La tregua, un alivio pasajero
El 8 de abril el alto el fuego de dos semanas sellado entre Estados Unidos, Israel e Irán – al menos sobre el papel – dio un respiro inmediato a los mercados. El petróleo corrigió con fuerza desde los máximos recientes y las Bolsas reaccionaron con alivio. Pero conviene no confundirse: una tregua no equivale a una solución. Los mercados celebraron la menor tensión a corto plazo, no el final del problema. Tras el anuncio del alto el fuego, el Brent llegó a caer a 94,75 dólares, en torno a un 15%, y por ejemplo las acciones estadounidenses subieron en torno a un 2,5%y un 4% las españolas; reflejo de ese alivio inmediato.
• Pero el riesgo sigue ahí. La crisis geopolítica está afectando al precio de la energía, reactivando la inflación justo en un momento en el que el crecimiento ya muestra signos de fatiga. Esa combinación de actividad débil e inflación persistente es, precisamente, lo que se conoce como estanflación: uno de los entornos más incómodos para los bancos centrales y también para los mercados financieros. La OCDE ha advertido de que el conflicto en Oriente Medio está poniendo a prueba la resistencia de la economía mundial, que estima en un 2,9% para este 2026 y que, si el shock energético persiste, el crecimiento se resentirá y la inflación volverá a ganar fuerza.
Más ingredientes en el cóctel
A este telón de fondo geopolítico se suma otro factor relevante: la política monetaria de Estados Unidos. Jerome Powell termina su mandato como presidente de la Reserva Federal el 15 de mayo de 2026, y la Casa Blanca ya ha remitido al Senado la nominación de Kevin Warsh para sucederle. Ese relevo puede alterar las prioridades de la Fed, aunque no implica automáticamente recortes agresivos de tipos ni un regreso inmediato a las compras de deuda como desearía Trump. Si la inflación energética se resiste y, al mismo tiempo, el crecimiento pierde fuerza, la Reserva Federal se moverá en un terreno especialmente delicado. Aflojar demasiado pronto podría reavivar la inflación; esperar demasiado podría enfriar más la economía.
• Además, el calendario político añade ruido. En Estados Unidos, las elecciones federales de medio mandato del 3 de noviembre de 2026 acercan aún más la macroeconomía al debate político. Cuando el mercado interpreta cada dato de inflación, comentarios de la Fed y movimiento del petróleo en clave electoral, la volatilidad suele aumentar.
Diversificar, un factor clave
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La combinación de una actividad económica débil junto a una inflación persistente es lo que se denomina "estanflación"; un riesgo que se da en el contexto actual. Ello junto al próximo cambio en la presidnecia de la Reserva Federal y las elecciones de medio mandato en el horizonte de este año añaden elementos geopolíticos al tablero macroeconómico. Analizamos estas piezas del tablero y le decimos dónde están las oportunidades. Seguimos confiando en las acciones y obligaciones estadounidenses, así como en el oro como valor refugio. Si es de los más temerosos, también puede buscar refugio en un monetario. Vea nuestros consejos a continuación.
La tregua, un alivio pasajero
El 8 de abril se firmó una tregua frágil entre Estados Unidos, Israel e Irán, lo que dio un respiro inmediato a los mercados. El petróleo corrigió con fuerza desde los máximos recientes y las Bolsas reaccionaron con alivio. Pero conviene no confundirse: una tregua no equivale a una solución. Los mercados celebraron la menor tensión a corto plazo, no el final del problema. Tras el anuncio del alto el fuego, el Brent llegó a caer a 94,75 dólares, en torno a un 15%, y por ejemplo las acciones estadounidenses subieron en torno a un 2,5%y un 4% las españolas; reflejo de ese alivio inmediato.
• Pero el riesgo sigue ahí. La crisis geopolítica está afectando al precio de la energía, reactivando la inflación justo en un momento en el que el crecimiento ya muestra signos de fatiga. Esa combinación de actividad débil e inflación persistente es, precisamente, lo que se conoce como estanflación: uno de los entornos más incómodos para los bancos centrales y también para los mercados financieros. La OCDE ha advertido de que el conflicto en Oriente Medio está poniendo a prueba la resistencia de la economía mundial y el crecimiento se ha revisado a la baja. Si el shock energético persiste, el crecimiento efectivamente se resentirá y la inflación volverá a ganar fuerza.
Más ingredientes en el cóctel
A este telón de fondo geopolítico se suma otro factor relevante: la política monetaria de Estados Unidos. Jerome Powell termina su mandato como presidente de la Reserva Federal el 15 de mayo de 2026, y la Casa Blanca ya ha remitido al Senado la nominación de Kevin Warsh para sucederle. Ese relevo puede alterar las prioridades de la Fed, aunque no implica automáticamente recortes agresivos de tipos ni un regreso inmediato a las compras de deuda como desearía Trump. Si la inflación energética se resiste y, al mismo tiempo, el crecimiento pierde fuerza, la Reserva Federal se moverá en un terreno especialmente delicado. Aflojar demasiado pronto podría reavivar la inflación; esperar demasiado podría enfriar más la economía.
• Además, el calendario político añade ruido. En Estados Unidos, las elecciones federales de medio mandato del 3 de noviembre de 2026 acercan aún más la macroeconomía al debate político. Cuando el mercado interpreta cada dato de inflación, comentarios de la Fed y movimiento del petróleo en clave electoral, la volatilidad suele aumentar.
Diversificar, un factor clave
• Así, seguimos confiando en las acciones y obligaciones estadounidenses presentes en nuestras estrategias globales. En el caso de las acciones continúan siendo una apuesta que no pierde fuerza habida cuenta del crecimiento del 1,7%, que esperamos para el 2026, frente al 1,2% esperado para las economías de la zona euro. Además, la Bolsa estadounidense cotiza ahora relativamente más barata, a unas 20 veces los beneficios de las empresas. Eso sí, en épocas de inestabilidad como la actual podrían sufrir. Para abordar la apuesta un buen fondo puede ser el SISF US Large Cap C (LU0062903884) con reducidos costes y una excelente gestión. Está disponible en Silver Alpha desde 1.000 euros.
• En el caso de las obligaciones, aunque los tipos han subido se mantienen en niveles atractivos en torno a 4,2% a largo plazo. Además, el dólar USD ha tomado impulso frente al euro, subiendo un 2,5% desde el inicio del conflicto, favoreciendo nuestras apuestas estadounidenses Para abordar la apuesta tiene buenos ETF como el Beta-Builders US Treasury Bond (IE00BJK9HH50), el ETF iShares $ Treasury Bond 7-10 yr USD (IE00B3VWN518); o el Invesco US Treasury Bd 7-10 yr (IE00BF2FN646). Los tres cotizan en el Xetra y están disponibles en Banco BiG, que no cobra comisiones de custodia a los socios de OCU Inversiones.
¿Y el oro como valor refugio?
Por otro lado, en momentos de elevada volatilidad y tensión en los mercados, el oro suele verse como un refugio, pero no siempre reacciona así en el corto plazo. De hecho, viniendo de una fuerte escalada muchos inversores prefirieron materializar ganancias. Además, el precio del oro suele moverse a la contra de los tipos de interés y de la fortaleza del dólar. Y eso ha pesado en esta crisis: el dólar se ha revalorizado como activo refugio y el miedo a una inflación más alta ha reforzado la idea de tipos elevados.• Pero el oro sigue teniendo sentido como elemento de diversificación y esta corrección podría ser una oportunidad para el que quiera invertir. Puede optar por un ETC como el Invesco Physical Gold (IE00B579F325) o el WisdomTree Physical Swiss Gold(JE00B588CD74), que invierten en oro físico. Los tres cotizan en el Xetra y están disponibles en Banco BiG. Y si no le tiembla el pulso, puede invertir en minas de oro a través del ETF L&G Gold Mining (IE00B3CNHG25).