Por qué cae la renta fija
La volatilidad del petróleo ha sido extrema. De rondar los 60 dólares por barril a comienzos de año, ha pasado a moverse, al compás de las noticias que llegaban del Estrecho y de la liberación de reservas estratégicas, entre los 90 y 120 dólares. El temor a un rebrote de la inflación, e incluso a una desaceleración económica que agrave el déficit público, ha complicado el guion que muchos daban por hecho hace unas semanas: el de unas bajadas de tipos relativamente cómodas. Un contexto ante el que el mercado de renta fija ha actuado con rapidez. Han subido las rentabilidades exigidas a las obligaciones de largo plazo y, como ocurre siempre en estos casos, sus precios han caído. Un efecto que es más intenso cuanto más alejado se encuentre su vencimiento en el tiempo.
En cambio, los tipos a corto plazo, que dependen de forma más directa de los bancos centrales, han quedado por ahora más contenidos. La Reserva Federal y el Banco Central Europeo han preferido mantener la prudencia mientras evalúan hasta qué punto este nuevo foco de tensión puede afectar al crecimiento y a la inflación.
Cómo afecta a su cartera
El golpe se ha dejado sentir sobre todo en la deuda pública, que sigue siendo el principal pilar defensivo en las carteras mixtas. La mecánica es simple: cuando el mercado exige una rentabilidad mayor a las nuevas emisiones, el precio de las obligaciones ya emitidas cae para ajustarse a ese nuevo entorno.
Eso es lo que hemos visto en las últimas semanas. El siguiente contenido está reservado a los socios de OCU Inversiones. Si desea acceder a él, haga clic en el enlace que aparece aquí abajo.
Por qué cae la renta fija
La volatilidad del petróleo ha sido extrema. De rondar los 60 dólares por barril a comienzos de año, ha pasado a moverse, al compás de las noticias que llegaban del Estrecho y de la liberación de reservas estratégicas, entre los 90 y 120 dólares. El temor a un rebrote de la inflación, e incluso a una desaceleración económica que agrave el déficit público, ha complicado el guion que muchos daban por hecho hace unas semanas: el de unas bajadas de tipos relativamente cómodas. Un contexto ante el que el mercado de renta fija ha actuado con rapidez. Han subido las rentabilidades exigidas a las obligaciones de largo plazo y, como ocurre siempre en estos casos, sus precios han caído. Un efecto que es más intenso cuanto más alejado se encuentre su vencimiento en el tiempo.
En cambio, los tipos a corto plazo, que dependen de forma más directa de los bancos centrales, han quedado por ahora más contenidos. La Reserva Federal y el Banco Central Europeo han preferido mantener la prudencia mientras evalúan hasta qué punto este nuevo foco de tensión puede afectar al crecimiento y a la inflación.
Cómo afecta a su cartera
El golpe se ha dejado sentir sobre todo en la deuda pública, que sigue siendo el principal pilar defensivo en las carteras mixtas. La mecánica es simple: cuando el mercado exige una rentabilidad mayor a las nuevas emisiones, el precio de las obligaciones ya emitidas cae para ajustarse a ese nuevo entorno.
Eso es lo que hemos visto en las últimas semanas. Las obligaciones a largo plazo han sufrido un repunte de rentabilidades que se ha traducido en pérdidas de precio. En Estados Unidos, la deuda pública ha vuelto a superar el 4,4%, frente a niveles cercanos al 4% apenas un mes antes. En la zona euro ha ocurrido algo similar: los rendimientos han repuntado con fuerza, con Italia por encima del 3,8% y España en torno al 3,5%.
La parte de deuda corporativa estadounidense y de bonos de alto rendimiento ha resistido mejor de lo esperado, en parte gracias a la revalorización del dólar (vea página 5) frente al euro. Esa apreciación de la divisa ha compensado una parte de la caída del precio de los bonos.
Algo parecido ha ocurrido con la exposición a las obligaciones chinas en la cartera defensiva: la evolución del yuan ha ayudado a amortiguar el golpe. Aun así, conviene no perder de vista el contexto: los diferenciales de crédito se han ampliado, pero sin reflejar por ahora una situación de tensión severa.
¿Y la cartera global flexible?
Quien nos siga desde hace años conocerá nuestra cartera global flexible, una distribución entre renta fija y acciones cuyo fin es maximizar el rendimiento sin asumir riesgos alocados, encontrándose en un nivel de riesgo entre la mixta dinámica y la mixta equilibrada. Es la cartera que sigue el Plan de Pensiones Asociado de OCU.También hemos explicado cómo seguirla de forma simplificada: con un buen monetario y el fondo de acciones: SA Optima Global.
Nuestra idea faro
Que la renta fija sufra en un momento como este no significa que haya dejado de ser útil en cartera. Al contrario. Su papel no es brillar cada trimestre, sino aportar equilibrio, generar ingresos vía cupones y servir de contrapeso frente a la volatilidad de las acciones.
Además, hay un matiz importante que a menudo se olvida: lo que hoy castiga a las obligaciones también mejora su atractivo para quien invierta ahora. Tras la corrección, la renta fija vuelve a ofrecer rentabilidades esperadas más interesantes que hace unos meses.
Por eso no creemos que la conclusión adecuada sea abandonar por completo esta clase de activo. Sí puede tener sentido, en cambio, ser más selectivos, reducir la exposición a duraciones largas o aparcar temporalmente una parte del capital en instrumentos más prudentes.
Una solución simple para quien no quiera complicarse mucho
No todos los inversores quieren -ni necesitan- seguir de cerca cada giro del mercado ni invertir en todos los fondos que componen las carteras (vea la distribución detallada en la sección Invertir de nuestra web). Para quien busque una forma sencilla de estar invertido sin construir una cartera compleja, sigue teniendo sentido una estrategia simplificada con solo dos fondos globales, uno de acciones y otro de renta fija.
· La idea es abarcar de forma eficiente la economía mundial, con costes bajos y una gestión suficientemente sólida. En ese planteamiento, el Fidelity MSCI World Index P (IE00BYX5NX33) puede cumplir el papel de fondo de acciones globales, mientras que el Amundi Core Global Gov Bond (LU0987207668) puede servir como base para la parte de obligaciones.
La distribución entre ambos debería depender del perfil de riesgo, del horizonte de inversión y de la tolerancia a la volatilidad (vea tabla).
¿Cuándo tiene sentido un monetario?
Para los inversores más temerosos, no vemos con malos ojos aparcar temporalmente parte del dinero en un buen fondo monetario en euros, ya sea mientras surgen nuevas oportunidades o simplemente como refugio. Estos fondos invierten en deuda a muy corto plazo y elevada liquidez, por lo que no sufren por los repuntes de las rentabilidades de las nuevas obligaciones (no son competencia suya y por tanto no se ven obligados a ofrecer un precio inferior para ser atractivos). Y, sin embargo, sí les benefician las subidas de los tipos a corto, ya que debido a la renovación constante de sus carteras van incorporando las nuevas emisiones (letras, pagarés…) a tipos mayores.
A ello se suma una ventaja práctica: el traspaso entre fondos permite diferir la tributación hasta el reembolso definitivo. En un entorno tan cambiante como el actual, esa flexibilidad fiscal añade atractivo a la hora de pasar de un fondo más expuesto a duración a un monetario en euros sin tener que “parar en Hacienda” por el camino.
¿Cuál elegir?
En esta categoría, la gestión tiene menos margen para marcar diferencias que en otras áreas. Por eso, los costes son clave. En igualdad de condiciones, conviene priorizar fondos con comisiones contenidas, idealmente por debajo del 0,4% anual.
· Entre los fondos tradicionales destacan el Profit Corto Plazo (ES0171629035), elDWS Euro Ultra Short NC (LU0080237943) o el Santalucía RF Corto Plazo (ES0170156022).
· Entre las clases más baratas también figuran La Française Trésorerie ISR TC(FR0013289022) y Groupama Trésorerie RC (FR0013296332). Incluso sumando la eventual comisión de custodia necesaria para acceder a algunas de estas clases, siguen siendo alternativas competitivas para quien busque prudencia y costes ajustados.
Consulte nuestro COMPARADOR DE FONDOS
Nuestro consejo
La renta fija no ha fallado. Simplemente ha reaccionado como suele hacerlo cuando el mercado deja de pensar en bajadas de tipos y vuelve a temer más inflación y tipos altos durante más tiempo.
En nuestras carteras mixtas, ese golpe se ha notado sobre todo en la deuda pública estadounidense y de la zona euro. Pero eso no invalida su papel. La renta fija sigue siendo una pieza importante dentro de una cartera diversificada, especialmente para quien busca equilibrio y no quiere depender por completo de la bolsa.
Ahora bien, este entorno invita a ser más selectivos. Quien no quiera estar pendiente de cada giro del mercado puede optar por una estrategia simplificada con pocos fondos. Y quien prefiera extremar la prudencia, puede encontrar en un buen monetario en euros una sala de espera razonable hasta que el mercado ofrezca una ventana más clara.
| Estrategia | Distribución | Volatilidad (1) | Rendimiento anual | |||
|---|---|---|---|---|---|---|
| En acciones | En Renta fija | 1 año | 3 años | 5 años | ||
| Mixta Defensiva | 25% | 75% | 6,20% | 2,70% | 4% | 1,10% |
| Mixta Equilibrada | 50% | 50% | 8,20% | 5,50% | 7,50% | 4,40% |
| Mixta Dinámica | 75% | 25% | 10,50% | 8,40% | 11,00% | 7,60% |
| Global Flexible (2) | 65% | 35% | 8,90% | 10,00% | 8,30% | N.D. |
| (1) Volatilidad anual: mide los altibajos sufridos; N.D. no disponible. (2) Combinando un fondo global de acciones como SA Optima Global (ES0114289004) para la parte de renta variable con un buen fondo monetario en euros. | ||||||