La incertidumbre se disipa
El sector farmacéutico, injustamente castigado desde la primavera por las amenazas de Trump, vuelve a brillar con fuerza. Tras el acuerdo entre Washington y Pfizer a finales de septiembre, en apenas dos días el sector rebotó más de un 7%. Un acuerdo que en esencia supone un intercambio estratégico de concesiones y garantías que beneficia a ambas partes y, lo más importante para los inversores, reduce la incertidumbre en torno al sector.
Trump entierra el hacha de guerra
Desde que Trump llegara a la Casa Blanca y nombrara Secretario de Salud a Robert F. Kennedy Jr. - conocido por su escepticismo hacia las vacunas y sus críticas a la autoridad sanitaria (FDA) - el nerviosismo cundió entre las grandes farmacéuticas. Para más inri, en marzo el presidente estadounidense amenazó con la imposición de nuevos aranceles a las importaciones y ejerció una fuerte presión para rebajar los precios de los fármacos que pagan los seguros públicos (Medicare y Medicaid), una seria amenaza para los beneficios de las empresas.
Pero en octubre pasado la situación dio un giro de 180 grados gracias al pacto entre el gobierno de Trump y Pfizer. En concreto, Pfizer se compromete a aplicar la política de "nación más favorecida" a los medicamentos suministrados a Medicaid (el seguro para los más pobres). Esto implica igualar el precio al más bajo que Pfizer cobra en otros países desarrollados. Por otro lado, se acuerda la creación de una plataforma gubernamental que ofrecerá algunos medicamentos de Pfizer con descuentos de hasta el 50%-85%, buscando reducir el costo final para el consumidor. Algo que ha generado un efecto dominó, pues AstraZeneca ha firmado un acuerdo similar y otros laboratorios están en negociaciones. Y finalmente Washington se compromete a invertir decenas de miles de millones de dólares hasta 2030 para aumentar la investigación, desarrollo y capacidad de producción de medicamentos en suelo estadounidense.
Viento a favor a largo plazo
Más allá del alivio político y regulatorio, de cara al largo plazo las perspectivas del sector siguen siendo muy atractivas para el inversor paciente: envejecimiento de la población, con el consecuente aumento de los gastos en salud, alza de las enfermedades crónicas (diabetes, obesidad, cáncer) que exigen nuevos y mejores tratamientos, crecimiento de las clases medias en los países emergentes que aumenta el número de personas con acceso a seguros y tratamientos, innovación constante por parte de los laboratorios ya que, ante las numerosas pérdidas de patentes en los próximos años, han reforzado sus carteras de productos en desarrollo mediante investigación y adquisiciones estratégicas (p.ej. de pequeñas compañías biotecnológicas).
Cómo invertir en el sector
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La incertidumbre se disipa
El sector farmacéutico, injustamente castigado desde la primavera por las amenazas de Trump, vuelve a brillar con fuerza. Tras el acuerdo entre Washington y Pfizer a finales de septiembre, en apenas dos días el sector rebotó más de un 7%. Un acuerdo que en esencia supone un intercambio estratégico de concesiones y garantías que beneficia a ambas partes y, lo más importante para los inversores, reduce la incertidumbre en torno al sector.
Trump entierra el hacha de guerra
Desde que Trump llegara a la Casa Blanca y nombrara Secretario de Salud a Robert F. Kennedy Jr. - conocido por su escepticismo hacia las vacunas y sus críticas a la autoridad sanitaria (FDA) - el nerviosismo cundió entre las grandes farmacéuticas. Para más inri, en marzo el presidente estadounidense amenazó con la imposición de nuevos aranceles a las importaciones y ejerció una fuerte presión para rebajar los precios de los fármacos que pagan los seguros públicos (Medicare y Medicaid), una seria amenaza para los beneficios de las empresas.
Pero en octubre pasado la situación dio un giro de 180 grados gracias al pacto entre el gobierno de Trump y Pfizer. En concreto, Pfizer se compromete a aplicar la política de "nación más favorecida" a los medicamentos suministrados a Medicaid (el seguro para los más pobres). Esto implica igualar el precio al más bajo que Pfizer cobra en otros países desarrollados. Por otro lado, se acuerda la creación de una plataforma gubernamental que ofrecerá algunos medicamentos de Pfizer con descuentos de hasta el 50%-85%, buscando reducir el costo final para el consumidor. Algo que ha generado un efecto dominó, pues AstraZeneca ha firmado un acuerdo similar y otros laboratorios están en negociaciones. Y finalmente Washington se compromete a invertir decenas de miles de millones de dólares hasta 2030 para aumentar la investigación, desarrollo y capacidad de producción de medicamentos en suelo estadounidense.
Viento a favor a largo plazo
Más allá del alivio político y regulatorio, de cara al largo plazo las perspectivas del sector siguen siendo muy atractivas para el inversor paciente: envejecimiento de la población, con el consecuente aumento de los gastos en salud, alza de las enfermedades crónicas (diabetes, obesidad, cáncer) que exigen nuevos y mejores tratamientos, crecimiento de las clases medias en los países emergentes que aumenta el número de personas con acceso a seguros y tratamientos, innovación constante por parte de los laboratorios ya que, ante las numerosas pérdidas de patentes en los próximos años, han reforzado sus carteras de productos en desarrollo mediante investigación y adquisiciones estratégicas (p.ej. de pequeñas compañías biotecnológicas).
Cómo invertir en el sector
Con una visión de largo plazo invertir en el sector a través de un buen fondo puede ser interesante como complemento de una cartera diversificada, por el carácter “defensivo” que conlleva. Eso sí, hay que ser selectivo a la hora de elegir.
Entre los fondos de gestión activa uno de nuestros favoritos es el BGF World Healthscience D2 EUR (LU0827889485; disponible en Silver Alpha), por su buena gestión en el pasado, sus bajos costes, su diversificación (invierte en cerca de 90 compañías) y su perfil de riesgo más reducido: entre sus principales posiciones están las grandes del sector (Eli Lilly, United Health, Johnson&Johnson, Abbott, Roche, Novartis, AstraZeneca…), apostando en primer lugar por farmacéuticas y después por compañías de equipos de salud y biotecnológicas. El Janus Henderson Global Life Sciences H2 (IE00BFRSYJ83; EBN Banco) es otra buena opción. Las grandes compañías anteriores también están presentes en su cartera, aunque las biotecnológicas tienen mayor peso. El Polar Capital HC Opportunities I (IE00B3K83P04; EBN Banco) tiene un comportamiento destacado, pero mayor riesgo por las biotecnológicas.
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Si prefiere la gestión pasiva nuestro favorito es el ETF Xtrackers MSCI World Health Care ( IE00BM67HK77), que replica con los costes más bajos un índice formado por unas 120 compañías, con presencia destacada de las grandes farmacéuticas.
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Y si usted es invierte directamente en acciones, actualmente merecen un consejo de compra las estadounidenses Medtronic, Pfizery Zoetis, la suiza Roche GS, y la francesa Sanofi, estas dos últimas incluidas en la cartera Experto en acciones