuda es abundante. Muchos países del G7 presentan enormes déficits presupuestarios y sin visos de reducirlos. Al mismo tiempo, la demanda está de capa caída. La mayoría de los bancos centrales están vendiendo sus enormes reservas de deuda. Y la elevada inflación penaliza el poder adquisitivo de los hogares, mermando sus ahorros. Además, tras la congelación de los activos de deuda estadounidenses en poder de Rusia, otros clientes como China o Arabia Saudí se muestran ahora recelosos. El Tesoro estadounidense se ve obligado por tanto a aumentar los rendimientos que ofrece, subida que acaba trasladándose a la deuda de todo el mundo.
· Ante la persistente inflación, los mercados se plantean si los tipos oficiales no deberán mantenerse elevados por un largo periodo. Cada vez más voces abogan por un objetivo de inflación menos restrictivo, en torno al 3% en Europa frente al 2% actual. Pero dicho cambio tendría graves consecuencias para la renta fija, ya que provocaría tipos más altos durante más tiempo. Una seria preocupación por tanto para los inversores.
Las obligaciones pisan fuerte
Sean cuales sean las razones, los tipos de las obligaciones estadounidenses están muy por encima de la inflación y, por tanto, son positivos en términos reales. Además, su rendimiento es ahora mucho mayor que el dividendo ofrecido por las acciones estadounidenses en su conjunto, un diferencial que no se veía desde los años previos a la crisis de 2008-2009. La tan esperada normalización de los mercados de renta fija está en marcha, y las obligaciones estadounidenses valen la pena.
¿Invertimos en obligaciones?
· Los títulos del Tesoro americano están presentes en todas nuestras carteras modelo con un 5% a través de un ETF en bonos estadounidenses a medio plazo (alrededor de 5 años rentan un poco más que los de 10 pero tienen un menor riesgo).
· También presentes en todas ellas (con un 5%) - salvo en la Global Flexible -, están las obligaciones de alto rendimiento de EE.UU. A cambio de presentar una menor solvencia ofrecen “a priori” rendimientos aún más atractivos y deberían beneficiarse del hecho de que la economía estadounidense se encamina hacia un aterrizaje más o menos controlado, que no debería causar demasiados daños a las empresas.
· En el resto del mundo, salvo algunas excepciones, los tipos de interés siguen la tendencia alcista impuesta por EE.UU. La renta fija vuelve gradualmente a niveles atractivos, no sólo en términos de diversificación, sino también de rentabilidad. Con tasas reales positivas, apostamos por España, piedra angular de la cartera mixta defensiva (35%) o mixta equilibrada (10%), y por Brasil, presente en todas las estrategias globales (5%). Apostamos asimismo por Japón, Suecia y Noruega, mercados cuya moneda ofrece un buen potencial de revalorización y que, en el caso de los dos países nórdicos, presentan la máxima calificación crediticia (rating AAA). Las obligaciones de alto rendimiento en euros merecen un hueco del 5% en todas nuestras carteras mixtas.