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Rentabilidades razonables para sus inversiones: qué puede esperar y a qué plazos

Una de las claves de toda buena estrategia de inversión es empezar por donde casi nadie lo hace: entender qué rentabilidades son razonables y en qué plazos pueden alcanzarse

Una de las claves de toda buena estrategia de inversión es empezar por donde casi nadie lo hace: entender qué rentabilidades son razonables y en qué plazos pueden alcanzarse

Publicado el  12 diciembre 2025
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Una de las claves de toda buena estrategia de inversión es empezar por donde casi nadie lo hace: entender qué rentabilidades son razonables y en qué plazos pueden alcanzarse

Una de las claves de toda buena estrategia de inversión es empezar por donde casi nadie lo hace: entender qué rentabilidades son razonables y en qué plazos pueden alcanzarse

Una de las claves de toda buena estrategia de inversión es empezar por donde casi nadie lo hace: entender qué rentabilidades son razonables y en qué plazos pueden alcanzarse. 

Qué rentabilidades son razonables y en qué plazos pueden alcanzarse

Una de las claves de toda buena estrategia de inversión es empezar por donde casi nadie lo hace: entender qué rentabilidades son razonables y en qué plazos pueden alcanzarse. Buena parte de los errores financieros —tanto de jóvenes novatos como de inversores con décadas de experiencia— tienen su origen en expectativas desalineadas con lo que realmente ofrecen los mercados. En el mundo actual, donde la información vuela a través de redes sociales, vídeos de un minuto y mensajes de impacto, este problema se ha intensificado.

· Hoy circulan con enorme velocidad promesas de beneficios rápidos, estilos de vida lujosos asociados a la inversión y supuestos “métodos infalibles” que ofrecen resultados extraordinarios sin apenas esfuerzo. Y aunque estos mensajes parecen dirigidos sobre todo a los más jóvenes, conviene no engañarse: las distorsiones que generan afectan a todos, porque crean un entorno donde lo excepcional parece normal y lo prudente parece poco ambicioso.

· Antes de adentrarnos en el fenómeno de los consejos financieros en redes sociales —cada vez más influyentes entre los jóvenes, pero cuyos riesgos se extienden a cualquier inversor— conviene recordar qué se puede esperar razonablemente de una cartera, y por qué los atajos, vengan de donde vengan, casi siempre conducen a decepciones o directamente a fraudes.

Rentabilidades razonables

Hablando de inversiones es fundamental ajustar expectativas. La rentabilidad esperada puede diferir notablemente de la que se obtiene finalmente. Por eso, definir objetivos sensatos y alineados con el riesgo asumido es clave para gestionar nuestro dinero con responsabilidad.

· A menudo se toma el 10% anual como referencia de la rentabilidad media histórica de la bolsa global. Es una cifra válida como media a muy largo plazo, pero nunca como expectativa uniforme año a año. Existen periodos de fuertes subidas combinados con años de caídas superiores al 20%. Cifras que no incluyen comisiones ni costes que reducen el rendimiento final. Además, estos rendimientos se referirían a medias bursátiles que nunca debieran extrapolarse, ni siquiera en el largo plazo, a lo que pueda obtenerse si se invierte en una sola acción.

· Por tanto, de ser válida esta perspectiva que responde a datos pasados en el largo plazo,, lo sería en todo caso para lo que pudiera esperarse obtener replicando un índice de una bolsa en su conjunto a través de un ETF de gestión pasiva. Sin embargo, para la mayoría de los inversores diversificados en acciones globales, mirando hacia el futuro una expectativa más realista se situaría en el 7–8% anual de media. ¿Le parece poco?

· Pues si vemos lo hecho por los fondos de inversión de acciones comercializados en España comprobamos que el rendimiento obtenido en el pasado en el largo plazo por sus carteras de acciones ha sido, salvo mercados pujantes como el estadounidense, inferior (vea tabla I). Si bien es verdad que ya se han descontado los gastos de gestión y, por tanto, es un rendimiento neto de gastos.

· Quienes busquen rentabilidades anuales medias superiores (10–12%), deben estar dispuestos bien a asumir volatilidades más altas, y tratar de acertar al apostar por un sector concreto o un mercado emergente con tino, como por ejemplo hace nuestra cartera para el Experto en acciones  con algunos ETF sectoriales, o nuestras carteras mixtas al destinar pequeñas cantidades a Turquía o Brasil. O bien, a realizar una gestión activa selectiva y sensata, como la realizada en la cartera Experto en acciones, con la que es posible aspirar

 

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