La cara A de los tipos altos
Tras las rebajas de 2024 que llevaron los tipos oficiales de la eurozona al 2%, el Banco Central Europeo (BCE) cambió esta tendencia en junio de 2026: tras dos subidas de tipos, la de junio y otra en septiembre, los ha situado en el 2,5%.
• Con el precio del dinero más alto, los tipos a corto suben. Lo que suele ser una buena noticia para los bancos en general al aumentar su margen de intermediación. Y es que ante estos movimientos suelen subir antes los intereses que cobran por los préstamos o hipotecas a tipo variable, que los que pagan por los depósitos que se mantienen hasta su vencimiento al tipo inicialmente pactado.
Siempre hay una cara B
Con los depósitos o Letras del Tesoro rentando al 3% anual a un año, o incluso por encima, poca gente tiene ganas de comprometer su dinero a 5 o 10 años con las obligaciones del Estado, si no ofrecen un rendimiento mayor; y más, si no podemos descartar que los tipos o la inflación sigan subiendo. Por ello, a la par que subían los tipos a corto, los rendimientos de las obligaciones a 10 años en la zona euro han escalado: las españolas, por ejemplo, desde el entorno del 3% al entorno del 4%. Un proceso, que se engarza con la desconfianza creciente que sienten los inversores por ciertos Estados y su capacidad de hacer frente a su deuda; por lo que, han subido más allí donde la desconfianza es mayor, como en Francia, donde la rentabilidad de las obligaciones a 10 años ha escalado desde el entorno del 3,4% al del 5%.
• Una mala noticia para aquellos bancos con importantes inversiones en deuda pública, ya que, al aumentar la rentabilidad de las nuevas obligaciones, las ya emitidas en cartera caen de precio para seguir siendo atractivas, castigando el valor de la cartera del banco.
La cara A de los tipos altos
Tras las rebajas de 2024 que llevaron los tipos oficiales de la eurozona al 2%, el Banco Central Europeo (BCE) cambió esta tendencia en junio de 2026: tras dos subidas de tipos, la de junio y otra en septiembre, los ha situado en el 2,5%.
• Con el precio del dinero más alto, los tipos a corto suben. Lo que suele ser una buena noticia para los bancos en general al aumentar su margen de intermediación. Y es que ante estos movimientos suelen subir antes los intereses que cobran por los préstamos o hipotecas a tipo variable, que los que pagan por los depósitos que se mantienen hasta su vencimiento al tipo inicialmente pactado.
Siempre hay una cara B
Con los depósitos o Letras del Tesoro rentando al 3% anual a un año, o incluso por encima, poca gente tiene ganas de comprometer su dinero a 5 o 10 años con las obligaciones del Estado, si no ofrecen un rendimiento mayor; y más, si no podemos descartar que los tipos o la inflación sigan subiendo. Por ello, a la par que subían los tipos a corto, los rendimientos de las obligaciones a 10 años en la zona euro han escalado: las españolas, por ejemplo, desde el entorno del 3% al entorno del 4%. Un proceso, que se engarza con la desconfianza creciente que sienten los inversores por ciertos Estados y su capacidad de hacer frente a su deuda; por lo que, han subido más allí donde la desconfianza es mayor, como en Francia, donde la rentabilidad de las obligaciones a 10 años ha escalado desde el entorno del 3,4% al del 5%.
• Una mala noticia para aquellos bancos con importantes inversiones en deuda pública, ya que, al aumentar la rentabilidad de las nuevas obligaciones, las ya emitidas en cartera caen de precio para seguir siendo atractivas, castigando el valor de la cartera del banco.
¿Hay peligro en banca europea?
A finales de septiembre el sector bancario europeo subía un 40% frente al 11% de las Bolsas europeas en los últimos doce meses. Pero con el estallido de la crisis de deuda, en el último mes cae un 9% frente al +1% que sube la Bolsa. Eso sí, no conviene confundir esta caída con una crisis bancaria general.
• Las entidades europeas mantienen, en conjunto, una buena rentabilidad, una morosidad reducida y niveles de capital elevados. Sin embargo, su exposición a la deuda pública es importante y las fuertes revalorizaciones acumuladas incitan a la prudencia. Por ello, aunque de cara al largo plazo puedan merecer un consejo de mantener, ahora vemos sensato recoger beneficios devolviéndoles al peso que tenían en su cartera hace un par de años; es decir, vendiendo al menos la mitad y en algunos casos las dos terceras partes.
• Según la Autoridad Bancaria Europea (EBA), el montante de deuda pública en las arcas bancarias alcanzaba los 4,18 billones de euros al cierre de 2025. Alrededor del 37% estaba contabilizado a precios de mercado, por lo que una caída de los bonos podría trasladarse a los resultados o al patrimonio de las entidades. Por tanto, el riesgo existe, pero su impacto depende de la exposición de cada banco, de cómo tenga contabilizada su deuda y de su capacidad para afrontar las tensiones sin desprenderse de ella.
• En el caso de UBS Group (39,13 CHF, conservar) su gran fortaleza es la solidez de su principal negocio de gestión patrimonial, cuyos ingresos dependen más de las Bolsas. La acción está incluida en nuestra cartera Experto en Acciones, con un peso del 1,7%.
• En BNP Paribas (86,08 EUR, conservar) las tensiones de la deuda francesa aconsejan prudencia. Además, el impacto de unos tipos más altos a corto es más limitado, ya que en Francia predominan los préstamos a tipo fijo. Mantenemos una visión positiva a largo plazo, aunque recomendamos prudencia.
Los mejor posicionados
A su favor juega la estructura de su negocio. La elevada presencia de préstamos a tipo variable y de depósitos con remuneraciones bajas permite que una subida de los tipos oficiales favorezca sus ingresos financieros. Además, el crecimiento del crédito y la contención de la morosidad sostienen su rentabilidad. No obstante, unos tipos elevados durante demasiado tiempo podrían terminar frenando la actividad económica y aumentando los impagos.
• CaixaBank (11,28 EUR, conservar) es uno de los bancos españoles más sensibles a las subidas de tipos, debido al peso de los préstamos variables y al reducido coste de sus depósitos. Pero también tiene una importante exposición soberana a España (72%), Italia (7%) y Francia (5%).
• Bankinter (14,03 EUR, venda). Es de los menos expuestos al repunte de la rentabilidad de la deuda soberana. Sin embargo, la cotización ya recoge sus fortalezas.
• Santander (10,30 EUR, conservar). Combina el potencial de mejora de los márgenes en España con una amplia diversificación internacional. Su presencia en Reino Unido, EE. UU., Brasil y México reduce su dependencia de un único mercado, si bien lo expone a otros riesgos económicos y de divisa.
• BBVA (21,44 EUR, conservar). Puede beneficiarse de unos tipos más altos en España, pero su principal motor de beneficios es México. Esa diversificación geográfica limita su dependencia del negocio europeo, aunque hace especialmente importante la evolución de la economía mexicana y del peso.
• Sabadell (3,462 EUR, conservar). El crecimiento del crédito y sus depósitos relativamente baratos favorecen sus perspectivas. En contrapartida, su exposición a la deuda española e italiana obliga a vigilar las ten-siones de los mercados de bonos
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