En busca de estabilidad económica
Tras un repunte de la actividad económica ligado al fin de la política de covid cero y la reapertura de sectores enteros de la economía, China trasmite actualmente algunas dudas con indicadores que apuntan a un menor dinamismo en el crecimiento de su economía. Una vez que ha quedado claro que los peores temores de crash inmobiliario han quedado disipados, el gigante asiático confía en las exportaciones para seguir impulsando su economía. Aunque los mercados occidentales pueden atravesar por dificultades, China cuenta con una cartera de clientes muy diversificada y por el momento, la demanda asiática aguanta el tirón.
Además, los fabricantes chinos no han sufrido los estragos del fuerte aumento de la inflación y de los costes de producción. Por otro lado, dada la reapertura tardía de la economía y su falta de dinamismo, el yuan perdió un 5% frente al euro y al dólar estadounidense durante el año pasado. Todo ello sitúa a China en pleno repunte de la competitividad y bien posicionada para aprovechar la recuperación de la demanda en Occidente a partir de 2024.
Un gigante indispensable
China está indisolublemente ligada a las cadenas de producción y suministro occidentales. El país es fundamental en el campo de la transición energética ya que cuenta desde hace décadas con una estrategia de largo plazo que le permite controlar toda la cadena de valor. China tiene los activos necesarios para seguir desempeñando un papel importante en la economía mundial.
Las autoridades de Pekín suelen actuar a través de una política de pequeños pasos, adaptando aquí y allá las importantes palancas a su disposición para lograr sus objetivos. Por el momento, la constatación es simple: el crecimiento chino (+4,5% en los últimos 12 meses a finales del primer trimestre) no es el rebote que muchos esperaban. Pero los tipos de interés y las reservas bancarias obligatorias continúan reduciéndose, los créditos fiscales se multiplican y se anunciarán otras medidas en los próximos meses.
En nuestra opinión, no hay duda de que China...
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Seguimos apostando por invertir en el gigante asiático (entre un 5 y un 10%) en todas nuestras carteras globales.
· Entre los fondos de gestión activa nuestro favorito es el JPM China. Escoja la categoría D (LU0522352607), disponible en EBN Banco desde 2.500 euros y cuyo coste, tras gastos y retrocesiones. es del 1,5% anual para socios de OCU Inversiones. Un 1,8% anual cobra la siguiente clase más barata, la categoría A (LU0210526637), disponible en Openbank desde 1 euro. Este fondo dedica alrededor de dos tercios de su cartera a las acciones chinas más internacionales y el tercio restante a las domésticas.
· Si prefiere la gestión pasiva, tiene a su alcance dos ETF excelentes: el Xtrackers Harvest FTSE China A-H 50 (LU1310477036) y el HSBC MSCI China (IE00B44T3H88), ambos cotizados en el Xetra alemán en euros y disponibles en Banco BiG sin comisión de custodia para los socios de OCU. El primero da prioridad a las acciones continentales y el segundo a las compañías más internacionales.
En busca de estabilidad económica
Tras un repunte de la actividad económica ligado al fin de la política de covid cero y la reapertura de sectores enteros de la economía, China trasmite actualmente algunas dudas con indicadores que apuntan a un menor dinamismo en el crecimiento de su economía. Una vez que ha quedado claro que los peores temores de crash inmobiliario han quedado disipados, el gigante asiático confía en las exportaciones para seguir impulsando su economía. Aunque los mercados occidentales pueden atravesar por dificultades, China cuenta con una cartera de clientes muy diversificada y por el momento, la demanda asiática aguanta el tirón.
Además, los fabricantes chinos no han sufrido los estragos del fuerte aumento de la inflación y de los costes de producción. Por otro lado, dada la reapertura tardía de la economía y su falta de dinamismo, el yuan perdió un 5% frente al euro y al dólar estadounidense durante el año pasado. Todo ello sitúa a China en pleno repunte de la competitividad y bien posicionada para aprovechar la recuperación de la demanda en Occidente a partir de 2024.
Un gigante indispensable
China está indisolublemente ligada a las cadenas de producción y suministro occidentales. El país es fundamental en el campo de la transición energética ya que cuenta desde hace décadas con una estrategia de largo plazo que le permite controlar toda la cadena de valor. China tiene los activos necesarios para seguir desempeñando un papel importante en la economía mundial.
Las autoridades de Pekín suelen actuar a través de una política de pequeños pasos, adaptando aquí y allá las importantes palancas a su disposición para lograr sus objetivos. Por el momento, la constatación es simple: el crecimiento chino (+4,5% en los últimos 12 meses a finales del primer trimestre) no es el rebote que muchos esperaban. Pero los tipos de interés y las reservas bancarias obligatorias continúan reduciéndose, los créditos fiscales se multiplican y se anunciarán otras medidas en los próximos meses.
En nuestra opinión, no hay duda de que China recuperará gradualmente la forma. Para 2023/2024 nuestras estimaciones apuntan a un crecimiento medio de su economía del 4,75%, una cifra relativamente baja para el país, pero muy superior a lo que experimentaremos en Europa.
Valor liquidativo en el momento del análisis:
JPM China D Acc EUR: 129,26 EUR
Xtrackers Harvest FTSE China A-H 50: 23,96 EUR
HSBC MSCI China: 6,262 USD