Muchas bazas a su favor
Las acciones indonesias, presentes con un peso del 5% en la cartera global flexible y en la mixta dinámica, lucen buenas perspectivas de cara al futuro. A nivel macroeconómico, esperamos un crecimiento este año (+4,5%) y el siguiente (+5%) que casi duplica al de la economía mundial, con la inversión extranjera, las exportaciones, la inversión pública y el consumo privado como motores.
· Como primer productor mundial de níquel, Indonesia está bien situado para atraer inversiones de empresas ligadas a las baterías y la transición energética. Y, en un momento donde muchas empresas buscan alternativas a la producción en China, Indonesia, con su mano de obra barata y abundante, seguirá captando inversión extranjera en el sector industrial, lo que se traducirá en mayores exportaciones en el futuro. Por supuesto, al tener a China como principal cliente, también se beneficiará de su recuperación. Además, el país seguirá invirtiendo en la mejora de las infraestructuras, otra baza que redundará en un mayor crecimiento. Estas inversiones generarán puestos de trabajo e ingresos añadidos para muchos hogares, lo que impulsará un consumo privado menos erosionado que en Occidente por la inflación, más contenida en Indonesia.
· Si a todo lo anterior añadimos una política monetaria responsable (tipos de interés del banco central acordes con la inflación), la mejora de la gobernanza y una divisa, la rupia indonesia, infravalorada frente al euro, hay razones de peso que justifican esta apuesta con un riesgo, eso sí, superior a la media.
Dos alternativas a su alcance
A la hora de invertir en acciones indonesias no hay mucho donde elegir. Tan solo tiene dos alternativas, el fondo tradicional...
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Muchas bazas a su favor
Las acciones indonesias, presentes con un peso del 5% en la cartera global flexible y en la mixta dinámica, lucen buenas perspectivas de cara al futuro. A nivel macroeconómico, esperamos un crecimiento este año (+4,5%) y el siguiente (+5%) que casi duplica al de la economía mundial, con la inversión extranjera, las exportaciones, la inversión pública y el consumo privado como motores.
· Como primer productor mundial de níquel, Indonesia está bien situado para atraer inversiones de empresas ligadas a las baterías y la transición energética. Y, en un momento donde muchas empresas buscan alternativas a la producción en China, Indonesia, con su mano de obra barata y abundante, seguirá captando inversión extranjera en el sector industrial, lo que se traducirá en mayores exportaciones en el futuro. Por supuesto, al tener a China como principal cliente, también se beneficiará de su recuperación. Además, el país seguirá invirtiendo en la mejora de las infraestructuras, otra baza que redundará en un mayor crecimiento. Estas inversiones generarán puestos de trabajo e ingresos añadidos para muchos hogares, lo que impulsará un consumo privado menos erosionado que en Occidente por la inflación, más contenida en Indonesia.
· Si a todo lo anterior añadimos una política monetaria responsable (tipos de interés del banco central acordes con la inflación), la mejora de la gobernanza y una divisa, la rupia indonesia, infravalorada frente al euro, hay razones de peso que justifican esta apuesta con un riesgo, eso sí, superior a la media.
Dos alternativas a su alcance
A la hora de invertir en acciones indonesias no hay mucho donde elegir. Tan solo tiene dos alternativas, el fondo tradicional Fidelity Indonesia A (LU0055114457) y el ETF HSBC MSCI Indonesia (IE00B46G8275). Ambas, con sus pros y sus contras, podrían ser una opción válida.
· El fondo tradicional de Fidelity cuenta a su favor con una mejor fiscalidad, al poder beneficiarse del sistema de traspasos con el que retrasar su visita al Fisco, además de una mayor diversificación. Ambos están muy sesgados hacia el sector financiero, con los bancos copando las primeras posiciones. En el fondo de Fidelity este sector representa una tercera parte de la cartera. Pero si bien es un porcentaje muy elevado, se queda muy por debajo del casi 60% que pesan los bancos en el ETF, que replica al índice MSCI Indonesia y cuyas dos primeras posiciones, Bank Central Asia (25%) y Bank Rakyat Indonesia (18%), pesan casi un 40% del total. Esto se refleja en el número de acciones en las que invierte uno y otro: algo más de 50 en el caso de Fidelity, frente a la mitad en el caso del ETF.
· En cambio, el ETF sale ganando en cuanto a costes, en torno al 0,5% anual por el 2% del fondo, y en rendimientos pasados. En el último lustro, por ejemplo, el ETF de HSBC ganó un 3,9% anual (+1,1% en la última década) mientras que el fondo de Fidelity obtuvo rentabilidades algo menores: +2,5% en 5 años y -0,3% en un periodo de 10 años. En ambos casos, una diferencia en torno al 1,4% anual a favor del ETF, en línea con sus menores gastos.
¿Dónde comprarlos?
Si va a apostar por el ETF puede hacerlo a través de Banco BiG, donde está disponible la versión en euros en la bolsa alemana Xetra y los socios de OCU no tendrán que pagar en concepto de comisión de custodia (vea nuestro acuerdo para compraventa de acciones). El fondo tradicional puede encontrarlo desde 2.500 euros en condiciones ventajosas tanto en Singular Bank como en EBN Banco. Con las retrocesiones que le harán en ambas entidades, podrá reducir el coste total del fondo hasta el 1,8% anual.
Valor liquidativo en el momento del análisis:
Fidelity Indonesia A: 26,88 USD
HSBC MSCI Indonesia: 76,20 EUR