De refugio nada de nada
Los bonos high yield son emisiones de empresas con calificación inferior al grado de inversión. Pagan más porque el riesgo de impago es mayor. Esta es la parte atractiva y, al mismo tiempo, la parte delicada del producto: el cupón es elevado, pero no estamos ante un activo refugio.
Para un inversor, tienen sentido como complemento dentro de una cartera bien diversificada pues suelen ofrecer más rentabilidad que la deuda pública y a largo plazo pueden añadir ese plus de rentabilidad. Pero conviene tratarlos con prudencia pues el riego no es desdeñable. Y sobre todo tenga en cuenta que en momentos de incertidumbre como el actual, no debe confundirla con una renta fija defensiva.
Más cupón, más riesgo
El emisor de un bono soberano de máxima calidad dispone de una capacidad de pago mucho más sólida que una empresa endeudada o cíclica. Sin embargo, en las emisiones high yield el riesgo es más elevado.
Por un lado, sus emisores son empresas que tienen una situación financiera delicada o muy delicada, con el consiguiente riesgo de que puedan llegar a no pagar los cupones prometidos o no puedan devolver el capital a vencimiento, así como el riesgo de morosidad que suele incrementarse en momentos de tensión económica como puede ocurrir ahora tras el estallido del conflicto en Irán.
Por otro lado, al igual que ocurre con el resto de las obligaciones, su precio cae cuando los tipos de interés suben. Tanto el BCE como la Fed supervisan este escenario, ya que sus decisiones sobre los tipos de interés determinan el comportamiento de la deuda soberana a nivel global. Sin embargo, en el caso de los bonos high yield, el riesgo es mayor: su precio no solo se ve afectado por los movimientos generales de los tipos, sino también por el miedo del mercado a que la situación financiera de estas empresas empeore. Esto provoca que, ante cualquier señal de inestabilidad, los inversores exijan una prima de riesgo mucho más alta, lo que presiona aún más a la baja el precio de estas obligaciones.
En definitiva, en los bonos high yield una desaceleración económica, un encarecimiento de la financiación o una caída de beneficios de la empresa que los emite pueden deteriorar con rapidez la solvencia del emisor. Por eso estos bonos sufren cuando el mercado empieza a temer más impagos. Por tanto, quien invierta en ellos debe aceptar oscilaciones y pérdidas temporales en los tramos de mayor duración cuando hay dificultades económicas.
El spread es la señal a vigilar
El indicador que mejor resume esa tensión es el spread o diferencial sobre la deuda soberana. La renta fija high yield de la zona euro ofrece una rentabilidad del 6,12% y un diferencial del 2,78%. En Estados Unidos, la rentabilidad está en el 7,25% y el diferencial en el 3%. En otras palabras, la rentabilidad ofrecida es interesante, pero la prima adicional se ha reducido frente a épocas anteriores. De hecho, esas primas están por debajo de sus medias históricas aproximadas, en torno al 5,7% en la zona euro y 5,2% en EE.UU. En un entorno donde los tipos tiran al alza impulsados por la subida de los precios de la energía, un diferencial más ajustado frente a la deuda pública resta algo de atractivo.
Atractivo pero sin exagerar
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De refugio nada de nada
Los bonos high yield son emisiones de empresas con calificación inferior al grado de inversión. Pagan más porque el riesgo de impago es mayor. Esta es la parte atractiva y, al mismo tiempo, la parte delicada del producto: el cupón es elevado, pero no estamos ante un activo refugio.
Para un inversor, tienen sentido como complemento dentro de una cartera bien diversificada pues suelen ofrecer más rentabilidad que la deuda pública y a largo plazo pueden añadir ese plus de rentabilidad. Pero conviene tratarlos con prudencia pues el riego no es desdeñable. Y sobre todo tenga en cuenta que en momentos de incertidumbre como el actual, no debe confundirla con una renta fija defensiva.
Más cupón, más riesgo
El emisor de un bono soberano de máxima calidad dispone de una capacidad de pago mucho más sólida que una empresa endeudada o cíclica. Sin embargo, en las emisiones high yield el riesgo es más elevado.
Por un lado, sus emisores son empresas que tienen una situación financiera delicada o muy delicada, con el consiguiente riesgo de que puedan llegar a no pagar los cupones prometidos o no puedan devolver el capital a vencimiento, así como el riesgo de morosidad que suele incrementarse en momentos de tensión económica como puede ocurrir ahora tras el estallido del conflicto en Irán.
Por otro lado, al igual que ocurre con el resto de las obligaciones, su precio cae cuando los tipos de interés suben. Tanto el BCE como la Fed supervisan este escenario, ya que sus decisiones sobre los tipos de interés determinan el comportamiento de la deuda soberana a nivel global. Sin embargo, en el caso de los bonos high yield, el riesgo es mayor: su precio no solo se ve afectado por los movimientos generales de los tipos, sino también por el miedo del mercado a que la situación financiera de estas empresas empeore. Esto provoca que, ante cualquier señal de inestabilidad, los inversores exijan una prima de riesgo mucho más alta, lo que presiona aún más a la baja el precio de estas obligaciones.
En definitiva, en los bonos high yield una desaceleración económica, un encarecimiento de la financiación o una caída de beneficios de la empresa que los emite pueden deteriorar con rapidez la solvencia del emisor. Por eso estos bonos sufren cuando el mercado empieza a temer más impagos. Por tanto, quien invierta en ellos debe aceptar oscilaciones y pérdidas temporales en los tramos de mayor duración cuando hay dificultades económicas.
El spread es la señal a vigilar
El indicador que mejor resume esa tensión es el spread o diferencial sobre la deuda soberana. La renta fija high yield de la zona euro ofrece una rentabilidad del 6,12% y un diferencial del 2,78%. En Estados Unidos, la rentabilidad está en el 7,25% y el diferencial en el 3%. En otras palabras, la rentabilidad ofrecida es interesante, pero la prima adicional se ha reducido frente a épocas anteriores. De hecho, esas primas están por debajo de sus medias históricas aproximadas, en torno al 5,7% en la zona euro y 5,2% en EE.UU. En un entorno donde los tipos tiran al alza impulsados por la subida de los precios de la energía, un diferencial más ajustado frente a la deuda pública resta algo de atractivo.
Atractivo pero sin exagerar
Actualmente, el atractivo de estas rentabilidades es más moderado, siempre que no se produzca un repunte significativo de la morosidad. Para ponerlo en perspectiva, la deuda pública europea con máxima solvencia (AAA) a 7-10 años ofrece un 3,34%, mientras que el bono estadounidense a 7-10 años (conocido como Treasury) se sitúa en el 4,27%. Si el riesgo de impago en las empresas aumenta, esos márgenes podrían dejar de compensar el riesgo asumido.
· El principal punto débil de los bonos high yield es su sensibilidad al entorno económico. En situaciones de crisis real, no actúan como un activo defensivo, sino que se comportan como un activo de riesgo. Si la economía decepciona o el mercado aumenta su desconfianza, exigiendo una mayor prima por el riesgo de crédito, la corrección en su precio puede ser rápida y profunda, especialmente en los vencimientos a largo plazo. Históricamente, hemos visto episodios de alta tensión: en diciembre de 2008, el diferencial (spread) en EE. UU. alcanzó el 21,82%, y en 2020 volvimos a ver cifras de doble dígito tanto en el mercado estadounidense como en el europeo. Por este motivo, nunca deben utilizarse como sustituto de activos destinados a proteger la liquidez ni de la renta fija más defensiva como la soberana a más corto plazo.
En dólares, también hay riesgo divisa
Para un inversor en euros, la deuda high yield estadounidense añade un segundo foco de incertidumbre: el tipo de cambio. Aunque la remuneración que ofrecen es más elevada que la de la zona euro, una apreciación del euro puede recortar buena parte de esa rentabilidad.
· En este sentido, tras años de caída frente al euro, algunos daban por moribundo al dólar USD. Pero en cuanto surge un conflicto de envergadura, los inversores se lanzan a invertir en dólares dado su tradicional papel como valor refugio. De hecho, el billete verde es en estos momentos uno de los grandes ganadores del conflicto en Oriente Medio: en apenas unas semanas se ha revalorizado un +2,5% frente al euro. Ante la escalada de los precios de los hidrocarburos, los inversores buscan refugio en el país que se ha convertido en la primera potencia mundial del sector de la energía. Por tanto, dentro de una cartera bien diversificada tiene sentido dar prioridad a aquellas apuestas denominadas en euros pero sin descartar la apuesta en dólares USD.
Nuestro consejo
Mientras que en la zona euro o en EE. UU su deuda soberana a largo plazo ofrece apenas un 3,3% y un 4,2% anual respectivamente, la deuda high yield ofrece casi un 6,1% y un 7,2% anual respectivamente. Por otro lado, el escenario central de las principales agencias de solvencia para 2026 no es de desastre: Fitch proyecta una tasa de impago de las obligaciones high yield en EE.UU. de entre el 2,5% y el 3% en 2026 y Moody’s apunta al 3% en EE.UU. y al 2,4% en Europa.
· Por tanto, sí tiene sentido mantener estas obligaciones dentro de una cartera bien diversificada siempre que acepte el mayor riesgo que presentan, por ello, no dedique un peso superior al 10% de su patrimonio.
Mejor vía: fondos y ETF
La compra directa de bonos high yield rara vez es la mejor opción para un particular porque exige importes elevados, complica la diversificación y deja al inversor más expuesto a un impago aislado. En este segmento, la elección entre emisores importa y mucho, y elegir algunos títulos entre una amplia selección tampoco es tarea fácil.
· Un fondo o un ETF permite repartir el riesgo entre cientos de emisiones, reinvertir de forma eficiente los cupones y mantener los costes bajo control. Y por otro lado, para reducir más el riesgo preferimos en estos momentos los fondos con duraciones a más corto plazo. Para la mayoría de los perfiles, esta es la vía más sensata.
Cuál elegir
Para invertir en deuda high yield de la zona euro una buena opción es el DPAM L Bonds EUR High Yield Short Term W (LU0966595125), con una duración de la cartera inferior a dos años y unos costes ajustados al tratarse de la clase limpia. Está disponible en Silver Alpha. Si prefiere la gestión pasiva, otra buena opción es el ETF Xtrackers II EUR High Yield Corp Bond UCITS ETF 1C (LU1109943388; Xetra), con una duración algo mayor que el DPAM y más de 600 títulos en cartera.
· Para sacar partido de la deuda high yield estadounidense cuenta con el ETFiShares $ HY Corp Bond Dis(IE00B4PY7Y77; Xetra). Tiene una duración por encima de los 2 años y una diversificación excepcional al contar con más de 1.000 títulos en su cartera. Ahora bien, si prefiere un buen fondo tradicional para beneficiarse del diferimiento fiscal mediante los traspasos, una buena opción es el BGF US Dollar High Yield Bond Fund D2 USD (LU0552552704). La duración es algo más elevada, por debajo de los seis años, también cuenta con una cartera de unos 1.100 títulos y al tratarse de una clase limpia disponible en Silver Alpha, incluso sumando la comisión de custodia reducida para los socios de OCU Inversiones del 0,2% anual más IVA (0,3% anual más IVA para el resto de los clientes), asumirá unos costes menores que p.ej. con el de Nomura. Vea tabla.
Ojo con el riesgo
En un escenario adverso, la deuda high yield puede sufrir bastante más de lo que sugiere la etiqueta “renta fija”. Si la economía se frena, repuntan los impagos o el mercado exige más prima de riesgo, los spreads pueden ampliarse con rapidez y provocar fuertes caídas, sobre todo en los fondos con duraciones más elevadas. Por eso hoy la claveno es solo la rentabilidad ofrecida, sino el colchón real que deja el spread: con primas relativamente ajustadas frente a su media histórica, la deuda high yield es más un complemento táctico y limitado que una parte defensiva de la cartera.
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| Nombre | Tipo (1) | Duración (años) | TER (3) | Rendimiento (2) | ||
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 mes | 5 años | 10 años | ||||
| Fondos de obligaciones high yield en euros | ||||||
| Camdriam Bd Euro High Yield R | CL | 9,6 | 0,92% | -2,80% | 14,60% | 45,00% |
| DPAM L Bd Eur High Yield Short Term W | CL | 1,9 | 0,56% | -1,80% | 12,40% | 18,60% |
| Lazard Credit Fi SRI TC EUR | CL | 9,6 | 0,76% | -2,70% | 16,30% | ND |
| UBS Bd Euro High Yield P | Fnd | 7,3 | 1,40% | -2,90% | 16,40% | 43,60% |
| Xtrackers II High Yield Corp Bd 1C | ETF | 3,8 | 0,20% | -2,50% | 12,50% | ND |
| Fondos de obligaciones high yield en USD | ||||||
| iShares $ Short duration ETF D | ETF | 2,2 | 0,45% | 1,60% | 27,30% | 62,50% |
| BGF US Dollar HY Bd D2 | CL | 5,9 | 0,75% | 1,00% | 25,00% | 75,30% |
| SPDR BBG US HY Crp Scored ETF | ETF | 6 | 0,30% | 0,90% | 23,80% | 63,30% |
| Nomura Ireland-US High Yield Bd A US$ | CL | 4,8 | 1,11% | 1,00% | 23,30% | 73,00% |
| (1) Tipo: ETF= fondo cotizado; CL= Clase limpia; Fnd= fondo minorista; (2) Duración media al vencimiento en años de la cartera. (3) TER: gastos anuales, no tiene en cuenta los de compraventa en ETF, ni los de custodia en ETF y CL. ND= no disponible. | ||||||