La economía mexicana ha estado siempre estrechamente vinculada a la de su poderoso vecino del norte. Y ahora aún más. La menor dependencia de China y las perturbaciones de la logística global con la crisis del covid han favorecido la localización de la producción en lugares cercanos al consumo. Con una mano de obra barata, instalaciones de transporte y el acuerdo de libre comercio entre los dos países, México es el destino ideal para acercar las fábricas al consumidor estadounidense.
Exportaciones en máximos
Mejor posicionado que sus competidores en el nuevo mapa del comercio mundial, México ha salido más beneficiado de la recuperación americana. Las exportaciones mexicanas alcanzaron niveles récord en el primer semestre por valor de 236.000 millones de dólares, frente a los 171.000 millones en el mismo período de 2018. México se ha convertido en el proveedor nº 1 de EE.UU. Las empresas se pelean por establecerse allí. Tras unas inversiones extranjeras de 36.200 millones de dólares en 2022, para este año ya se han anunciado 100 proyectos por 48.000 millones.
Renovación económica
La economía mexicana aumentó un 1% en el primer trimestre y otro 0,8% en el segundo. En un año, el PIB creció casi un 4%. Un repunte tanto más notable cuanto que el banco central ha aumentado su tipo de referencia del 4% al 11,25% para contener la inflación. Pero esto no ha frenado la demanda interna. El sector de la construcción se mantiene a flote y el consumo de los hogares sigue aumentando. El desempleo cayó este año a su nivel más bajo en 20 años. Las transferencias de dinero de trabajadores mexicanos en EE.UU. casi ha han duplicado en 5 años, superando los 16.000 millones de dólares en el segundo trimestre. La caída de la inflación, por debajo del 5% en julio, también favorece el consumo.
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La economía mexicana ha estado siempre estrechamente vinculada a la de su poderoso vecino del norte. Y ahora aún más. La menor dependencia de China y las perturbaciones de la logística global con la crisis del covid han favorecido la localización de la producción en lugares cercanos al consumo. Con una mano de obra barata, instalaciones de transporte y el acuerdo de libre comercio entre los dos países, México es el destino ideal para acercar las fábricas al consumidor estadounidense.
Exportaciones en máximos
Mejor posicionado que sus competidores en el nuevo mapa del comercio mundial, México ha salido más beneficiado de la recuperación americana. Las exportaciones mexicanas alcanzaron niveles récord en el primer semestre por valor de 236.000 millones de dólares, frente a los 171.000 millones en el mismo período de 2018. México se ha convertido en el proveedor nº 1 de EE.UU. Las empresas se pelean por establecerse allí. Tras unas inversiones extranjeras de 36.200 millones de dólares en 2022, para este año ya se han anunciado 100 proyectos por 48.000 millones.
Renovación económica
La economía mexicana aumentó un 1% en el primer trimestre y otro 0,8% en el segundo. En un año, el PIB creció casi un 4%. Un repunte tanto más notable cuanto que el banco central ha aumentado su tipo de referencia del 4% al 11,25% para contener la inflación. Pero esto no ha frenado la demanda interna. El sector de la construcción se mantiene a flote y el consumo de los hogares sigue aumentando. El desempleo cayó este año a su nivel más bajo en 20 años. Las transferencias de dinero de trabajadores mexicanos en EE.UU. casi ha han duplicado en 5 años, superando los 16.000 millones de dólares en el segundo trimestre. La caída de la inflación, por debajo del 5% en julio, también favorece el consumo.
Una bolsa atractiva
El país cuenta con varias ventajas competitivas para hacer frente a un eventual frenazo económico de EE.UU. La primera, su posicionamiento en el comercio global. El establecimiento de fábricas para satisfacer la demanda estadounidense es una tendencia sólida que seguirá impulsando la inversión, el empleo y las exportaciones. Unas finanzas públicas saneadas, con una deuda del 50% del PIB y un déficit contenido, ofrecen margen de maniobra para amortiguar una repentina desaceleración económica. El banco central también podrá relajar su política, que actualmente es muy restrictiva.
La Bolsa de México es un mercado diversificado, donde el consumo representa el 35%, las comunicaciones el 18%, los materiales básicos el 17%, el sector financiero el 16% y los productos industriales el 11%. Aunque el peso mexicano está sobrevalorado respecto al euro (un 11% según nuestros cálculos), las buenas perspectivas bursátiles compensan la depreciación esperada del peso.
Dónde invertir
Las acciones mexicanas son interesantes, pero al ser un mercado emergente con una volatilidad elevada, no son adecuadas para inversores defensivos. Están presentes, con un 5%, en nuestras carteras mixta equilibrada y mixta dinámica. Para invertir en ellas la mejor vía es un ETF que replique el índice MSCI México, aunque lo hace algo peor que el conjunto de acciones aztecas. El Xtrackers MSCI Mexico (LU0476289466) o el iShares MSCI Mexico (IE00B5WHFQ43), a la venta en Banco BiG en la versión cotizada en euros en el Xetra alemán, son nuestros favoritos.
Valor liquidativo en el momento del análisis:
Xtrackers MSCI Mexico: 8,858 EUR
iShares MSCI Mexico: 143,62 EUR