Invertir directamente en obligaciones
Para el particular, invertir directamente en obligaciones es un camino vetado en la mayor parte de las ocasiones. O bien porque ni siquiera puede acceder a ellas o bien porque los elevados costes que le supondría llevar a cabo esta operación la harían desaconsejable. De ahí que no le quede otra que hacerlo a través de fondos de inversión (o ETF), algo que por otra parte tampoco es siempre posible. Pero hay una excepción que confirma la regla: las obligaciones soberanas españolas.
Puede consultar nuestro comparador de obligaciones
Reducir el riesgo global de su cartera
En una cartera bien diversificada, el papel que ciertas obligaciones desempeñan con el propósito de reducir el riesgo global de la estrategia es fundamental. Gracias a estas inversiones la cartera en su conjunto puede maximizar el binomio rentabilidad-riesgo correspondiente a cada perfil abordando otras apuestas con un mayor potencial en términos de rendimiento.
Consulte nuestras estrategias de inversión y escoja la que mejor encaje con su perfil como inversor.
Mercados de difícil acceso
Algunas de las obligaciones que vemos interesantes tienen el hándicap de la imposibilidad de que el particular pueda acceder a ellas en los términos que fielmente recomendamos. Para solventarlo, no le quedará otra que utilizar ciertos salvoconductos. Es el caso de las obligaciones turcas, y en menor medida de las italianas y francesas. También de las canadienses, suecas y noruegas.
El potencial de las divisas
En las obligaciones en otras divisas la evolución esperada de las mismas frente al euro es un factor esencial a la hora de evaluar la conveniencia o no de invertir en ellas.
Buscando un plus de rentabilidad
En ocasiones, es la búsqueda de un plus de rentabilidad lo que debiera animarle, dentro de una estrategia bien diversificada, a decantarse por ciertas obligaciones.
Invertir directamente en obligaciones
Para el particular, invertir directamente en obligaciones es un camino vetado en la mayor parte de las ocasiones. O bien porque ni siquiera puede acceder a ellas o bien porque los elevados costes que le supondría llevar a cabo esta operación la harían desaconsejable. De ahí que no le quede otra que hacerlo a través de fondos de inversión (o ETF), algo que por otra parte tampoco es siempre posible. Pero hay una excepción que confirma la regla: las obligaciones soberanas españolas.
• De ahí que para invertir en ellas siempre hemos recomendado acudir directamente a las subastas del Tesoro a través de las cuentas directas del Banco de España. Haciéndolo así, se asegura una estructura de costes imbatible, que apenas le supondrá el 0,1% anual. Ahora, en el contexto de nulos tipos de interés que nos rodea, preferimos las de mayor plazo (entre 15 y 20 años vista) con el propósito de poder arañar unas décimas de rentabilidad ya que ofrecen entre el 0,3 y el 0,6% anual. El riesgo de una caída de su valor si se produce un alza de tipos -y no las mantiene hasta su vencimiento- es considerable, pero nuestras previsiones no apuntan a que se produzca de forma brusca en el corto o medio plazo.
Puede consultar nuestro comparador de obligaciones
Reducir el riesgo global de su cartera
En una cartera bien diversificada, el papel que ciertas obligaciones desempeñan con el propósito de reducir el riesgo global de la estrategia es fundamental. Gracias a estas inversiones la cartera en su conjunto puede maximizar el binomio rentabilidad-riesgo correspondiente a cada perfil abordando otras apuestas con un mayor potencial en términos de rendimiento.
• A ello se debe la inclusión en nuestras carteras de las obligaciones soberanas en euros, en yenes japoneses y en dólares USD. Es decir, las emitidas por sus respectivos gobiernos a los que consideramos de máxima solvencia. Ofrecen rentabilidades exiguas y el efecto divisa que de ellas esperamos es más bien neutro - o nulo en el de las europeas, entre las que españolas, italianas y francesas son nuestras recomendadas-, pero sirven de escudo protector ante posibles vaivenes. Eso sí, ante unas previsiones que nos llevan a pensar en un periodo prolongado de tipos de interés bajo mínimos, en todas nos decantamos por plazos largos para tratar de arañar unas décimas de rendimiento, que puede no ser baladí bajo el contexto actual. Conlleva un riesgo añadido sí, pero creemos que debidamente justificado.
• La inversión en deuda japonesa la canalizamos a través del Xtrackers II Japan Government Bond 1C(LU0952581584), un ETF que cotiza en euros en el Xetra alemán y que cuenta con una cartera con una duración en torno a los 13 años. Por su parte, para invertir en deuda soberana estadounidense optamos por diversificar entre dos ETF que podrá encontrar también en el Xetra: uno con una cartera de mayor duración, en torno a los 25 años, el iShares $ Treasury Bond 20+ yr (IE00BSKRJZ44), y otro con una duración algo menor, de poco más de 8 años, el iShares $ Treasury Bond 7-10 yr (IE00B3VWN518).
Consulte nuestras estrategias de inversión y escoja la que mejor encaje con su perfil como inversor.
Mercados de difícil acceso
Algunas de las obligaciones que vemos interesantes tienen el hándicap de la imposibilidad de que el particular pueda acceder a ellas en los términos que fielmente recomendamos. Para solventarlo, no le quedará otra que utilizar ciertos salvoconductos. Es el caso de las obligaciones turcas, y en menor medida de las antes nombradas, italianas y francesas. También de las canadienses, suecas y noruegas (vea más adelante).
• En todas ellas recomendamos la deuda soberana. Y títulos con vencimiento de al menos 10 años en adelante, salvo en lo que a las turcas se refiere. En estas, dada la elevada remuneración que ofrecen las de más corto plazo, no es necesario asumir riesgo de tipos de interés para optar a rentabilidades altas. De ahí que apostemos por las de vencimiento a unos 2 años vista, que rentan en torno al 17% anual. A cambio, el elevado riesgo inherente a ellas, especialmente en lo que se refiere a la evolución de su divisa, la lira turca (en el último año, p.ej., cae un 30% frente al euro, consulte nuestro conversor de divisas). De ahí que solo representen una parte residual de la cartera flexible, que puede seguir a través del Metavalor Global, el único atajo para tener de forma indirecta estas obligaciones.
• Para invertir en deuda pública italiana y francesa puede hacerlo con el iShares Italy Govt Bond (IE00B7LW6Y90) y eliShares France Govt Bond (IE00B7LGZ558), dos ETF que encontrará en euros en el Xetra y la bolsa holandesa respectivamente. Pero la duración de los títulos que tienen en cartera es de 9 y 11 años en cada caso, algo menor a los 15 años de los títulos en los que sí invierte el Metavalor Global y que consideramos un plazo más atractivo.
El potencial de las divisas
En las obligaciones en otras divisas la evolución esperada de las mismas frente al euro es un factor esencial a la hora de evaluar la conveniencia o no de invertir en ellas. Así, es el potencial de la corona sueca y noruega, en torno al 20% frente al euro, o el del dólar canadiense (superior al 10%) lo que se podrá traducir en rendimientos esperados interesantes, pese a los bajos tipos de interés que ofrecen. Nuestra recomendación se dirige a las obligaciones soberana suecas, noruegas y canadienses de largo plazo, que son las que están justamente presentes en el Metavalor Global. Pero para hacerlo por su cuenta tendrá que optar por alternativas “solo similares”.
• Así, la inversión en deuda pública sueca y noruega a largo plazo tendrá que ser reemplazada por una mezcla de deuda pública y privada de entre 5 y 7 años de duración a través de los fondos Nordea 1 Swedish Bond E EUR(LU0173776047) y el Nordea 1 Norwegian Bond E EUR (LU0173776393). Menos fino será el resquicio encontrado para la deuda pública canadiense a largo plazo. En su lugar, tendrá que conformarse con un monetario también con títulos públicos y privados, el Aberdeen Liquidity CAD A2 (LU0049016909). Todos estos fondos están disponibles en el Supermercado de Fondos OCU desde 1.000 euros.
Buscando un plus de rentabilidad
En ocasiones, es la búsqueda de un plus de rentabilidad lo que debiera animarle, dentro de una estrategia bien diversificada, a decantarse por ciertas obligaciones.
• Es el caso de la deuda corporativa de menor solvencia, la high yield, tanto en euros como en dólares USD. Podrá optar a rendimientos superiores al 3 y 5% anual respectivamente, tasas muy atractivas en el contexto actual. El DPAM L Bonds Corporate HY B(LU0966249301) es la mejor herramienta para las primeras, y el Nomura US High Yield Bond A (IE00B3RW7J78) para las estadounidenses; puede encontrar ambos en el Supermercado de Fondos OCU desde 1.000 y 5.000 euros respectivamente. La deuda corporativa estadounidense, con rendimientos esperados en torno al 2% anual, también tiene su cabida a través de un ETF como el Xtrackers USD Corporate Bond (IE00BZ036H21), en el Xetra alemán.
• También aquí tienen su sitio las obligaciones soberanas chinas: a 10 años ofrecen un 3,3% anual y su divisa aporta una correlación interesante en una estrategia global y un sólido comportamiento frente al euro en los últimos 25 años. Apueste por ellas con un ETF que cotiza en la bolsa holandesa Euronext Amsterdam, el iShares China Bonds (IE00BKPSFD61).