Una corrección razonable tras el fuerte rally
Tras subir con fuerza en los últimos meses (+39,7% en euros en un año) y marcar máximos en abril, el mercado brasileño ha corregido casi un 10% en apenas un mes. La caída no debe leerse por sí sola como un cambio de tendencia. Sino como una pausa razonable después de un avance intenso y en un momento en que los inversores revisan la velocidad de las futuras bajadas de tipos.
La brasileña, una economía resistente
Analizando el cuadro macro del país observamos que es mejor que en otros episodios de tensión brasileña. La deuda pública está mayoritariamente denominada en reales, el banco central conserva credibilidad frente a la inflación y el mercado laboral sigue siendo sólido.
• Ahora bien, Brasil no está entrando en una fase de gran crecimiento. El propio Banco Central proyecta para 2026 una expansión moderada de alrededor del 1,6%, tras el 2,3% de 2025. Además, la inflación sigue por encima del objetivo del 3%, aunque ha aflojado respecto a 2025. El mercado laboral ayuda al consumo. El paro sigue en niveles bajos en términos históricos y los salarios reales han mejorado, lo que sostiene la demanda interna. Es decir, la actividad resiste lo suficiente como para sostener los beneficios empresariales, pero no tanto como para permitir una relajación monetaria rápida y sin riesgos.
Tipos de interés en Brasil, la clave para la Bolsa
El principal factor que puede mover la Bolsa brasileña en los próximos meses es la Selic, el tipo de interés oficial de Brasil, que el Banco Central brasileño redujo al 14,5% a finales de abril.• Si las bajadas de tipos se consolidan, el efecto debería ser favorable para las acciones por varias vías. El crédito se abarata, mejora el margen de maniobra de empresas y consumidores y los inversores empiezan a exigir menos rentabilidad a la renta fija. Esto suele elevar las valoraciones bursátiles. Pero el proceso será gradual. El Banco Central no puede permitirse perder de vista la inflación ni las expectativas de precios y el conflicto en Oriente Medio añad incertidumbre por su impacto potencial sobre el petróleo y otras materias primas.
Materias primas: motor y riesgo
El atractivo de Brasil sigue partiendo de la valoración. El mercado cotiza en torno a 11 veces los beneficios esperados y a cerca de 1,5 veces su valor contable. Es un descuento significativo frente a la media mundial (PER de 22,5 y casi 2,7 veces el valor contable) y frente a buena parte de las bolsas emergentes. No es nuevo: durante los últimos años ha atraído a inversores extranjeros que buscaban mercados baratos, materias primas y una divisa con potencial.
• Pero una Bolsa barata no es sinónimo de apuesta segura. La Bolsa brasileña está muy centrada en bancos (35%), energía (17%), minería y materiales (13,5%). Esa exposición es una ventaja en un entorno de demanda de recursos naturales, transición energética y tensiones geopolíticas. Empresas como Petrobras, Vale o Gerdau hacen que el mercado se beneficie cuando suben el petróleo, el mineral de hierro o el acero. Y también explican por qué puede corregir con fuerza, cuando cambia el ciclo de materias primas.
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¿Sigue siendo interesante invertir en acciones brasileñas?
Sí, pero con prudencia. La reciente caída no implica, por sí sola, un cambio de tendencia, sino una pausa tras varios meses de fuertes subidas.Brasil mantiene valoraciones atractivas, una divisa infravalorada y el posible apoyo de futuras bajadas de tipos, aunque sigue siendo un mercado volátil y con riesgos. Por eso, encaja solo con un peso limitado del 5% en carteras mixta equilibrada y mixta dinámica.
Una corrección razonable tras el fuerte rally
Tras subir con fuerza en los últimos meses (+39,7% en euros en un año) y marcar máximos en abril, el mercado brasileño ha corregido casi un 10% en apenas un mes. La caída no debe leerse por sí sola como un cambio de tendencia. Sino como una pausa razonable después de un avance intenso y en un momento en que los inversores revisan la velocidad de las futuras bajadas de tipos.
La brasileña, una economía resistente
Analizando el cuadro macro del país observamos que es mejor que en otros episodios de tensión brasileña. La deuda pública está mayoritariamente denominada en reales, el banco central conserva credibilidad frente a la inflación y el mercado laboral sigue siendo sólido.
• Ahora bien, Brasil no está entrando en una fase de gran crecimiento. El propio Banco Central proyecta para 2026 una expansión moderada de alrededor del 1,6%, tras el 2,3% de 2025. Además, la inflación sigue por encima del objetivo del 3%, aunque ha aflojado respecto a 2025. El mercado laboral ayuda al consumo. El paro sigue en niveles bajos en términos históricos y los salarios reales han mejorado, lo que sostiene la demanda interna. Es decir, la actividad resiste lo suficiente como para sostener los beneficios empresariales, pero no tanto como para permitir una relajación monetaria rápida y sin riesgos.
Tipos de interés en Brasil, la clave para la Bolsa
El principal factor que puede mover la Bolsa brasileña en los próximos meses es la Selic, el tipo de interés oficial de Brasil, que el Banco Central brasileño redujo al 14,5% a finales de abril. • Si las bajadas de tipos se consolidan, el efecto debería ser favorable para las acciones por varias vías. El crédito se abarata, mejora el margen de maniobra de empresas y consumidores y los inversores empiezan a exigir menos rentabilidad a la renta fija. Esto suele elevar las valoraciones bursátiles. Pero el proceso será gradual. El Banco Central no puede permitirse perder de vista la inflación ni las expectativas de precios y el conflicto en Oriente Medio añad incertidumbre por su impacto potencial sobre el petróleo y otras materias primas.
Materias primas: motor y riesgo
El atractivo de Brasil sigue partiendo de la valoración. El mercado cotiza en torno a 11 veces los beneficios esperados y a cerca de 1,5 veces su valor contable. Es un descuento significativo frente a la media mundial (PER de 22,5 y casi 2,7 veces el valor contable) y frente a buena parte de las bolsas emergentes. No es nuevo: durante los últimos años ha atraído a inversores extranjeros que buscaban mercados baratos, materias primas y una divisa con potencial.
• Pero una Bolsa barata no es sinónimo de apuesta segura. La Bolsa brasileña está muy centrada en bancos (35%), energía (17%), minería y materiales (13,5%). Esa exposición es una ventaja en un entorno de demanda de recursos naturales, transición energética y tensiones geopolíticas. Empresas como Petrobras, Vale o Gerdau hacen que el mercado se beneficie cuando suben el petróleo, el mineral de hierro o el acero. Y también explican por qué puede corregir con fuerza, cuando cambia el ciclo de materias primas.
La divisa también cuenta
En cuanto a la divisa, el real brasileño se encuentra infravalorado frente a la moneda común en torno a un 13%, según nuestras estimaciones. Eso sí, se trata de una divisa con elevada volatilidad, por lo que lo consideramos un factor de riesgo a tener muy en cuenta. De hecho, la subida del 39,7% de la bolsa brasileña para el inversor en euros en los últimos doce meses, frente al 29% en reales se ha debido a la revalorización del real frente al euro.
Cómo invertir en acciones brasileñas mitigando el riesgo
En resumen, con una Bolsa que sigue cotizando a unas ratios atractivas, creemos que una apuesta por las acciones brasileñas sigue teniendo cabida. A ello se une el posible apoyo por la bajada gradual de tipos de interés, una divisa infravalorada y la subida de precios en materias primas de la que sale beneficiada. Pero es un mercado con elevada volatilidad, no exento de riesgos y por ello encaja en nuestras carteras mixta equilibrada y mixta dinámica solo con un peso limitado del 5%.
Para invertir de forma diversificada seguimos confiando en un buen fondo como el BNY Mellon Brazil Equity W (IE00B90PP807), con unas comisiones ajustadas del 1,22% anual y ganancias del 51,3% en los últimos 5 años. Cuenta con una buena distribución de su cartera, aunque dedica un mayor peso al sector financiero con un 36% (la plataforma de servicios financieros Nu Holdings, pesa un 9%; y el Banco Bradesco, un 8%), el sector utilities (22%) y el de minas (13,5%). Está disponible, por ejemplo, en Silver Alpha, donde encontrará su clase limpia y disfrutará de una comisión de custodia rebajada del 0,2% (más IVA) por ser socio de OCU.
• Si prefiere la gestión pasiva, una buena opción es el ETF Franklin FTSE Brazil (IE00BHZRQY00), que replica el índice FTSE Brazil 30/18: está integrado por las empresas brasileñas de grande y mediana capitalización, pero limitando el peso de la empresa más grande al 30%, no pudiendo superar el resto el 18%. También recomendable es el iShares MSCI Brazil (DE000A0Q4R85), un ETF que sigue el índice MSCI Brazil. Ambos cotizan en el Xetra y acumulan ganancias de casi un 62,8% y 55,7% en los últimos 5 año, respectivamente. Puede suscribirlos, p. ej. en Banco BiG, donde por ser socio de OCU no pagará comisiones de custodia.
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