Una cartera para su perfil y objetivos
Mantener una cartera diversificada entre acciones y obligaciones que se adapte a su perfil de inversor es una de las reglas de oro de cualquier estrategia de inversión.Regla que ha de ser periódicamente revisada en función de la situación de los mercados, de las expectativas cambiantes de los mismos y, por supuesto, de su perfil de inversor. Nosotros creemos que por lo general una vez al año es suficiente, Y creemos que ahora es el momento perfecto para ello. A punto de despedir un 2025 que ha estado marcado por movimientos significativos en los mercados, es muy probable que el peso de cada activo en su cartera (acciones, obligaciones…) haya cambiado. Esta deriva puede exponerle a riesgos no deseados que se alejan de su perfil inicial.
¿Por qué reequilibrar su cartera?
A pesar de la alta volatilidad, las bolsas en general están a punto de cerrar un año con sólidas ganancias. Lógicamente, ello redundará en su cartera pues su composición original habrá cambiado. Supongamos que a principios de año el 40% de su cartera estaba invertida en obligaciones y un 60% en acciones. Pues bien, si a finales de año las acciones han ganado un 10% y las obligaciones han perdido un 10%, la nueva distribución de su cartera será de aproximadamente 35% en obligaciones y un 65% en acciones. ¿El resultado? Su cartera se ha vuelto un poco más arriesgada que al principio, simplemente por la dinámica de los mercados.
El reequilibrio permite ajustar la composición de su cartera a su nivel de riesgo y sus objetivos de rentabilidad de cara a lo que está por venir. Un cambio en su situación personal (un objetivo importante cercano, como una gran compra o la jubilación) es otro buen motivo para reajustar su cartera en función de sus nuevas necesidades.
¿Cómo reequilibrar la cartera?
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Una cartera para su perfil y objetivos
Mantener una cartera diversificada entre acciones y obligaciones que se adapte a su perfil de inversor es una de las reglas de oro de cualquier estrategia de inversión.Regla que ha de ser periódicamente revisada en función de la situación de los mercados, de las expectativas cambiantes de los mismos y, por supuesto, de su perfil de inversor. Nosotros creemos que por lo general una vez al año es suficiente, Y creemos que ahora es el momento perfecto para ello. A punto de despedir un 2025 que ha estado marcado por movimientos significativos en los mercados, es muy probable que el peso de cada activo en su cartera (acciones, obligaciones…) haya cambiado. Esta deriva puede exponerle a riesgos no deseados que se alejan de su perfil inicial.
¿Por qué reequilibrar su cartera?
A pesar de la alta volatilidad, las bolsas en general están a punto de cerrar un año con sólidas ganancias. Lógicamente, ello redundará en su cartera pues su composición original habrá cambiado. Supongamos que a principios de año el 40% de su cartera estaba invertida en obligaciones y un 60% en acciones. Pues bien, si a finales de año las acciones han ganado un 10% y las obligaciones han perdido un 10%, la nueva distribución de su cartera será de aproximadamente 35% en obligaciones y un 65% en acciones. ¿El resultado? Su cartera se ha vuelto un poco más arriesgada que al principio, simplemente por la dinámica de los mercados.
Estos cambios pueden parecer menores, pero acumulados a lo largo de los meses pueden alejarle de sus objetivos a largo plazo. Así, si usted invierte a muy largo plazo, podría invertir más en acciones (para buscar una mayor rentabilidad, ya que el riesgo se diluye con el tiempo. Si es su caso, nuestraestrategia mixta dinámica (70% en acciones, 30% en obligaciones) o mixta equilibrada (45%/55%) pueden servirle de guía.
Pero si usted invierte a un plazo menor o no quiere asumir grandes riesgos, es preferible dedicar un mayor peso a las obligaciones, ya que estas actúan como “protección” ante caídas bruscas de los mercados. Es el caso p.ej. de nuestra cartera mixta defensiva(85% en obligaciones, 15% en acciones).
El reequilibrio permite ajustar la composición de su cartera a su nivel de riesgo y sus objetivos de rentabilidad de cara a lo que está por venir. Un cambio en su situación personal (un objetivo importante cercano, como una gran compra o la jubilación) es otro buen motivo para reajustar su cartera en función de sus nuevas necesidades.
¿Cómo reequilibrar la cartera?
Para evitar que su cartera se desvíe hacia un perfil de riesgo no deseado, la solución es sencilla. Vender una parte de los activos (acciones...) cuyo peso se ha incrementado demasiado por su buen rendimiento. Y reforzar (comprar) aquellos que se han quedado rezagados o han tenido un rendimiento inferior.
De esta forma, el reequilibrio le obliga a comprar "barato" (activos que han bajado) y a vender "caro" (activos que han subido y ahora tienen un peso excesivo).
La regla práctica del 5%... o 10%
Puede aplicar la regla del 5% para saber cuándo actuar. Esta regla implica ajustar la cartera en el momento en que el peso de un activo (acciones, bonos, oro, etc.) se desvíe más de 5 puntos porcentuales de su peso objetivo inicial. Supongamos que usted tiene una cartera en la que quiere dedicar un peso del 60% a las acciones y un 40% a las obligaciones. Pues bien, si el peso de las acciones aumenta hasta el 65%, para reequilibrarla puede vender acciones hasta el 60%. Y si su peso ha bajado hasta el 55%, puede comprar hasta alcanzar de nuevo el 60%. Una fórmula sencilla: vende lo que ha subido y compra, con ese dinero obtenido, lo que ha bajado. Eso sí, antes de lanzarse a ello nunca debe pasar por alto el impacto fiscal y los gastos de estas compras y ventas.Para evitar tener que reequilibrar su cartera con demasiada frecuencia en periodos de alta volatilidad, con el consecuente impacto fiscal y el coste en gastos, el umbral de desviación de su cartera respecto a su objetivo inicial puede fijarse en el 10%.
Ojo al impacto fiscal
Un inversor bien informado evalúa el impacto fiscal de sus decisiones. Antes de vender hay que considerar qué impuestos se van a pagar, cuándo es mejor hacerlo, si se pueden compensar las pérdidas o si hay alternativas para diferir o minimizar la carga fiscal. Todo ello se lo explicamos en el apartado Impuestos.