Tendencia bursátil favorable
México, dada su proximidad geográfica y los lazos que le unen con EE.UU., puede beneficiarse tanto de la recuperación estadounidense como de la subida del precio del petróleo. Dos catalizadores para las acciones mexicanas que en el último año se anotan un 37% en moneda local (+36,3% en euros, gracias a la estabilidad del peso mexicano frente a la moneda común en este periodo). Un rendimiento muy meritorio, superior al 28% que repuntan las bolsas mundiales. Ahora bien, el retraso que acumula la bolsa azteca en años precedentes (+1% anual en el último lustro, frente al +12,9% de las bolsas mundiales) nos lleva a poner este rebote en perspectiva. Un mercado por tanto que está lejos de parecernos caro.
Difícil situación macro y política
Desafortunadamente, su mercado doméstico arrastra los mismos problemas del pasado, con un contexto económico y financiero delicado. Según la OCDE, el país azteca se situará en el furgón de cola de la recuperación y tardará cerca de cuatro años en recuperar los niveles de PIB previos a la crisis. Nuestras previsiones apuntan en esa misma dirección: tras la fuerte caída de 2020 (-9,5%), la economía mexicana crecerá solo un 3,5% este año y un 2,5% en 2022. Cifras muy alejadas de la economía mundial, que cedió bastante menos en 2020 (-5%) y crecerá más en los próximos años (+4,6% en 2021; +3,5% en 2022).
· Además, la situación política tampoco ayuda. Al gobierno mexicano parece quedarle grande la tarea de reformar la economía e impulsar el país. Y las elecciones del 6 de junio, que marcan el ecuador del sexenio del presidente López Obrador, podrían añadir más incertidumbre. Parece que los resultados no le darán la oportunidad de realizar reformas constitucionales, pero sí le permitirían seguir con su enfrentamiento con el sector privado que daña el clima de negocios y retrae las inversiones.
Presentes en la cartera flexible
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Para encauzar esta apuesta lo mejor es optar por un fondo de inversión con el que lograr la ansiada diversificación desde una cantidad asequible. La oferta es muy reducida y la mejor opción en este caso pasa por la gestión pasiva de un ETF: el iShares MSCI Mexico (IE00B5WHFQ43) o el Xtrackers MSCI Mexico (LU0476289466) son nuestros favoritos: ambos cotizan en euros en el Xetra alemán, presentan comportamientos similares (+35,2% en el último año; +0,3% anual a cinco años) y son ETF de acumulación. Los dos fondos tradicionales a su alcance, el HSBC GIF Mexico AC (+31,2% a un año; -2,9% anual a 5 años) y, sobre todo, el GBM AM SICAV Mexico D (+18,2% a 1 año; -4,5% anual a 5 años) van unos pasos por detrás.
Tendencia bursátil favorable
México, dada su proximidad geográfica y los lazos que le unen con EE.UU., puede beneficiarse tanto de la recuperación estadounidense como de la subida del precio del petróleo. Dos catalizadores para las acciones mexicanas que en el último año se anotan un 37% en moneda local (+36,3% en euros, gracias a la estabilidad del peso mexicano frente a la moneda común en este periodo). Un rendimiento muy meritorio, superior al 28% que repuntan las bolsas mundiales. Ahora bien, el retraso que acumula la bolsa azteca en años precedentes (+1% anual en el último lustro, frente al +12,9% de las bolsas mundiales) nos lleva a poner este rebote en perspectiva. Un mercado por tanto que está lejos de parecernos caro.
Difícil situación macro y política
Desafortunadamente, su mercado doméstico arrastra los mismos problemas del pasado, con un contexto económico y financiero delicado. Según la OCDE, el país azteca se situará en el furgón de cola de la recuperación y tardará cerca de cuatro años en recuperar los niveles de PIB previos a la crisis. Nuestras previsiones apuntan en esa misma dirección: tras la fuerte caída de 2020 (-9,5%), la economía mexicana crecerá solo un 3,5% este año y un 2,5% en 2022. Cifras muy alejadas de la economía mundial, que cedió bastante menos en 2020 (-5%) y crecerá más en los próximos años (+4,6% en 2021; +3,5% en 2022).
· Además, la situación política tampoco ayuda. Al gobierno mexicano parece quedarle grande la tarea de reformar la economía e impulsar el país. Y las elecciones del 6 de junio, que marcan el ecuador del sexenio del presidente López Obrador, podrían añadir más incertidumbre. Parece que los resultados no le darán la oportunidad de realizar reformas constitucionales, pero sí le permitirían seguir con su enfrentamiento con el sector privado que daña el clima de negocios y retrae las inversiones.
Presentes en la cartera flexible
El riesgo de la apuesta mexicana no es, por tanto, desdeñable. Pero, con todo, se trata de una de las bolsas con mayor rendimiento esperado, en torno al 8% anual, a largo plazo. De ahí que el binomio rentabilidad-riesgo que ofrecen pueda merecer la pena. Además, el peso mexicano, si bien lleva años en caída frente al euro (-13,2% en el último lustro), presenta a nuestros ojos un potencial de revalorización atractivo frente al euro, en torno al 18%.
· Así, la apuesta por las acciones aztecas, siempre que se realice con mesura, puede tener cabida en una estrategia global como la propuesta por nuestra cartera global flexible, en donde llevan presentes con un peso del 5% desde noviembre de 2018.
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Cotización en el momento del análisis:
iShares MSCI Mexico: 99,73 EUR
Xtrackers MSCI Mexico: 4,097 EUR