Menos deuda estadounidense
Las tensiones en los mercados de deuda y las dudas sobre la rentabilidad de las grandes inversiones en inteligencia artificial nos llevan a introducir cambios en nuestra cartera mixta equilibrada. Así, reducimos en un 5% el peso de la deuda pública estadounidense, situándose ahora en un 20% y destinamos ese dinero a las acciones australianas, ya presentes en la cartera dinámica, que pasan a representar el 5% (vea tabla).
• Con este movimiento buscamos una mayor diversificación. Y es que a diferencia de la Bolsa estadounidense y de los principales índices mundiales, donde las grandes tecnológicas tienen un protagonismo creciente, la Bolsa australiana tiene una composición muy diferente.
Una economía sólida
En la última década la economía australiana ha crecido de media en torno a un 2,1% anual y esperamos que continue creciendo al ritmo del 1,8% para 2027 y del 2,4% en 2028. Con un bajo desempleo, el país sigue una política migratoria centrada en atraer trabajadores cualificados.
Descubra el potencial de la Bolsa australiana y cómo aplicar los cambios de nuestra cartera con el análisis exclusivo de OCU Inversiones.
Menos deuda estadounidense
Las tensiones en los mercados de deuda y las dudas sobre la rentabilidad de las grandes inversiones en inteligencia artificial nos llevan a introducir cambios en nuestra cartera mixta equilibrada. Así, reducimos en un 5% el peso de la deuda pública estadounidense, situándose ahora en un 20% y destinamos ese dinero a las acciones australianas, ya presentes en la cartera dinámica, que pasan a representar el 5% (vea tabla).
• Con este movimiento buscamos una mayor diversificación. Y es que a diferencia de la Bolsa estadounidense y de los principales índices mundiales, donde las grandes tecnológicas tienen un protagonismo creciente, la Bolsa australiana tiene una composición muy diferente.
Una economía sólida
En la última década la economía australiana ha crecido de media en torno a un 2,1% anual y esperamos que continue creciendo al ritmo del 1,8% para 2027 y del 2,4% en 2028. Con un bajo desempleo, el país sigue una política migratoria centrada en atraer trabajadores cualificados. Sus estrechos vínculos con Asia-Pacífico, una de las regiones más dinámicas del mundo, deberían sostener una fuerte demanda de sus exportaciones de materias primas. El país destaca como proveedor clave de tierras raras y otros minerales críticos necesarios para la transición ecológica. Algo que beneficia sus exportaciones, ante la alta demanda mundial, que esperamos que se mantenga durante las próximas décadas.
• A su vez, unas cuentas públicas saneadas – su deuda pública solo representaba un 19% del PIB y el déficit un 1,6% en 2025– y una calificación crediticia de AAA de las agencias de calificación, dejan margen al Gobierno para apoyar la economía con más subidas de tipos de interés, si fuera necesario.
• No todo juega a su favor. Las cuatro subidas de tipos de interés registradas en 2026, hasta el 4,6%, han encarecido las hipotecas y la financiación empresarial. Sin embargo, el bajo desempleo ayuda a amortiguar sus efectos.
Una Bolsa correcta
La Bolsa australiana tiene una composición muy distinta a la de otros mercados. Los bancos y las compañías de materias primas representan conjuntamente alrededor de dos tercios de su capitalización, mientras que el sector tecnológico apenas pesa el 1%, frente a más del 30% en las Bolsas mundiales y cerca del 40% en la estadounidense. Esta escasa exposición a las tecnológicas ha lastrado su evolución en un periodo marcado por el auge de la inteligencia artificial, pero ahora puede convertirse en una ventaja. En los últimos doce meses, la Bolsa australiana ha ganado más de un 14%, en línea con las Bolsas mundiales, gracias principalmente a la apreciación del dólar australiano frente al euro (+11%).
• La bolsa cotiza a unas 17 veces los beneficios esperados para 2027 por debajo de las 19 veces de la estadounidense, y creemos que está correctamente valorada. Además, presenta una rentabilidad por dividendo que ronda el 3,2% por encima del 1,1% de la estadounidense y el 1,8% de las mundiales.
• Otro atractivo es el dólar australiano. Según nuestras estimaciones, la divisa australiana sigue infravalorada en torno al 13% frente al euro, otorgándole potencial de revalorización frente a la divisa común. Aunque esto dependerá, entre otros factores, de la evolución de los tipos de interés y de la economía mundial.
• Estas razones nos llevan a incorporar las acciones australianas en nuestra cartera mixta global equilibrada. A la hora de materializar la apuesta, lo hacemos a través del ETF UBS MSCI Australia AUD (34,24 EUR; IE00BD4TY451; cotiza en la bolsa de Milán), y el iShares MSCI Australia USD (56,51 EUR; IE00B5377D42; cotiza en Xetra), ambos disponibles, por ejemplo, en Banco BiG sin comisión de custodia para nuestros socios.
Cómo realizar los cambios
De haber seguido nuestros consejos lo más probable es que haya apostado por la deuda pública en dólares USD a corto plazo a través de un monetario como el ETF iShares Ultrashort Bond (89,52 EUR; IE00BCRY6227). Por tratarse de un ETF no le quedará otra que venderlo y destinar el dinero al nuevo fondo de acciones australianas con el consecuente paso por el fisco
| Mercados | Pesos |
|---|---|
| Renta fija: | ↓45% |
| Soberana EE. UU. | ↓20% |
| Corporativa EE. UU. | 10% |
| High Yield EE. UU. | 5% |
| High Yield Euro | 5% |
| Noruega | 5% |
| Acciones: | ↑55% |
| Estados Unidos | 15% |
| Brasil | 5% |
| Indonesia | 5% |
| India | 5% |
| Polonia | 5% |
| México | 5% |
| Australia | ↑5% |
| China | 10% |
| Rentabilidad (1) | 6,80% |
| Distribución recomendada tras los cambios propuestos; una flecha al alza indica que la proporción aumenta un 5%; las flechas a la baja muestran una reducción. (1) Rentabilidad anual media estimada antes de impuestos y gastos con un horizonte temporal de largo plazo. | |
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