Artículo Tiempo de lectura: 3 min.
Los perros de la Bolsa: ¡muerden!

Los perros de la Bolsa: ¡muerden!

Publicado el  26 octubre 2026

Acciones hundidas en Bolsa: cuando lo barato sale caro

Una acción que ha perdido un 80 % todavía puede caer más. Tubos Reunidos demuestra por qué comprar acciones hundidas puede convertirse en una trampa.

Las fuertes caídas de una acción no garantizan que esté barata: pueden esconder problemas de deuda, pérdidas persistentes o dificultades para mantener el negocio. La liquidación de Tubos Reunidos y las dudas sobre la valoración de SpaceX muestran por qué conviene analizar la situación financiera y las perspectivas de una empresa antes de invertir.

Tubos Reunidos: un aviso para quienes compran acciones hundidas

Hay acciones que caen tanto que parecen una oportunidad irresistible. «A estos precios, ya no puede bajar mucho más», piensan algunos inversores. Compran esperando un rebote y, si este no llega, conservan las acciones durante años, confiando en recuperar algún día lo perdido. Pero en Bolsa, lo que parece barato puede acabar saliendo muy caro. Tubos Reunidos acaba de recordárnoslo.

La compañía ha solicitado la liquidación de su sociedad matriz, aunque todavía se buscan compradores para sus fábricas. Sus problemas financieros venían de lejos y ya habíamos advertido de su delicada situación en 2018 cuando recomendamos desprenderse de ellas si es que las tenía. En 2019 tuvo que refinanciar su deuda y, en 2021, el Gobierno acudió a su rescate con un préstamo de 112,8 millones de euros a través de la SEPI. Los sucesivos intentos de recuperación no han logrado enderezar el rumbo. Ahora, sus accionistas se enfrentan a la pérdida de su inversión.

¿Por qué una acción que ha caído un 80 % puede seguir bajando?

Es un ejemplo extremo de los llamados perros de la Bolsa, acciones castigadas por fuertes caídas que algunos inversores se empeñan en rescatar convencidos de haber encontrado una ganga. La tentación es comprensible: una acción que antes valía 10 euros y ahora cuesta 2 parece una oportunidad. Pero ¿y si ni siquiera vale esos 2 euros? El mercado no tiene ninguna obligación de devolver a una empresa su cotización pasada. Y una acción que ha perdido un 80 % todavía puede perder el 100 % de lo que usted invierta hoy.

El gran error es confundir una caída de precio con una oportunidad de compra. Detrás de esos desplomes puede haber negocios en declive, deudas asfixiantes o pérdidas que se repiten año tras año. Algunas empresas consiguen salir adelante, pero otras solo sobreviven a base de refinanciaciones y ampliaciones de capital que terminan perjudicando al pequeño accionista. Y mientras este espera el ansiado rebote, su dinero permanece atrapado en una inversión que puede seguir deteriorándose. Por eso, no basta con mirar cuánto ha caído una acción. Hay que preguntarse por qué ha caído, si la empresa puede volver a ganar dinero, qué deudas arrastra y cuánto vale realmente su negocio. No todas las acciones hundidas están infravaloradas. Algunas tienen muy buenas razones para cotizar por los suelos.

Tampoco conviene dejarse deslumbrar por las estrellas bursátiles. Ahí está SpaceX que se incorpora a nuestra selección, cuyo negocio crece con fuerza, pero cuya elevada valoración nos plantea la dudas. En Bolsa, ni los perros son necesariamente gangas ni las estrellas merecen cualquier precio. Lo importante no es cuánto costaba ayer, sino cuánto vale hoy y qué puede ofrecerle mañana. Y si las perspectivas son malas, más vale asumir una pérdida que seguir alimentándola.

Descubra la composición de nuestra cartera modelo Experto en acciones