Las cosas están cambiando
La bolsa japonesa ha tenido durante mucho tiempo el sambenito de ser un mercado eternamente barato, sin esperanzas de recuperación y que retribuye mal a los inversores. El gobierno corporativo era deficiente y se hacía todo lo posible para limitar el poder de los pequeños accionistas. Pero las cosas están cambiando en los últimos años gracias a las medidas adoptadas por las autoridades (nombramiento de administradores verdaderamente independientes, publicación de planes de negocio para mejorar su valor, etc.). Un progreso que no ha pasado desapercibido para los inversores, que ahora se apresuran a adquirir aquellas joyas japonesas olvidadas.
Yen y comercio exterior
La llegada de inversores extranjeros hizo que la Bolsa de Tokio haya subido un 35% en el último año. Pero tras la conversión a euros, el aumento es sólo del 14%, porque el yen se ha depreciado significativamente respecto al euro. Pero es precisamente esta caída la que explica, en parte, el buen comportamiento bursátil. El yen débil favorece las exportaciones y, sobre todo, infla automáticamente los beneficios obtenidos en yenes en el extranjero. Sin embargo, este buen comportamiento bursátil no es sólo el resultado de la debilidad del yen, ni mucho menos. Para compensar la falta de mano de obra y eludir las barreras aduaneras, las empresas japonesas han reubicado masivamente sus fábricas, especialmente en Asia. En estos momentos, aprovechan plenamente esta posición ventajosa en la región más dinámica económicamente y en términos de comercio de mercancías. La Bolsa de Tokio se beneficia asimismo de la evolución favorable a nivel interno. Las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos han puesto de relieve la necesidad de cierta independencia económica. Esto ha favorecido la reactivación en el territorio nacional de sectores estratégicos, como el de los semiconductores. Finalmente, el regreso de la inflación ha permitido a las empresas aumentar los precios de venta para mejorar sus márgenes, sin perjudicar a los consumidores.
En la senda de la normalidad
Durante más de 20 años, la economía nipona ha sufrido la ausencia de presiones inflacionistas. Esto ha deprimido la demanda interna y paralizado la maquinaria económica. Pero con una inflación por encima del objetivo oficial del 2% en los últimos 21 meses, este largo episodio deflacionario ha terminado. Y eso cambia muchas cosas. Al poder aumentar sus precios sin ahuyentar a los clientes, las empresas mejoran su rentabilidad, lo que las anima a ser más generosas con los accionistas y su personal. Estables desde hace décadas, los salarios reales de los trabajadores aumentan desde hace 20 meses. Esto debería impulsar la demanda interna y desencadenar un nuevo impulso económico. Con el regreso duradero de una inflación positiva, el Banco de Japón pondrá fin a su política monetaria poco común que mantenía los tipos cerca de cero. La subida de tipos de interés acabará con las empresas zombis, poco productivas, nada innovadoras pero que acaparan cuota de mercado en detrimento de las empresas del futuro.
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· En todas nuestras carteras modelo le recomendamos invertir un 10% en acciones japonesas. Opte por un fondo de gestión activa como el DWS Invest CROCI Japan TFD (LU1948756140), a la venta en EBN Banco desde 2.500 euros; si tiene la clase LC en EBN (un 0,1% más cara) puede mantenerla.
· Para apostar por el yen, infravalorado un 35% frente al euro, puede invertir en renta fija japonesa a corto plazo (presente con un 5% en todas nuestras estrategias, salvo en la moderada con un 10%) a través del fondo monetario Pictet Short Term MM JPY-R (LU0309035870) a la venta en Singular Bank, o la clase I (LU0309035367) en EBN.
Las cosas están cambiando
La bolsa japonesa ha tenido durante mucho tiempo el sambenito de ser un mercado eternamente barato, sin esperanzas de recuperación y que retribuye mal a los inversores. El gobierno corporativo era deficiente y se hacía todo lo posible para limitar el poder de los pequeños accionistas. Pero las cosas están cambiando en los últimos años gracias a las medidas adoptadas por las autoridades (nombramiento de administradores verdaderamente independientes, publicación de planes de negocio para mejorar su valor, etc.). Un progreso que no ha pasado desapercibido para los inversores, que ahora se apresuran a adquirir aquellas joyas japonesas olvidadas.
Yen y comercio exterior
La llegada de inversores extranjeros hizo que la Bolsa de Tokio haya subido un 35% en el último año. Pero tras la conversión a euros, el aumento es sólo del 14%, porque el yen se ha depreciado significativamente respecto al euro. Pero es precisamente esta caída la que explica, en parte, el buen comportamiento bursátil. El yen débil favorece las exportaciones y, sobre todo, infla automáticamente los beneficios obtenidos en yenes en el extranjero. Sin embargo, este buen comportamiento bursátil no es sólo el resultado de la debilidad del yen, ni mucho menos. Para compensar la falta de mano de obra y eludir las barreras aduaneras, las empresas japonesas han reubicado masivamente sus fábricas, especialmente en Asia. En estos momentos, aprovechan plenamente esta posición ventajosa en la región más dinámica económicamente y en términos de comercio de mercancías. La Bolsa de Tokio se beneficia asimismo de la evolución favorable a nivel interno. Las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos han puesto de relieve la necesidad de cierta independencia económica. Esto ha favorecido la reactivación en el territorio nacional de sectores estratégicos, como el de los semiconductores. Finalmente, el regreso de la inflación ha permitido a las empresas aumentar los precios de venta para mejorar sus márgenes, sin perjudicar a los consumidores.
En la senda de la normalidad
Durante más de 20 años, la economía nipona ha sufrido la ausencia de presiones inflacionistas. Esto ha deprimido la demanda interna y paralizado la maquinaria económica. Pero con una inflación por encima del objetivo oficial del 2% en los últimos 21 meses, este largo episodio deflacionario ha terminado. Y eso cambia muchas cosas. Al poder aumentar sus precios sin ahuyentar a los clientes, las empresas mejoran su rentabilidad, lo que las anima a ser más generosas con los accionistas y su personal. Estables desde hace décadas, los salarios reales de los trabajadores aumentan desde hace 20 meses. Esto debería impulsar la demanda interna y desencadenar un nuevo impulso económico. Con el regreso duradero de una inflación positiva, el Banco de Japón pondrá fin a su política monetaria poco común que mantenía los tipos cerca de cero. La subida de tipos de interés acabará con las empresas zombis, poco productivas, nada innovadoras pero que acaparan cuota de mercado en detrimento de las empresas del futuro.
Un mercado todavía interesante
Además de los incentivos regulatorios y la mejora de la rentabilidad, otros elementos contribuirán a mantener la dinámica positiva de la Bolsa de Tokio en los próximos años. Desde el 1 de enero, las ventajas fiscales invitan a los hogares nipones a invertir en acciones los miles de millones de yenes que atesoran en efectivo. La reactivación económica también será beneficiosa para los beneficios empresariales y por tanto para el valor de las empresas.
En qué fondos invertir
· En todas nuestras carteras modelo le recomendamos invertir un 10% en acciones japonesas. En este mercado hay muy buenos fondos de gestión activa que superan con creces a los de gestión pasiva. Razón por la que le aconsejamos decantarse por un fondo de gestión activa como el DWS Invest CROCI Japan TFD (LU1948756140), a la venta en EBN Banco desde 2.500 euros; si tiene la clase LC en EBN (un 0,1% más cara) puede mantenerla. Hasta el próximo mes de marzo no cumplirá los cinco años de vida, pero en los últimos años ha obtenido unos resultados excelentes: en 1 año obtiene un 26,1% y en 3 años del 7,8% anual medio.
· Para apostar por el yen, infravalorado un 35% frente al euro, puede invertir en renta fija japonesa a corto plazo (presente con un 5% en todas nuestras estrategias, salvo en la moderada con un 10%) a través del fondo monetario Pictet Short Term MM JPY-R (LU0309035870) a la venta en Singular Bank, o la clase I (LU0309035367) en EBN.
Valor liquidativo en el momento del análisis:
DWS Invest CROCI Japan TFD: 150,35 EUR
Pictet Short Term MM JPY-R: 9.878,12 JPY