La llegada de SpaceX al mercado parece perfilarse para el mes de junio. La operación valoraría la compañía en unos 1,75 billones de dólares, y confirmaría que el espacio ha dejado de ser un nicho para convertirse en un sector estratégico, tanto para la economía mundial como para la geopolítica. Ahora bien, SpaceX no es todo. Otras empresas están convirtiendo poco a poco el espacio en un verdadero terreno de inversión.
La economía espacial acelera
La caída del coste de lanzamiento de los vehículos espaciales ha cambiado por completo la economía del sector. La reutilización de lanzadores, la miniaturización de los satélites y la estandarización de ciertos componentes hacen hoy viables proyectos que hace diez o quince años parecían impensables. Además, la demanda de servicios espaciales se dispara: observación de la Tierra para el clima, agricultura, defensa, conectividad en zonas mal cubiertas, navegación, geolocalización... El espacio se está convirtiendo en una infraestructura invisible, pero cada vez más presente en la vida diaria. Los Estados, las grandes empresas y, de forma indirecta, también los consumidores dependen cada vez más de servicios basados en capacidades espaciales. Eso refuerza el carácter estratégico del sector.
A ello se suma el fuerte apoyo de los Estados, por razones económicas, tecnológicas y de soberanía. Los presupuestos civiles —ciencia, observación, programas lunares o exploración— se combinan con un aumento del gasto militar vinculado a la vigilancia espacial, las comunicaciones seguras y la protección de infraestructuras críticas.
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Interesante, pero no para cualquiera
A largo plazo, el contexto es... CONTENIDO RESERVADO A NUESTROS SOCIOS, PINCHE EN EL BOTÓN SIGUIENTE PARA VER EL CONSEJO DE NUESTROS EXPERTOS.
La llegada de SpaceX al mercado parece perfilarse para el mes de junio. La operación valoraría la compañía en unos 1,75 billones de dólares, y confirmaría que el espacio ha dejado de ser un nicho para convertirse en un sector estratégico, tanto para la economía mundial como para la geopolítica. Ahora bien, SpaceX no es todo. Otras empresas están convirtiendo poco a poco el espacio en un verdadero terreno de inversión.
La economía espacial acelera
La caída del coste de lanzamiento de los vehículos espaciales ha cambiado por completo la economía del sector. La reutilización de lanzadores, la miniaturización de los satélites y la estandarización de ciertos componentes hacen hoy viables proyectos que hace diez o quince años parecían impensables. Además, la demanda de servicios espaciales se dispara: observación de la Tierra para el clima, agricultura, defensa, conectividad en zonas mal cubiertas, navegación, geolocalización... El espacio se está convirtiendo en una infraestructura invisible, pero cada vez más presente en la vida diaria. Los Estados, las grandes empresas y, de forma indirecta, también los consumidores dependen cada vez más de servicios basados en capacidades espaciales. Eso refuerza el carácter estratégico del sector.
A ello se suma el fuerte apoyo de los Estados, por razones económicas, tecnológicas y de soberanía. Los presupuestos civiles —ciencia, observación, programas lunares o exploración— se combinan con un aumento del gasto militar vinculado a la vigilancia espacial, las comunicaciones seguras y la protección de infraestructuras críticas.
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Interesante, pero no para cualquiera
A largo plazo, el contexto es favorable. Las previsiones de crecimiento del sector superan ampliamente las del PIB mundial. Pero el inversor no debe perder de vista los elevados riesgos. Muchas de estas empresas siguen en fase de crecimiento: son jóvenes, consumen mucho capital y todavía no generan beneficios. Además, sus ingresos suelen depender de unos pocos contratos públicos o privados, expuestos a retrasos o a cambios presupuestarios. Por eso, las acciones del sector espacial son muy volátiles. Las fases de euforia se alternan con correcciones a veces muy bruscas, agravadas por la sensibilidad a los tipos de interés y por el apetito del mercado por los valores de crecimiento. En definitiva, se trata de un sector con un nivel de riesgo elevado, un riesgo que no aconsejamos asumir en el entorno actual, ya de por sí muy volátil.
Un solo ETF a su alcance
En Europa el único ETF que invierte exclusivamente en la temática espacial es el VanEck Space Innovators UCITS ETF USD A. Su cartera está formada en un 60,5% por valores estadounidenses, un 9,7% por japoneses y un 6,2% por canadienses. Desde comienzos de año, este ETF acumula una rentabilidad del 29% para un inversor en euros, en un momento en que las Bolsas mundiales presentan, en conjunto, un balance negativo. Este resultado se explica por las fuertes subidas de algunas de sus principales posiciones, como Planet Labs y MDA. Otras compañías importantes del fondo, en cambio, están sufriendo recogidas de beneficios tras las fuertes alzas registradas en 2024 y 2025. Pero la falta crónica de rentabilidad, unida al efecto moda, convierte a este ETF en una inversión volátil y arriesgada. De ahí que el inversor más prudente debería mantenerse al margen.
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