El repunte de la inflación en Europa y Estados Unidos no ha perturbado las bolsas, que siguen avanzando a pesar de los cambios esperados en la política monetaria de los bancos centrales. Cuanto mayor es la inflación, mayor es la presión sobre los bancos centrales para que traten de frenarla por medio de una subida de los tipos de interés que haga más cara la financiación y frene la demanda. Escenario que por el momento se descarta en Europa donde las autoridades monetarias han aceptado como razonable la inflación actual siempre que no se perpetúe en el tiempo, pero que está más que anunciado en los Estados Unidos para 2022.
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Inflación
Sí, aumentos de precios rondando el 4,9% en la Unión Europea y el 6,8% en los EE. UU. son una seria amenaza al crecimiento. De mantenerse la inflación alta, consumiría el poder adquisitivo de los hogares debilitando su consumo y, por lo tanto, conduciría a una desaceleración de la economía y los beneficios empresariales.
• Ahora bien, mientras sea como hasta ahora una inflación que venga motivada sobre todo desde el lado de la oferta, debiera tender a diluirse conforme se resuelvan los problemas que la aúpan. Es decir, podemos esperar que durante la primera mitad del año la escasez generada con las interrupciones en las cadenas de suministro y el aumento de los precios de la energía y otras materias primas (consulte la evolución de las principales materias primas) terminará repercutiéndose en el precio de todos los productos, pesará sobre el poder adquisitivo de las familias y ejercerá presión sobre los márgenes de las empresas; pero también es razonable esperar que conforme avance el año, estos problemas pasen a segundo plano, y al dejar de ser la base de comparación negativa como ocurría hace un año, la inflación podría terminar el año en unos niveles más razonables.
Consulte nuestro análisis Perspectivas 2022: zona euro, Estados Unidos y Asia
¿Y los tipos en la zona euro?
Las economías del mundo se encuentran dopadas por los estímulos de los bancos centrales, dinero prácticamente gratis que, si bien ha castigado a los ahorradores más tradicionales al obtener estos como único fruto de sus imposiciones (a plazo fijo o a la vista) pérdidas de poder adquisitivo, animaba el crecimiento al alza y los empujaba hacia las bolsas. Este escenario podría continuar en 2022 en la zona euro, en donde no prevemos alza alguna en el precio oficial del dinero.• No obstante, en la eurozona cabe esperar una pequeña subida de los tipos a más largo plazo. Primero, porque el diferencial de rendimiento entre las obligaciones a más largo plazo de Estados Unidos (las de más de 10 años ofrecen por encima del 2%) y las de la zona euro (en torno al 0,5%) se está ampliando. Segundo, porque los inversores anticiparán una primera subida de tipos oficiales en 2023 y los tipos a largo no son otra cosa que una concatenación de tipos a corto a los que se les añade una prima de riesgo. Y tercero, razón ésta que afectará más a países como España, porque los programas de compra de deuda del BCE (Banco Central Europeo) que han drenado del mercado cualquier emisión del Tesoro manteniendo sus precios artificialmente altos, irán reduciendo su volumen y las primas de riesgo, que ahora rondan p.ej. el 0,7% en España, pueden acercarse a niveles como los de antaño en los que no era nada del otro mundo ver una diferencia de rendimiento del 1,5% entre las obligaciones germanas y las españolas. Algo que no necesariamente ocurrirá en 2022 pero que es razonable ver próximamente.
Mensaje a los ahorradores
El precio oficial del dinero incide en la financiación bancaria, en el rendimiento que ofrecen a sus clientes por sus depósitos, y en los productos de ahorro de vencimiento más próximo en el tiempo como son las Letras del Tesoro, pagarés, y con ellos en los productos que en ellas invierten como son los fondos monetarios. Es decir, un 2022, sin alzas a la vista, seguirá siendo un periodo lúgubre para aquellos que no quieran lanzarse a invertir y opten por el “sin riesgo”.
Los tipos duros, en los EE.UU.
En Estados Unidos, el consenso de mercado apunta a que deben esperarse tres subidas de su precio oficial del dinero por parte de la Reserva Federal (su banco central) a lo largo de 2022. Nosotros no tenemos nada que objetar al consenso de nuestros colegas analistas, aunque todo dependerá del giro que tome la pandemia y cómo evolucione la inflación. Si la demanda se ve castigada pudieran quedarse en dos aumentos y en todo caso no serán aumentos de órdago. La propia FED se ha propuesto que los tipos oficiales (a corto), a comienzos de 2022 en el 0%-0,25%, no superen el 2% en 2024 y que no lleguen a sobrepasar el 2,5% más adelante.
El dólar USD
Una subida de tipos en los EE UU que no sea secundada por el resto de las economías servirá como polo de atracción para el dólar USD, razón por la que a pesar de encontrarse esta divisa algo sobrevalorada frente al euro (alrededor de un 8%) podría seguir fortaleciéndose, o al menos no corregir su sobrevaloración.
• Para sus tipos a largo plazo nuestro pronóstico no varía, es razonable esperar que estos sigan subiendo, pero sin esperar despegues explosivos. Los tipos a largo tendrán en cuenta las decisiones de la Reserva Federal y es más probable que los tipos a 10 años, que rondan el 1,5%, se acerquen e incluso sobrepasen el 2% en próximos meses a que bajen o se mantengan.
Consulte de un vistazo las cotizaciones de las principales divisas mundiales.
Bolsas en 2022 y más allá
El repunte de la inflación en Europa y Estados Unidos no ha perturbado las bolsas, que siguen avanzando a pesar de los cambios esperados en la política monetaria de los bancos centrales. Cuanto mayor es la inflación, mayor es la presión sobre los bancos centrales para que traten de frenarla por medio de una subida de los tipos de interés que haga más cara la financiación y frene la demanda. Escenario que por el momento se descarta en Europa donde las autoridades monetarias han aceptado como razonable la inflación actual siempre que no se perpetúe en el tiempo, pero que está más que anunciado en los Estados Unidos para 2022.
• Nosotros apostamos por un movimiento en los tipos que siga siendo gradual y seguido muy de cerca por las autoridades monetarias que tratarán de frenar cualquier conato explosivo al alza. Mientras no se tema por una desaceleración mayor del crecimiento, los bancos centrales no retiren dinero de los mercados y los tipos de interés -aunque suban- se mantengan lo suficientemente bajos como para no competir con la renta variable, el entorno seguirá siendo favorable para la bolsa. Consulte de un vistazo los principales índices bursátiles mundiales
Y una vez vistas nuestras perspectivas la cuestión es ¿Qué estrategia seguir en 2022?