A imagen de la cartera global flexible
Con el Metavalor Global (ES0162741005) usted está invirtiendo en una cartera bien diversificada de acciones y obligaciones de todo el mundo, a semejanza de la distribución de nuestra cartera global flexible que le sirve de guía. Su objetivo pasa por maximizar el rendimiento, pero sin asumir riesgos alocados. Y siempre con la vista puesta en el largo plazo, de ahí que en periodos más cortos las turbulencias, a favor o en contra, puedan distorsionar la realidad.
La trampa del corto plazo
Los últimos tiempos son un claro ejemplo de la “trampa del corto plazo”. Si el 2019 lo saldó con ganancias del 19,1% para nuestros socios (recuerde que se benefician de una retrocesión cada año del 1,2% anual si lo contratan en el Supermercado de Fondos OCU), en el 2020 perdieron un 15,9%. Un retroceso que se explica por el elevado peso que tenía en acciones (75%) cuando la pandemia desató el pánico bursátil, que luego redujimos para limitar el riesgo y las pérdidas si venían mal dadas y que no nos permitió sacar partido del rebote posterior. Rendimientos tan dispares reflejan una alta volatilidad en el corto plazo que, en cambio, se reduce sustancialmente conforme aumenta el horizonte temporal.
· Tomando periodos de cinco años desde su lanzamiento, a finales de 2010, los rendimientos cosechados por nuestros socios se mueven entre el 10,1% y el -2,7% anual, con un rendimiento medio del 5,9% anual. Y en periodos más largos, de p. ej. 10 años, la dispersión de rentabilidades en torno al rendimiento medio (3,8% anual) se estrecha sobremanera y ninguno de nuestros socios estaría ya en números rojos: como mínimo, habrían obtenido un 3,5% anual.
Un 5% anual como objetivo
De cara al futuro, el objetivo pasa por que este fondo obtenga rendimientos en torno al 5% anual. Un rendimiento que, si bien a simple vista pudiera no parecerle nada del otro mundo, es más que razonable en los tiempos que corren sin tener que asumir riesgos demasiado altos. Con la remuneración de las obligaciones por los suelos, cuando no negativa, ese rendimiento sería el equivalente aproximadamente al 10% de hace una década, cuando las obligaciones a largo plazo del Estado español ofrecían un 5% anual, frente al 0,2% de ahora.
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A imagen de la cartera global flexible
Con el Metavalor Global (ES0162741005) usted está invirtiendo en una cartera bien diversificada de acciones y obligaciones de todo el mundo, a semejanza de la distribución de nuestra cartera global flexible que le sirve de guía. Su objetivo pasa por maximizar el rendimiento, pero sin asumir riesgos alocados. Y siempre con la vista puesta en el largo plazo, de ahí que en periodos más cortos las turbulencias, a favor o en contra, puedan distorsionar la realidad.
La trampa del corto plazo
Los últimos tiempos son un claro ejemplo de la “trampa del corto plazo”. Si el 2019 lo saldó con ganancias del 19,1% para nuestros socios (recuerde que se benefician de una retrocesión cada año del 1,2% anual si lo contratan en el Supermercado de Fondos OCU), en el 2020 perdieron un 15,9%. Un retroceso que se explica por el elevado peso que tenía en acciones (75%) cuando la pandemia desató el pánico bursátil, que luego redujimos para limitar el riesgo y las pérdidas si venían mal dadas y que no nos permitió sacar partido del rebote posterior. Rendimientos tan dispares reflejan una alta volatilidad en el corto plazo que, en cambio, se reduce sustancialmente conforme aumenta el horizonte temporal.
· Tomando periodos de cinco años desde su lanzamiento, a finales de 2010, los rendimientos cosechados por nuestros socios se mueven entre el 10,1% y el -2,7% anual, con un rendimiento medio del 5,9% anual. Y en periodos más largos, de p. ej. 10 años, la dispersión de rentabilidades en torno al rendimiento medio (3,8% anual) se estrecha sobremanera y ninguno de nuestros socios estaría ya en números rojos: como mínimo, habrían obtenido un 3,5% anual.
Un 5% anual como objetivo
De cara al futuro, el objetivo pasa por que este fondo obtenga rendimientos en torno al 5% anual. Un rendimiento que, si bien a simple vista pudiera no parecerle nada del otro mundo, es más que razonable en los tiempos que corren sin tener que asumir riesgos demasiado altos. Con la remuneración de las obligaciones por los suelos, cuando no negativa, ese rendimiento sería el equivalente aproximadamente al 10% de hace una década, cuando las obligaciones a largo plazo del Estado español ofrecían un 5% anual, frente al 0,2% de ahora.
Su cartera actual, en detalle
Para lograr el objetivo del 5%, el fondo reparte su cartera a partes iguales entre acciones y obligaciones. Pero esta distribución no es estática, sino que se adapta a las condiciones cambiantes de los mercados, lo que también puede acabar influyendo en el rendimiento fijado como objetivo.
· Entre las acciones, suizas (como Sonova, Novartis o UBS, merecedoras de un consejo de compra), británicas (Vodafone, Sage, National Grid…) y canadienses son las mayores apuestas (10% cada una). También están presentes, con un peso del 5%, las mexicanas, rusas, suecas (Ericsson) y españolas (Iberdrola, Alba…).
· La parte de obligaciones está representada solo por deuda gubernamental y a largo plazo, salvo las turcas (que pesan un 5% y vencen en 2022). Las del Tesoro estadounidense, que con un peso del 20% son las protagonistas, tienen una duración media de unos 12 años. Al igual que las italianas, con un peso del 10%. Las suecas, noruegas y canadienses, pesan cada una un 5%, y tiene una duración de unos 15, 7 y 8 años respectivamente.