Una tecnología estratégica
La computación cuántica vuelve a despertar el interés de los inversores. El detonante ha sido el anuncio del Departamento de Comercio de Estados Unidos de 2.013 millones de dólares en incentivos previstos para nueve compañías del ecosistema cuántico, dentro de la CHIPS and Science Act., la legislación dirigida a reforzar la industria nacional de semiconductores y la investigación científica estratégica. El carácter estratégico de esta tecnología es innegable, pero sigue en una fase temprana y todavía está lejos de generar beneficios para la mayoría de empresas especializadas.
• A diferencia de un ordenador clásico, que alcanza rápido sus límites, uno cuántico podría resolver problemas que hoy son prácticamente imposibles de tratar, en ámbitos como las finanzas, la química o la ciberseguridad. No se trata solo de rapidez, sino de un cambio de paradigma. El potencial de la informática cuántica es inmenso y podría revolucionar sectores como finanzas, salud, defensa… De ahí, que para los gobiernos esta tecnología sea estratégica. Pero entre el sueño tecnológico y la realidad económica, la brecha sigue siendo todavía importante.
Quién es quién en la carrera cuántica
Para los gobiernos, la computación cuántica es una cuestión de soberanía tecnológica. Estados Unidos quiere reforzar su posición frente a China y Europa, y de ahí el apoyo a compañías que trabajan en distintas tecnologías: superconductores, iones atrapados, fotónica, silicio o qubits topológicos. Ese apoyo público puede acelerar el desarrollo del sector, pero no convierte automáticamente a estas empresas en buenas inversiones. Pero lo cierto es que hoy por hoy estas máquinas están solo en fase experimental (prototipos usados sobre todo en laboratorio): son frágiles, poco fiables y aún están lejos de un uso concreto a gran escala...CONTENIDO RESERVADO A NUESTROS SOCIOS.
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¿Conviene invertir ahora en computación cuántica?
Por ahora, la respuesta debe ser prudente: la tecnología tiene un potencial importante, pero sigue en una fase temprana, con empresas especializadas muy volátiles, poca facturación y pérdidas acumuladas. Para el inversor minoritario, el interés del sector no justifica lanzarse sin valorar antes los riesgos.
Una tecnología estratégica
La computación cuántica vuelve a despertar el interés de los inversores. El detonante ha sido el anuncio del Departamento de Comercio de Estados Unidos de 2.013 millones de dólares en incentivos previstos para nueve compañías del ecosistema cuántico, dentro de la CHIPS and Science Act., la legislación dirigida a reforzar la industria nacional de semiconductores y la investigación científica estratégica. El carácter estratégico de esta tecnología es innegable, pero sigue en una fase temprana y todavía está lejos de generar beneficios para la mayoría de empresas especializadas.
• A diferencia de un ordenador clásico, que alcanza rápido sus límites, uno cuántico podría resolver problemas que hoy son prácticamente imposibles de tratar, en ámbitos como las finanzas, la química o la ciberseguridad. No se trata solo de rapidez, sino de un cambio de paradigma. El potencial de la informática cuántica es inmenso y podría revolucionar sectores como finanzas, salud, defensa… De ahí, que para los gobiernos esta tecnología sea estratégica. Pero entre el sueño tecnológico y la realidad económica, la brecha sigue siendo todavía importante.
Quién es quién en la carrera cuántica
Para los gobiernos, la computación cuántica es una cuestión de soberanía tecnológica. Estados Unidos quiere reforzar su posición frente a China y Europa, y de ahí el apoyo a compañías que trabajan en distintas tecnologías: superconductores, iones atrapados, fotónica, silicio o qubits topológicos. Ese apoyo público puede acelerar el desarrollo del sector, pero no convierte automáticamente a estas empresas en buenas inversiones. Pero lo cierto es que hoy por hoy estas máquinas están solo en fase experimental (prototipos usados sobre todo en laboratorio): son frágiles, poco fiables y aún están lejos de un uso concreto a gran escala.
• Entre las empresas más expuestas figuran Rigetti Computing (+73,9% en 12 meses), que diseña ordenadores cuánticos accesibles a través de la nube; D-Wave (+56,6%), que ofrece soluciones a sectores como logística, farmacia o cadenas de suministro; IonQ (+37,5%), que desarrolla sus propias máquinas o Quantum Computing Inc. (-10,7%), especializada en fotónica cuántica.
• Estas compañías han despertado interés en Bolsa, con movimientos muy bruscos ante contratos, avances técnicos o noticias de financiación pública. Pero lo cierto es que no cuentan con ningún éxito comercial en su haber, pues aún se encuentran en la fase de investigación. Su denominador común es una facturación, que sigue siendo baja o inexistente, cuando no pérdidas que se acumulan.
Entre las grandes tecnológicas, una pionera
Los grandes grupos también participan en la carrera cuántica, pero desde una posición mucho más diversificada.
– IBM (-2,9% en el último año; vender), pionera de la cuántica, va a invertir en una nueva entidad industrial, con la ambición de producir chips cuánticos a gran escala y convertirse en el primer fabricante de chips cuánticos de EE. UU. Esta actividad supone un motor de crecimiento para IBM, cuyas divisiones de software y servicios se ven amenazadas por la IA. El grupo prevé que el primer ordenador esté operativo en torno a 2029, pero habrá que esperar hasta 2033 o más para su comercialización a gran escala. La competencia en nichos que hasta ahora tenía asegurados ha hecho empeorar sus perspectivas, por lo que en febrero pasado cambiamos su consejo a vender.
– Microsoft (-11,9% en un año; comprar), incluida en nuestra cartera Experto en acciones, invierte en informática cuántica, pero en una proporción insignificante de sus beneficios. Desarrolla su propia vía hacia el ordenador cuántico con qubits topológicos y presentó en 2025 el chip Majorana 1, aún pendiente de validación, que aspira a facilitar la corrección de errores y escalar hacia máquinas útiles.
– Amazon (+28,7% en un año; comprar) también participa sobre todo a través de su división en la nube, Amazon Web Services (AWS). A través de ella ofrece acceso a ordenadores y simuladores cuánticos en la nube con Amazon Braket e investiga hardware propio como el chip Ocelot, orientado a reducir el coste de la corrección de errores. También forma parte de nuestra cartera Experto en acciones.
– Alphabet (+120,1% en el último año; comprar) a través de Google Quantum AI, trabaja con chips cuánticos superconduc-tores; su procesador Willow ha mostrado avances importantes en reducción de errores y en pruebas de ventaja cuántica.
– NVIDIA (+53,1% en el último año; mantener), si bien no apuesta directamente por la informática cuántica sí puede beneficiarse de la necesidad de integrar procesadores cuánticos con supercomputación clásica, GPU y software especializado. Su papel es más bien de proveedor de herramientas e infraestructura.
– Intel (+478% en el último año; mantener), también en la cartera Experto en acciones, aspira a fabricar qubits de espín en silicio usando procesos próximos a los de los semiconductores tradicionales. Su ventaja potencial es enorme, si el sector converge hacia arquitecturas fabricables en masa; el riesgo es que otras plataformas (superconductores, iones atrapados…) alcancen antes la utilidad comercial.
Qué puede hacer el inversor
En definitiva, aunque el potencial de esta tecnología es real, harán falta varios años para que se traduzca en oportunidades económicas tangibles y no sabemos si llegará a buen puerto. De hecho, las acciones especializadas siguen siendo muy volátiles y están valoradas a precios elevados. Por eso, nos mantenemos al margen de ellas.
• Si pese a todo, quiere invertir en este sector especulativo, tenga en cuenta que, a través de acciones individuales como Microsoft, Alphabet o Amazon, todas de compra, o mantener NVIDIA e Intel, ya estará invirtiendo en este campo. También cuenta con el ETF VanEck Quantum Computing (IE0007Y8Y157), que invierte en IonQ y D-Wave Quantum, pero también en grandes nombres como Accenture, IBM y Deutsche Telekom. Lanzado en mayo pasado gana un 51,2% desde entonces.
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