Un banco atípico
Con 210.000 millones de dólares en inversiones, el SVB era el decimosexto banco más grande de EE.UU. La mayoría de sus clientes eran start-up tecnológicas. Y es precisamente su excesiva exposición a este sector lo que llevó al SVB a la quiebra. En los últimos años, el dinero afluía en masa al sector tecnológico. Incluso las pequeñas empresas emergentes se financiaban abundantemente y colocaban el exceso de efectivo en los bancos, en particular en el SVB.
Pero en los últimos meses la situación ha cambiado. Los inversores se han alejado del sector tecnológico y las start-up, ya sin ese flujo de efectivo, recurrieron a su dinero depositado en el SVB para continuar con sus actividades. El banco se encontró pronto falto de efectivo al haber invertido masivamente el dinero de sus clientes en deuda estadounidense a largo plazo. Una estrategia de consecuencias fatales. Para cumplir con las peticiones de sus clientes, el banco tuvo que vender sus bonos con fuertes pérdidas por el fuerte aumento de los tipos de interés. Una torpe comunicación sobre la necesidad de recapitalización del banco y el temor de los clientes que solicitaron reembolsos por 42.000 millones en 24 horas dieron la puntilla al SVB.
Rápida reacción de las autoridades
La situación actual poco tiene que ver con la de 2008. Entonces, los complejos productos financieros vinculados a las hipotecas basura estaban en las cuentas de todos los bancos del mundo. Hoy en día, hay pocos bancos tan poco diversificados como el SVB. Además, las autoridades estadounidenses reaccionaron rápidamente con la liquidación ordenada del SVB, lo que salvó los depósitos, garantizó el rembolso de fondos a sus clientes, y al mismo tiempo el banco central estadounidense asumió el compromiso de prestar las sumas necesarias a los bancos en dificultades en condiciones muy ventajosas, lo que frenó el contagio a otros bancos frágiles.
El viejo continente acechado
En nuestra opinión, el sector bancario europeo está ahora más...
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· Tras las fuertes caídas en bolsa de la última semana, a los inversores bursátiles les recomendamos prudencia con el sector bancario y en todo caso limitarse a conservar los bancos de buena calidad como UBS Group, incluido en nuestra cartera del Experto en acciones, o el Banco de Sabadell.
· Y a los ahorradores, no sobrepasar en una misma entidad los 100.000 euros que por titular le cubriría el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) en caso de insolvencia del banco.
Un banco atípico
Con 210.000 millones de dólares en inversiones, el SVB era el decimosexto banco más grande de EE.UU. La mayoría de sus clientes eran start-up tecnológicas. Y es precisamente su excesiva exposición a este sector lo que llevó al SVB a la quiebra. En los últimos años, el dinero afluía en masa al sector tecnológico. Incluso las pequeñas empresas emergentes se financiaban abundantemente y colocaban el exceso de efectivo en los bancos, en particular en el SVB.
Pero en los últimos meses la situación ha cambiado. Los inversores se han alejado del sector tecnológico y las start-up, ya sin ese flujo de efectivo, recurrieron a su dinero depositado en el SVB para continuar con sus actividades. El banco se encontró pronto falto de efectivo al haber invertido masivamente el dinero de sus clientes en deuda estadounidense a largo plazo. Una estrategia de consecuencias fatales. Para cumplir con las peticiones de sus clientes, el banco tuvo que vender sus bonos con fuertes pérdidas por el fuerte aumento de los tipos de interés. Una torpe comunicación sobre la necesidad de recapitalización del banco y el temor de los clientes que solicitaron reembolsos por 42.000 millones en 24 horas dieron la puntilla al SVB.
Rápida reacción de las autoridades
La situación actual poco tiene que ver con la de 2008. Entonces, los complejos productos financieros vinculados a las hipotecas basura estaban en las cuentas de todos los bancos del mundo. Hoy en día, hay pocos bancos tan poco diversificados como el SVB. Además, las autoridades estadounidenses reaccionaron rápidamente con la liquidación ordenada del SVB, lo que salvó los depósitos, garantizó el rembolso de fondos a sus clientes, y al mismo tiempo el banco central estadounidense asumió el compromiso de prestar las sumas necesarias a los bancos en dificultades en condiciones muy ventajosas, lo que frenó el contagio a otros bancos frágiles.
El viejo continente acechado
En nuestra opinión, el sector bancario europeo está ahora más saneado que durante la crisis financiera de 2008. No parece que estemos en una situación de riesgo sistémico. En los últimos años, los bancos han reforzado sus fondos propios (colchón de seguridad) mucho más allá de los requisitos impuestos por el BCE. Y han aumentado su liquidez a corto-medio plazo para seguir operando en caso de dificultades en los mercados.
Sin embargo, las tensiones en el sector bancario, provocadas por la rápida subida de tipos, podría prolongarse algún tiempo más. Es posible que esta mayor volatilidad tenga un impacto negativo en los resultados de la cartera de negociación de los bancos europeos en el primer trimestre, pero de forma eso sí limitada ya que su cartera a vencimiento no se ve castigada salvo que la vendan. Sea como fuere, el activo principal de un banco es la confianza que le otorgan los mercados y sus clientes, que puede desaparecer rápidamente. Los problemas de Crédit Suisse dan fe de ello.
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