El debate está sobre la mesa
Supongamos p. ej. que quiere invertir en acciones globales; ¿mejor optar por un fondo de gestión activa con el que tratar de arañar unos puntos de rentabilidad extra, o bien “asegurarse” un comportamiento en línea con el de algunos de los muchos índices bursátiles globales a través de un fondo de gestión pasiva?
• La respuesta a esta cuestión no es sencilla. Como ocurre con muchas otras situaciones en la vida, no todo es blanco o negro. Cada tipo de gestión tiene sus pros y sus contras, por lo que hay muchos grises entre medias. Poniendo frente al espejo una y otra podremos ver de cerca las muchas variables a analizar, lo que nos permitirá extraer las conclu-siones adecuadas.
Consulte las fichas detalladas de cada uno de los fondos y ETF incluidos en nuestra selección.
Gestión activa, protagonista, pero…
En el mundo de la inversión colectiva los fondos de gestión activa siguen siendo los protagonistas. Pero no hay que pasar por alto que, en los últimos años, los de gestión pasiva están ganando adeptos a pasos agigantados. Como demuestra el hecho de que, en la última década, la gestión pasiva a nivel global haya crecido cinco veces más rápido que la activa. Es en Estados Unidos donde este estilo de gestión está más desarrollado, país en el que acapara cerca del 40% del total de la industria de fondos. En Europa estaría moviéndose en porcentajes en torno al 20%. En España, en cambio, la gestión pasiva ha llegado más tarde y por ahora solo representa 2 de cada 100 euros invertidos en fondos.
• Buena parte del éxito de los fondos de gestión pasiva responde a sus reducidos costes, muy por debajo de los de gestión activa. No en vano, este tipo de fondos no requieren apenas gestión. Sus gestores no han de preocuparse por realizar una selección de títulos (stock picking) que dé con los valores “triunfadores” de cada mercado, ni tampoco por la asignación de los pesos más adecuados en cada momento en la distribución de inversiones (asset allocation), lo que representa el día a día de los fondos de gestión activa. Únicamente habrán de intentar seguir de cerca el índice (de acciones, obligaciones, materias primas…) que se hayan comprometido a replicar. De ahí que, en general, sus resultados no diferirán de este último… ni para bien, ni para mal.
• Pero cuidado con pensar que para invertir en una determinada categoría el fondo de gestión pasiva a elegir no tiene importancia. Las diferencias entre ellos, en gran parte determinadas por el índice que sigan, aunque también por otras variables (costes, utilización o no de derivados para replicar el índice…), pueden ser notables.
Ambas gestiones se complementan
Nosotros lo tenemos claro. No hay por qué elegir entre gestión activa o gestión pasiva. Ambas se complementan y lo normal es que convivan juntas aportando lo mejor de cada una de ellas dentro de una estrategia de inversión global. En nuestro caso comparamos entre sí todos los fondos de una misma categoría, con independencia de si son de gestión activa o pasiva, para tratar de dar con los mejores.
Lo mejor de los dos mundos
Usted cuenta con la opción de acceder a lo mejor de ambos mundos de una forma sencilla, novedosa y en condiciones ventajosas para nuestros socios. ¿Cómo? A través de un solo fondo, el Beka Optima Global (ES0114289004).
• Un fondo de acciones globales que integra ambos tipos de gestión siguiendo nuestras recomendaciones. Así, la parte “activa” estará basada en los títulos de nuestra cartera Experto en acciones, tal y como hace el Metavalor Dividendo. Con la parte “pasiva” trata de beneficiarse del crecimiento económico mundial replicando el peso de cada país en el PIB global apostando por los mejo-res ETF de cada mercado. Además, si lo contrata a través del Supermercado de Fondos OCU cada año le devolverán la mitad del 1% que cobra como comisión de gestión. ¡Un extra de un 0,5% anual!
El debate está sobre la mesa
Supongamos p. ej. que quiere invertir en acciones globales; ¿mejor optar por un fondo de gestión activa con el que tratar de arañar unos puntos de rentabilidad extra, o bien “asegurarse” un comportamiento en línea con el de algunos de los muchos índices bursátiles globales a través de un fondo de gestión pasiva?
• La respuesta a esta cuestión no es sencilla. Como ocurre con muchas otras situaciones en la vida, no todo es blanco o negro. Cada tipo de gestión tiene sus pros y sus contras, por lo que hay muchos grises entre medias. Poniendo frente al espejo una y otra podremos ver de cerca las muchas variables a analizar, lo que nos permitirá extraer las conclu-siones adecuadas.
Consulte las fichas detalladas de cada uno de los fondos y ETF incluidos en nuestra selección.
Gestión activa, protagonista, pero…
En el mundo de la inversión colectiva los fondos de gestión activa siguen siendo los protagonistas. Pero no hay que pasar por alto que, en los últimos años, los de gestión pasiva están ganando adeptos a pasos agigantados. Como demuestra el hecho de que, en la última década, la gestión pasiva a nivel global haya crecido cinco veces más rápido que la activa. Es en Estados Unidos donde este estilo de gestión está más desarrollado, país en el que acapara cerca del 40% del total de la industria de fondos. En Europa estaría moviéndose en porcentajes en torno al 20%. En España, en cambio, la gestión pasiva ha llegado más tarde y por ahora solo representa 2 de cada 100 euros invertidos en fondos.
Los costes, baza de la gestión pasiva
Buena parte del éxito de los fondos de gestión pasiva responde a sus reducidos costes, muy por debajo de los de gestión activa. No en vano, este tipo de fondos no requieren apenas gestión. Sus gesto-res no han de preocuparse por realizar una selección de títulos (stock picking) que dé con los valores “triunfadores” de cada mercado, ni tampoco por la asignación de los pesos más adecuados en cada momento en la distribución de inversiones (asset allocation), lo que representa el día a día de los fondos de gestión activa. Únicamente habrán de intentar seguir de cerca el índice (de acciones, obligaciones, materias primas…) que se hayan comprometido a replicar. De ahí que, en general, sus resultados no diferirán de este último… ni para bien, ni para mal.
• Pero cuidado con pensar que para invertir en una determinada categoría el fondo de gestión pasiva a elegir no tiene importancia. Las diferencias entre ellos, en gran parte determinadas por el índice que sigan, aunque también por otras variables (costes, utilización o no de derivados para replicar el índice…), pueden ser notables.
Gestión pasiva: fondos y ETF
La inversión en gestión pasiva se puede llevar a cabo con dos instrumentos. El más habitual son los fondos cotizados o ETF, cuya operativa es similar a la de las acciones, implica una compraventa en tiempo real, no gozan de la posibilidad de hacer traspasos con el consiguiente diferimiento fiscal, y cuentan con menores comisiones de gestión, eso sí, engordadas por costes añadidos de los que suelen carecer los fondos no cotizados. Pero también, aunque menos, hay fondos tradicionales de gestión pasiva, los denominados indexados.
Buscando una rentabilidad extra
Cuando invertimos en un fondo de gestión activa estamos pagando un sobre-coste por contar con los servicios de un experto con el propósito de obtener rentabilidades superiores a las del mercado donde invierta. Es decir, un buen gestor de un fondo de acciones globales debería ser capaz de generar en el largo plazo rentabilidades superiores a las del conjunto de acciones mundiales, de tal forma que para el partícipe lo obtenido compense esos mayores costes. Ahora bien, ¿son muchos los fondos de gestión activa que logran batir al mercado o son mayoría los que están mal gestionados?
Gestión activa… y mala
Históricamente hemos comprobado que, a pesar de ir incorporando a nuestra selección todos aquellos fondos que destacaban por sus rendimientos, aquellos que han logrado batir a su mercado son minoría, aunque haberlos haylos. Conclusión que se reafirma si echamos mano de otros informes más amplios, como el que elabora de forma periódica la agencia de calificación crediticia Standard & Poor's (S&P): el informe SPIVA, donde comparan el rendimiento de miles de fondos de todo el mundo gestionados activamente con el rendimiento de sus índices de referencia. Tomando los resultados de los últimos cinco años, solo un 20% de los fondos de gestión activa domiciliados en EE.UU. supera a su mercado de referencia y un 22% en Europa.
• En otras palabras, si escogiera un fondo de gestión activa al azar lo más probable es que acabara pagando más que con uno de gestión pasiva y con peores resultados.
No se confunda
Que las cifras que acabamos de ver saquen los colores a los fondos de gestión activa no implica que haya que darles la espalda sin más. Es cierto que estos datos ponen el dedo en la llaga sobre algo que llevamos años denunciando: los costes son en general elevados para lo que ofrecen y la buena gestión activa es muy difícil de encontrar. Pero existir existe, y si da con ella puede salirle muy a cuenta, de ahí que en ningún caso recomendemos descartar los fondos de gestión activa y optar únicamente por los de gestión pasiva con los que sí sabrá con certeza que no logrará rendimientos superiores a los de su mercado de referencia.
• Eso sí, en algunos mercados optar por la gestión pasiva le resultará en la práctica casi imposible. Y en otros, aunque existentes, sus resultados quedan por detrás de los conseguidos de forma consistente en el largo plazo por un puñado de excelentes fondos activos. ¿Qué hacer entonces?
Ambas gestiones se complementan
Nosotros lo tenemos claro. No hay por qué elegir entre gestión activa o gestión pasiva. Ambas se complementan y lo normal es que convivan juntas aportando lo mejor de cada una de ellas dentro de una estrategia de inversión global. En nuestro caso comparamos entre sí todos los fondos de una misma categoría, con independencia de si son de gestión activa o pasiva, para tratar de dar con los mejores.
• Desde luego habrá categorías donde, entre los mejores fondos, los de gestión pasiva sean mayoría. Como hemos dicho, esto lo veremos sobre todo en mercados muy eficientes, como en las acciones británicas, las estadounidenses o las mundiales, que es donde hay me-nos fondos de gestión activa que supe-ran a su referencia, con porcentajes por debajo de la media. Ahora bien, no pierda de vista que aún en estos casos es posible dar con excelentes fondos de gestión activa con los que obtener rendimientos superiores de cara al futuro, solo que será más difícil y hay que afinar más.
• En otras ocasiones serán los fondos de gestión activa los que más destaquen, como sucede p.ej. en mercados más específicos de obligaciones o, mismamente, en los de acciones españolas. Precisamente una categoría donde mejores resultados logran los gestores: aquí son más de un 30% los fondos de gestión activa que superan a su referencia en el último lustro.
Lo mejor de los dos mundos
Hasta ahora hemos visto que la convivencia entre fondos de gestión activa y pasiva no solo es posible, sino recomendable. Pero desde finales de 2019 usted cuenta con la opción de acceder a lo mejor de ambos mundos de una forma sencilla, novedosa y en condiciones ventajosas para nuestros socios. ¿Cómo? A través de un solo fondo, el Beka Optima Global (ES0114289004).
• Un fondo de acciones globales que integra ambos tipos de gestión siguiendo nuestras recomendaciones. Así, la parte “activa” estará basada en los títulos de nuestra cartera Experto en acciones, tal y como hace el Metavalor Dividendo. Con la parte “pasiva” trata de beneficiarse del crecimiento económico mundial replicando el peso de cada país en el PIB global apostando por los mejo-res ETF de cada mercado (físicos, de costes muy bajos y lo más representativos posibles). La asignación de pesos entre uno y otro tipo de gestión oscilará en un rango de entre el 25 y el 75%, según las condiciones de cada momento. Actualmente, la parte dedicada a la gestión pasiva es la protagonista, con un peso en torno al 70%. Además, si lo contrata a través del Supermercado de Fondos OCU cada año le devolverán la mitad del 1% que cobra como comisión de gestión. ¡Un extra de un 0,5% anual!