Las tierras raras son una apuesta con potencial, si bien la evolución de sus precios es irregular no estando exenta de riesgo. Repasamos la evolución del ETF VanEck Rare Earth and Stgc Metals UCITS ETF USD A (IE0002PG6CA6), nuestra apuesta por estos minerales críticos.
Un recurso hoy indispensable
Las tierras raras se han convertido en objeto de deseo por parte de Estados y empresas por su papel clave en ciertas industrias y la dificultad para sustituirlas. Este subconjunto de 17 minerales críticos, con propiedades especiales, es indispensable en los imanes de los motores de vehículos eléctricos, turbinas eólicas, componentes electrónicos, pantallas, tecnologías de defensa (radares, guía, visión nocturna) y numerosas aplicaciones médicas. De ahí, que sean fundamentales en el crecimiento económico y empresarial.
• En los próximos años, la combinación de tensiones geopolíticas recurrentes, los objetivos climáticos y el aumento del gasto en defensa alimentarán una demanda sólida y unos precios al alza, lo que sin duda repercutirá favorablemente en las empresas de este mercado. Ahora bien, este recurso no está al alcance de todos.
El dominio chino
Las principales fuentes mundiales de tierras raras siguen estando muy concentradas en unos pocos países, con un claro dominio de
China. En 2024 este país representaba casi el 70 % de la
producción minera mundial de tierras raras, con unas 270.000 toneladas de producción y 44 millones de toneladas de reservas estimadas. EE. UU. se sitúa muy por detrás, con alrededor del 10-12 % de la producción. Además, aunque las tierras raras se encuentran en varios continentes, su cadena de valor está muy concentrada. Pekín controla alrededor del 60-70 % de la producción minera, pero sobre todo el 80-90 % de la capacidad de refinado y separación, la etapa más técnica y estratégica. Algo que le otorga poderosa influencia geopolítica, que ya ha usado en el pasado mediante cuotas o restricciones a la exportación. Los países importadores (EE. UU., Europa, Japón) se ven así expuestos a riesgos de suministro.
• La
actualidad geopolítica reciente ha vuelto a poner en el foco a estos minerales. De un lado, China reafirma su posición dominante utilizando las restricciones a la exportación a Japón como instrumento de presión. Ello supone una amenaza directa para las cadenas de valor de los imanes, las baterías y los componentes electrónicos avanzados. Por su parte, Donald Trump tiene puesta la vista en
Groenlandia como eje de su estrategia para asegurarse recursos naturales. Y es que su
subsuelo rico en metales críticos (contiene 1,5 millones de toneladas de tierras raras, por detrás de EE. UU., 1,9, Australia, 5,7, Brasil, 21, y China, 44) es una oportunidad para cambiar las reglas del juego de la dependencia occidental.
Un reto estratégico
Tres razones principales hacen que las tierras raras se estén convirtiendo en un reto estratégico importante. Para empezar, la
transición energética y la digitalización están haciendo que la demanda se dispare. Según la Agencia Internacional de la Energía, las necesidades de tierras raras podrían duplicarse de aquí a 2035 debido a la descarbonización. Pero mientras que la demanda crece a un ritmo mucho más rápido que la oferta, esta sigue siendo limitada. Una dinámica, que crea tensiones estructurales, ya que la apertura de nuevas minas suele llevar entre 10 y 15 años. Por otro lado, contrariamente a lo que indica su nombre,
las tierras raras no son raras, pero
rara vez se pueden explotar a bajo coste. A menudo están dispersas, mezcladas entre sí, y requieren procesos químicos pesados para separarlas. La extracción genera residuos tóxicos y suscita una fuerte oposición medioambiental y social. Estas limitaciones hacen que los proyectos sean lentos, arriesgados y capital-intensivos (requieren importantes inversiones de capital), lo que frena la rápida aparición de alternativas a China. El resultado es que, incluso cuando se identifican nuevos yacimientos, la capacidad de transformarlos en producción industrial sigue siendo limitada a corto y medio plazo.
Qué hacer con sus inversiones
Las
compañías mineras y los metales son una apuesta arriesgada – la evolución de los precios es irregular, con fases de
marcada volatilidad y correcciones, a veces, brutales –, en la que seguimos viendo un gran potencial, en particular, en la inversión en tierras raras. Por lo que, por un lado, creemos que es una apuesta a tener en cartera, pero por otro, limitando su exposición al 5% de esta. Por ello, en marzo pasado le aconsejamos apostar por ellas a través del ETF
VanEck Rare Earth and Stgc Metals UCITS ETF USD A (IE0002PG6CA6), que invierte en las acciones de empresas de mayor capitalización a nivel mundial que obtienen al menos el 50% de ingresos con el refinado, reciclaje o producción de tierras raras, así como de metales y minerales estratégicos.
• Desde entonces cosecha un
rendimiento del 105%. A mitad de camino, tras subir un 60%, le aconsejamos tomar parte de los beneficios y devolver su apuesta al montante inicial; consejo prudente que, si entró entonces, le volvemos a dar ahora. Esta estrategia le permite recuperar mucho de lo que invirtió y dejar, ya sin preocuparse, el resto de su apuesta, ya que juega con los beneficios.
•
Si entró hace seis meses habrá ganado un 35%. Dado que las perspectivas siguen siendo jugosas, le aconsejamos mantenga íntegra su inversión. Si no lo tiene y está dispuesto a asumir su alto riesgo, aún es momento de comprar.
Valor liquidativo en el momento del análisis: 15,48 EUR
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