Una propuesta que está dando de qué hablar
En las últimas semanas han circulado titulares sobre el interés del Nasdaq en “tokenizar” parte de su sistema de negociación o, más bien de su sistema de liquidación. En un lenguaje llano se trata de estudiar si ciertas fases del proceso -confirmación y registro de quién es el propietario final de las acciones tras una compra- podrían apoyarse en tecnologías de registro digital (DLT, a veces asociadas al término “blockchain”) para ganar eficiencia. Esto no significa que vaya a desaparecer el sistema actual ni que el inversor vaya a notar un cambio inmediato al comprar acciones de empresas que cotizan en el Nasdaq como Tesla, Apple, Microsoft, Amazon, Nvidia o IBM (consulte sus fichas detalladas en el comparador de acciones).
Conviene aclarar también que “tokenizar” no equivale a “convertir la bolsa en criptomonedas”. El siguiente contenido está reservado a los socios de OCU Inversiones. Si desea acceder a él, haga clic en el botón siguiente
Una propuesta que está dando de qué hablar
En las últimas semanas han circulado titulares sobre el interés del Nasdaq en “tokenizar” parte de su sistema de negociación o, más bien de su sistema de liquidación. En un lenguaje llano se trata de estudiar si ciertas fases del proceso -confirmación y registro de quién es el propietario final de las acciones tras una compra- podrían apoyarse en tecnologías de registro digital (DLT, a veces asociadas al término “blockchain”) para ganar eficiencia. Esto no significa que vaya a desaparecer el sistema actual ni que el inversor vaya a notar un cambio inmediato al comprar acciones de empresas que cotizan en el Nasdaq como Tesla, Apple, Microsoft, Amazon, Nvidia o IBM (consulte sus fichas detalladas en el comparador de acciones).
Conviene aclarar también que “tokenizar” no equivale a “convertir la bolsa en criptomonedas”. En un mercado regulado sería, en todo caso, una forma tecnológica de representar y registrar la propiedad de un activo financiero, pero la acción seguiría siendo la misma, con los mismos derechos. Y, muy importante, un sistema “tokenizado“ no obliga a usar ninguna criptomoneda para operar. Este tipo de iniciativa, suelen diseñarse como redes autorizadas y bajo supervisión, de modo que el inversor sigue comprando y vendiendo a través de su banco o bróker, en euros o dólares, como siempre.
¿Algún beneficio para el inversor?
Si estas tecnologías llegaran a implantarse de forma amplia, el posible beneficio estaría “por detrás”: liquidaciones más ágiles, procesos más automatizados y menor fricción operativa. Pero, por ahora, hablamos de una evolución gradual, sometida a pruebas y control regulatorio. En la práctica, para el pequeño inversor la clave sigue siendo la misma: entender en qué invierte, diversificar y asumir que, por muy sofisticada que sea la tecnología, el riesgo de mercado no desaparece.