¿Nueva bajada de tipos?
Según las estimaciones preliminares de Eurostat, la oficina europea de información estadística, en junio la inflación habría limado una décima respecto a la del mes anterior. Si analizamos los principales componentes, los servicios registraron la tasa anual más alta en junio (4,1%), seguidos de los precios de los alimentos, un 2,5%. En cambio, los de la energía apenas repuntaron un 0,2% Con todo ello, excluidos los alimentos y la energía, la inflación subyacente cayó en junio hasta el 2,8% desde el 2,9% interanual de mayo.
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¿Nueva bajada de tipos?
Según las estimaciones preliminares de Eurostat, la oficina europea de información estadística, en junio la inflación habría limado una décima respecto a la del mes anterior. Si analizamos los principales componentes, los servicios registraron la tasa anual más alta en junio (4,1%), seguidos de los precios de los alimentos, un 2,5%. En cambio, los de la energía apenas repuntaron un 0,2% Con todo ello, excluidos los alimentos y la energía, la inflación subyacente cayó en junio hasta el 2,8% desde el 2,9% interanual de mayo.
Una muy leve caída que si bien no hará que cambie la hoja de ruta del BCE respecto a la probable bajada de tipos oficiales después del verano, no resulta nada tranquilizadora. En efecto, los últimos índices PMI de junio que miden la actividad económica apuntan a una marcada ralentización, con un sector manufacturero que vuelve a contraerse. Y no hay que perder de vista la tendencia alcista del precio del petróleo (el barril de Brent cotiza en torno a los 87 USD frente a los 81 USD de finales de mayo, consulte nuestra tabla comparativa de materias primas), teniendo que vigilar muy de cerca los precios de la energía en general. De ahí la cautela de la que hace gala la máxima mandataria del BCE, C. Lagarde, a la hora de afrontar un recorte de los tipos oficiales.
• Los próximos pasos del BCE están por escribir, pero una reducción en julio parece poco probable y habrá que esperar a septiembre, y quizás a diciembre, a ver si las perspectivas de inflación se siguen alineando con el objetivo del 2%. Vemos a un BCE que debe ser más prudente, dado que la Fed no parece apresurada en relajar su política y hay un riesgo real de que una reducción demasiado rápida de tipos haga caer el euro frente al dólar, encareciendo el precio de las importaciones y reavivando la inflación. Todo un lastre para una zona euro, cuyo crecimiento es renqueante.