Protagonista del futuro
Hace unos diez años, EE.UU. vetó las redes 5G chinas e impuso fuertes restricciones a las exportaciones de alta tecnología hacia su rival asiático. El objetivo: impedir que China compitiera de tú a tú con los gigantes estadounidenses. Pero China no se rindió y, en lugar de retroceder, invirtió masivamente en innovación y producción, reduciendo su dependencia de Occidente y reforzando su independencia estratégica. Si hace diez años el gasto en I+D era el 2% del PIB, en 2024 alcanzaba el 2,7% de un PIB mucho mayor. Solo ese año, China gastó más de 430.000 millones de euros en I+D, un 8,3% más que en 2023, con 4,76 millones de patentes activas (+16%).
· El objetivo de Pekín es claro y ambicioso: ser quien invente el futuro. Y va bien encaminada. Diversos estudios muestran que ya domina la mayoría de los sectores estratégicos de futuro. EE.UU. va por detrás, mientras que la Unión Europea y Japón apenas figuran en la carrera. Hace 20 años, los contratos públicos chinos solían exigir transferencias de tecnología. Hoy es Europa la que solicita transferencias en campos como las energías renovables, mientras que EE.UU. debe enfrentarse a la propiedad intelectual china para desarrollar sus propios productos.
· Aunque muchos consumidores siguen percibiendo los productos chinos como de baja calidad y baratos, la realidad es que el país fabrica tecnologías de las que Occidente ya no puede prescindir. De hecho, la transición energética global no sería posible sin el Made in China: paneles solares, baterías, vehículos eléctricos, etc.
Exportaciones, al alza
Mes tras mes, las exportaciones chinas superan expectativas: en los primeros siete meses del año aumentaron un 6,1% y alcanzaron un máximo histórico. Paradójicamente, esto se explica en parte por la guerra comercial. Los productores chinos enviaron al extranjero el máximo de mercancías posible antes de la entrada en vigor de los nuevos aranceles. Pero este dinamismo también demuestra la capacidad del país para eludir las sanciones y encontrar mercados sustitutivos del estadounidense. Así, aunque las exportaciones chinas a EE.UU. están en caída libre (-22% en el último año, representando tan “solo” un 15% de las exportaciones totales del país, frente al 29% de años atrás) y se encuentran en su nivel más bajo en más de 20 años, las exportaciones a Asia se están disparando, aumentando notablemente también las dirigidas a Europa. Una estrategia de diversificación que es una buena noticia para China y ya está dando sus frutos.
Mercado interior, el gran reto
Las exportaciones chinas resisten la guerra comercial y siguen sosteniendo la actividad económica, pero el desarrollo del país debe ahora depender en mayor medida de su demanda interna. Aún débil, revitalizarla es su gran desafío.
· Por ello, las autoridades de Pekín están multiplicando las medidas para apoyar el consumo de los hogares. Pero a largo plazo serán necesarias reformas estructurales para consolidar un crecimiento sostenible. Además, tras décadas de política de hijo único, el declive demográfico es inevitable. Aun así, no hay motivos para el pánico: una fuerza laboral formada en ciencia y tecnología es mucho más productiva que los campesinos de antaño. China tendrá menos mano de obra, pero mucho más cualificada y eficiente, capaz de mantener la economía a flote.
Conclusión y consejo
En el segundo trimestre de 2025, la economía china creció un 5,2%, un ritmo muy sólido en comparación con las economías desarrolladas. Además, sus acciones cotizan, de media, a... CONTENIDO RESERVADO A NUESTROS SOCIOS, PINCHE EN BOTÓN SIGUIENTE PARA VER EL RESTO DEL ANÁLISIS Y NUESTROS CONSEJOS.
En el segundo trimestre de 2025, el PIB de China creció un 5,2%, mostrando un dinamismo superior al de la mayoría de las economías desarrolladas. El país lidera sectores estratégicos como la transición energética, la tecnología 5G, los semiconductores y los vehículos eléctricos, mientras diversifica sus exportaciones más allá de Estados Unidos. Sin embargo, los inversores deben tener en cuenta riesgos como las tensiones comerciales con Washington, la debilidad del consumo interno y el reto demográfico.
Apostar por este mercado con la vista puesta en el largo plazo nos parece interesante. Especialmente en su sector tecnológico a través de un ETF como el iShares MSCI China Tech UCITS ETF USD Acc (4,293 EUR; IE000NFR7C63), incluido en nuestra Cartera Experto en acciones y que puede encontrar en Banco BiG sin comisiones de custodia para nuestros socios. Un ETF, que pone el foco en compañías de venta por Internet, medios y servicios interactivos y entretenimiento doméstico y que ya nos está dando grandes alegrías (vea gráfico). Además, desde una perspectiva de estrategia mixta a largo plazo puede destinar a las acciones chinas un 5% de su cartera a través de un fondo tradicional barato, bien diversificado y de excelente bagaje como el el Fidelity Fund China Focus Y Acc EUR (24,34 EUR; LU0936575868), a la venta en Silver Alpha desde 2.500 euros.
Protagonista del futuro
Hace unos diez años, EE.UU. vetó las redes 5G chinas e impuso fuertes restricciones a las exportaciones de alta tecnología hacia su rival asiático. El objetivo: impedir que China compitiera de tú a tú con los gigantes estadounidenses. Pero China no se rindió y, en lugar de retroceder, invirtió masivamente en innovación y producción, reduciendo su dependencia de Occidente y reforzando su independencia estratégica. Si hace diez años el gasto en I+D era el 2% del PIB, en 2024 alcanzaba el 2,7% de un PIB mucho mayor. Solo ese año, China gastó más de 430.000 millones de euros en I+D, un 8,3% más que en 2023, con 4,76 millones de patentes activas (+16%).
· El objetivo de Pekín es claro y ambicioso: ser quien invente el futuro. Y va bien encaminada. Diversos estudios muestran que ya domina la mayoría de los sectores estratégicos de futuro. EE.UU. va por detrás, mientras que la Unión Europea y Japón apenas figuran en la carrera. Hace 20 años, los contratos públicos chinos solían exigir transferencias de tecnología. Hoy es Europa la que solicita transferencias en campos como las energías renovables, mientras que EE.UU. debe enfrentarse a la propiedad intelectual china para desarrollar sus propios productos.
· Aunque muchos consumidores siguen percibiendo los productos chinos como de baja calidad y baratos, la realidad es que el país fabrica tecnologías de las que Occidente ya no puede prescindir. De hecho, la transición energética global no sería posible sin el Made in China: paneles solares, baterías, vehículos eléctricos, etc.
Exportaciones, al alza
Mes tras mes, las exportaciones chinas superan expectativas: en los primeros siete meses del año aumentaron un 6,1% y alcanzaron un máximo histórico. Paradójicamente, esto se explica en parte por la guerra comercial. Los productores chinos enviaron al extranjero el máximo de mercancías posible antes de la entrada en vigor de los nuevos aranceles. Pero este dinamismo también demuestra la capacidad del país para eludir las sanciones y encontrar mercados sustitutivos del estadounidense. Así, aunque las exportaciones chinas a EE.UU. están en caída libre (-22% en el último año, representando tan “solo” un 15% de las exportaciones totales del país, frente al 29% de años atrás) y se encuentran en su nivel más bajo en más de 20 años, las exportaciones a Asia se están disparando, aumentando notablemente también las dirigidas a Europa. Una estrategia de diversificación que es una buena noticia para China y ya está dando sus frutos.
Mercado interior, el gran reto
Las exportaciones chinas resisten la guerra comercial y siguen sosteniendo la actividad económica, pero el desarrollo del país debe ahora depender en mayor medida de su demanda interna. Aún débil, revitalizarla es su gran desafío.
· Por ello, las autoridades de Pekín están multiplicando las medidas para apoyar el consumo de los hogares. Pero a largo plazo serán necesarias reformas estructurales para consolidar un crecimiento sostenible. Además, tras décadas de política de hijo único, el declive demográfico es inevitable. Aun así, no hay motivos para el pánico: una fuerza laboral formada en ciencia y tecnología es mucho más productiva que los campesinos de antaño. China tendrá menos mano de obra, pero mucho más cualificada y eficiente, capaz de mantener la economía a flote.
Conclusión y consejo
En el segundo trimestre de 2025, la economía china creció un 5,2%, un ritmo muy sólido en comparación con las economías desarrolladas. Además, sus acciones cotizan, de media, a 9 veces los beneficios esperados, justo la mitad de las 18 veces de las acciones globales. En términos de valoración, China sigue siendo barata.
· Apostar por este mercado con la vista puesta en el largo plazo nos parece interesante. Eso sí, las tensiones comerciales con EE.UU. mantienen al mercado bajo presión y limitamos su exposición al 5% de nuestras carteras globales.
Claves para el inversor
· Transición energética Made in China: paneles solares, baterías y coches eléctricos son esenciales para Occidente. Y un sector tecnológico en expansión espoleado por las limitaciones externas.
· Exportaciones más diversificadas: en 2018, el 20% iba a EE. UU.; hoy, menos del 15%.
· Riesgos: tensiones comerciales con EE.UU., debilidad del consumo interno y reto demográfico.
· La economía china creció un 5,2% en el 2º trimestre y sus acciones están más baratas que la media mundial (12 veces beneficios vs. 20).