Inestabilidad política
Tras varios meses de agitación política, Michel Barnier, primer ministro de Fran-cia hasta el pasado 4 de diciembre, cayó en una moción de censura apoyada por la izquierda y la extrema derecha. Con ello se pone fin al gobierno más breve de la V República y, al menos hasta las elecciones parlamentarias del próximo verano, Francia seguirá siendo ingober-nable. La incertidumbre generada por la situación política y la perspectiva de un continuo bloqueo en la toma de deci-siones, sobre todo en lo que respecta a los presupuestos, se produce en un momento económico muy delicado para Francia marcado por su enorme déficit presupuestario y endeudamien-to. Una incertidumbre que ha acabado pasando factura a la bolsa francesa que en lo que va de año se deja un -3,69% frente p.ej. al +10,56% de la alemana, el +12,82% de la italiana o el +18,25% de la española.
Debilidad económica
Como economía de servicios por excelencia, Francia ha sufrido menos que otros de sus vecinos europeos, como Alemania, en los últimos años. Pero lo cierto es que su crecimiento económico se ha producido a costa de un gigantesco endeudamiento. Mientras que su crecimiento medio desde 2020 ha sido del 0,8% anual, el déficit presupuestario ha alcanzado una media del 6,4% (para hacernos una idea, en Alemania la media es del 2,9%, menos de la mitad). Nues-tro vecino galo sigue gastando mucho -el gasto público representa el 57% del PIB- y no siempre de la mejor manera. De hecho, en París el debate gira en torno al papel del Estado en la economía y cómo hacerlo menos costoso y sostenible a largo plazo. Y es que en vez de centrarse en cuestiones realmente es-tratégicas como la competitividad de la economía, parece que Francia apuesta por soluciones fáciles, como el proteccionismo, con la idea de que levantar barreras al resto del mundo resolverá todos los problemas de un plumazo.Una deuda gigante, pero manejable
Por el momento, los mercados de deuda se están tomando bastante bien la crisis política y la ausencia de un presupuesto creíble en Francia, señal de que siguen confiando en que el BCE mantendrá los tipos de interés en niveles aceptables. Con un rendimiento que ronda el 2,9% para las obligaciones a 10 años, la deuda francesa sigue siendo manejable, si bien es cierto que la brecha con la deuda alemana está en su punto más alto desde 2012. Con un 113% del PIB, la deuda pública francesa es elevada y limita considerablemente el margen de maniobra del país en los próximos años.¿Y las acciones francesas?
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Inestabilidad política
Tras varios meses de agitación política, Michel Barnier, primer ministro de Francia hasta el pasado 4 de diciembre, cayó en una moción de censura apoyada por la izquierda y la extrema derecha. Con ello se pone fin al gobierno más breve de la V República y, al menos hasta las elecciones parlamentarias del próximo verano, Francia seguirá siendo ingobernable. La incertidumbre generada por la situación política y la perspectiva de un continuo bloqueo en la toma de decisiones, sobre todo en lo que respecta a los presupuestos, se produce en un momento económico muy delicado para Francia marcado por su enorme déficit presupuestario y endeudamiento. Una incertidumbre que ha acabado pasando factura a la bolsa francesa que en lo que va de año se deja un -3,69% frente p.ej. al +10,56% de la alemana, el +12,82% de la italiana o el +18,25% de la española.
Debilidad económica
Como economía de servicios por excelencia, Francia ha sufrido menos que otros de sus vecinos europeos, como Alemania, en los últimos años. Pero lo cierto es que su crecimiento económico se ha producido a costa de un gigantesco endeudamiento. Mientras que su crecimiento medio desde 2020 ha sido del 0,8% anual, el déficit presupuestario ha alcanzado una media del 6,4% (para hacernos una idea, en Alemania la media es del 2,9%, menos de la mitad). Nuestro vecino galo sigue gastando mucho -el gasto público representa el 57% del PIB- y no siempre de la mejor manera. De hecho, en París el debate gira en torno al papel del Estado en la economía y cómo hacerlo menos costoso y sostenible a largo plazo. Y es que en vez de centrarse en cuestiones realmente estratégicas como la competitividad de la economía, parece que Francia apuesta por soluciones fáciles, como el proteccionismo, con la idea de que levantar barreras al resto del mundo resolverá todos los problemas de un plumazo.Una deuda gigante, pero manejable
Por el momento, los mercados de deuda se están tomando bastante bien la crisis política y la ausencia de un presupuesto creíble en Francia, señal de que siguen confiando en que el BCE mantendrá los tipos de interés en niveles aceptables. Con un rendimiento que ronda el 2,9% para las obligaciones a 10 años, la deuda francesa sigue siendo manejable, si bien es cierto que la brecha con la deuda alemana está en su punto más alto desde 2012. Con un 113% del PIB, la deuda pública francesa es elevada y limita considerablemente el margen de maniobra del país en los próximos años.¿Y las acciones francesas?
A pesar de los nubarrones, nosotros pensamos que no es momento de ponerse nerviosos. Como inversor a largo plazo, lo más astuto es mantener la calma. Las acciones francesas ocupan un lugar destacado en nuestra cartera Experto en acciones, donde alcanzan un peso de alrededor del 30%. Son nueve grandes compañías de calidad con las que estamos tranquilos y que saldrán adelante sea cual sea el nuevo gobierno. Así, a fecha del 12/12/24 merecen un consejo de mantener Axa, BNP Paribas, Engie y Renault, y un consejo de compra Air Liquide, Schneider, Thales, Sanofi, y Trigano. Recuerde que apuntándose a nuestro sistema de alertas estará informado de cualquier novedad que afecte a las mismas.
• Eso sí, seguimos sin recomendar la la apuesta por la Bolsa de París en su conjunto.
Consulte la ficha detallada de cada acción en nuestro comparador de acciones