Una demanda superior a la oferta
Los primeros resultados trimestrales publicados por grandes nombres del sector, como el fabricante de equipos ASML y los propios fabricantes de los chips TSMC y Samsung Electronics, muestran una demanda todavía superior a la oferta, especialmente para los chips de última generación necesarios para el entrenamiento de las inteligencias artificiales. Este desequilibrio entre una oferta restringida y una demanda fuerte constituye el verdadero motor del rendimiento del sector. La escasez es estructural: el tiempo necesario para construir nuevas fábricas —varios años y decenas de miles de millones de inversión— no permite seguir la brusca aceleración de las necesidades vinculadas a la inteligencia artificial, la automatización y la electrificación del automóvil. Esta tensión permanente sitúa al conjunto de la cadena de valor —diseñadores, fabricantes y proveedores de equipos— en una posición de fuerza inédita, que les permite dictar sus precios de venta. El mercado debería alcanzar ya este año el billón de dólares de cifra de negocio, cuando las previsiones iniciales apuntaban a 2030. Y en los próximos años, su crecimiento debería seguir siendo superior al 10%. Por tanto, el sector ya no se limita a seguir la economía mundial: tira de ella, con una visibilidad poco común.
Barreras de entrada a menudo insalvables
Las barreras de entrada hacen que este sector sea particularmente atractivo. Diseñar un chip de 3 nanómetros o construir una fundición de vanguardia cuesta decenas de miles de millones de dólares y requiere un saber hacer que solo poseen unos pocos actores en el mundo (ASML, TSMC, NVIDIA). Esta concentración del poder de mercado garantiza márgenes operativos elevados y una capacidad para fijar los precios a largo plazo. Estas diversas fortalezas del mercado justifican la elevada valoración de las empresas del sector.
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El potencial de los semiconductores es evidente, pero invertir bien en este sector exige algo más que identificar una gran tendencia. Hay que saber qué vehículo utilizar, qué riesgos asumir, qué compañías pesan más en la cartera y qué lugar debe ocupar esta inversión dentro de una estrategia diversificada.
En la parte exclusiva para suscriptores analizamos una opción concreta para invertir en semiconductores, explicamos sus principales posiciones, su nivel de riesgo y en qué perfil de inversor puede encajar.
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¿Tiene sentido invertir ahora en semiconductores?
Sí, puede tener sentido como inversión de diversificación para quienes acepten un riesgo elevado. La demanda de chips avanzados sigue superando a la oferta, las barreras de entrada son muy altas y las grandes compañías del sector mantienen una posición de fuerza. No obstante, las valoraciones ya son exigentes y el riesgo del ETF propuesto es de 6 sobre 7, por lo que no conviene concentrar una parte excesiva de la cartera en este sector.
Una demanda superior a la oferta
Los primeros resultados trimestrales publicados por grandes nombres del sector, como el fabricante de equipos ASML y los propios fabricantes de los chips TSMC y Samsung Electronics, muestran una demanda todavía superior a la oferta, especialmente para los chips de última generación necesarios para el entrenamiento de las inteligencias artificiales. Este desequilibrio entre una oferta restringida y una demanda fuerte constituye el verdadero motor del rendimiento del sector. La escasez es estructural: el tiempo necesario para construir nuevas fábricas —varios años y decenas de miles de millones de inversión— no permite seguir la brusca aceleración de las necesidades vinculadas a la inteligencia artificial, la automatización y la electrificación del automóvil. Esta tensión permanente sitúa al conjunto de la cadena de valor —diseñadores, fabricantes y proveedores de equipos— en una posición de fuerza inédita, que les permite dictar sus precios de venta. El mercado debería alcanzar ya este año el billón de dólares de cifra de negocio, cuando las previsiones iniciales apuntaban a 2030. Y en los próximos años, su crecimiento debería seguir sien-do superior al 10%. Por tanto, el sector ya no se limita a seguir la economía mundial: tira de ella, con una visibilidad poco común.
Barreras de entrada a menudo insalvables
Las barreras de entrada hacen que este sector sea particularmente atractivo. Diseñar un chip de 3 nanómetros o construir una fun-dición de vanguardia cuesta decenas de miles de millones de dólares y requiere un saber hacer que solo poseen unos pocos actores en el mundo (ASML, TSMC, NVIDIA). Esta concentración del poder de mercado garantiza márgenes operativos elevados y una capacidad para fijar los precios a largo plazo. Estas diversas forta-lezas del mercado justifican la elevada valoración de las empresas del sector.
Nuestra recomendación
El sector de los semiconductores se ha vuelto más estratégico que nunca en el contexto geopolítico de rivalidad entre EE. UU. y China. Actualmente, la industria de los semiconductores representa alrededor del 40% de la capitalización bursátil mundial del sector tecnológico. El ETF VanEck Semiconductor UCITS (74,71 EUR; IE00BMC38736) es nuestro favorito para aprovechar su dinamismo, con unos sólidos rendimientos pasados y unas ajustadas comisiones. La cartera está bien diversificada, con un peso casi equivalente para los seis primeros componentes del ETF (so-bre un total de 25). Estados Unidos representa el 76% de su cartera, por delante de Países Bajos (11%) y Taiwán (10%). Los principales componentes son Broadcom (mantener, 10,14%), NVIDIA (9,25%), AMD (vender, 9,12%) y ASML Holding (9,06%). También incluye las acciones de Intel (6,27%), Applied Materials (6,08%), Texas Instruments (4,12%) y NXP Semiconductors (0,86%).
Puede comprar, eso sí, siendo consciente de que el riesgo asociado a este ETF es de 6 en una escala de 7. Por tanto, utilícelo únicamente a título de diversificación.
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