Greater PAJ: más producción futura
Eni ha tomado la “decisión final de inversión” (conocida como FID) para Greater PAJ. Esto significa que el proyecto deja atrás la fase de estudio y pasa a la fase de ejecución: se compromete el dinero, se firman contratos y se ponen en marcha los trabajos. Se trata de un proyecto de 5.100 millones de dólares, con una capacidad de producción prevista de 95.000 barriles al día. Pero conviene interpretar bien esta cifra. Al ser un proyecto compartido con otras sociedades, solo una parte de esa producción corresponderá a Eni. Además, no tendrá un efecto inmediato en sus resultados: el grupo espera que los primeros resultados lleguen en la primera mitad de 2029. El interés del proyecto está también en su diseño. Greater PAJ será el primer desarrollo integrado entre dos bloques offshore (mar adentro) en Angola. En la práctica, esto significa que varios yacimientos cercanos se explotarán utilizando infraestructuras comunes. Esa fórmula puede reducir los costes unitarios, mejorar la eficiencia y aumentar la rentabilidad de la producción. Valoramos positivamente la decisión de inversión, porque da más visibilidad a la producción futura de Eni.
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La noticia es positiva, porque refuerza la producción futura del grupo en un país donde Eni está presente desde 1980. Ahora bien, el impacto en beneficios no será inmediato.
Greater PAJ: más producción futura
Eni ha tomado la “decisión final de inversión” (conocida como FID) para Greater PAJ. Esto significa que el proyecto deja atrás la fase de estudio y pasa a la fase de ejecución: se compromete el dinero, se firman contratos y se ponen en marcha los trabajos. Se trata de un proyecto de 5.100 millones de dólares, con una capacidad de producción prevista de 95.000 barriles al día. Pero conviene interpretar bien esta cifra. Al ser un proyecto compartido con otras sociedades, solo una parte de esa producción corresponderá a Eni. Además, no tendrá un efecto inmediato en sus resultados: el grupo espera que los primeros resultados lleguen en la primera mitad de 2029. El interés del proyecto está también en su diseño. Greater PAJ será el primer desarrollo integrado entre dos bloques offshore (mar adentro) en Angola. En la práctica, esto significa que varios yacimientos cercanos se explotarán utilizando infraestructuras comunes. Esa fórmula puede reducir los costes unitarios, mejorar la eficiencia y aumentar la rentabilidad de la producción.
Valoramos positivamente la decisión de inversión, porque da más visibilidad a la producción futura de Eni. Sin embargo, por sí sola no cambia el perfil de la acción a corto plazo. Un proyecto offshore exige años de trabajos, inversiones y buena capacidad de ejecución antes de empezar a generar caja. Además, Eni seguirá expuesta a los riesgos propios del sector: retrasos en los plazos de ejecución, aumento de costes, evolución del tipo de cambio euro/dólar, fiscalidad local y, sobre todo, precio del petróleo. Cuando baja el precio del barril, los beneficios de las petroleras se resienten, porque una parte relevante de sus ingresos depende directamente de los precios de la energía. Por ahora, esto no pone en peligro el dividendo. Las grandes petroleras vienen de años de buena generación de caja y Eni mantiene una estructura financiera sólida. En su plan 2026-2030, el grupo prevé un dividendo 2026 de 1,10 euros por acción, un 5% más, y una política de distribución total equivalente al 35%-45% del flujo de caja operativo. Además, tras los resultados del primer trimestre, Eni elevó su programa de recompra de acciones propias de 1.500 a 2.800 millones de euros. En un escenario menos favorable, lo más probable es que la primera medida de ajuste fuera reducir esa recompra de acciones (buyback), porque es más flexible que el dividendo.
Tecnología para mejorar el negocio tradicional
Eni quiere proteger el valor de su negocio tradicional apoyándose en tecnología e innovación. En este sentido, colaborará con Fincantieri, grupo italiano especializado en construcción naval y tecnologías submarinas a través de su filial IDS para desarrollar y comercializar Clean Sea, un sistema robótico destinado a vigilar ecosistemas marinos e infraestructuras offshore. También el nuevo superordenador HPC7 encaja en esa estrategia. Eni no se transforma en una compañía tecnológica, pero utiliza la supercomputación para mejorar tareas concretas de su negocio: estudio del subsuelo, simulaciones geológicas, optimización de instalaciones, almacenamiento de CO₂ y aplicaciones de inteligencia artificial.
Nuestro consejo
Eni sigue invirtiendo en su actividad principal, pero con una base tecnológica más fuerte y mayor disciplina financiera. Greater PAJ mejora la visibilidad de la producción futura; Clean Sea y HPC7 refuerzan su posición industrial; y dividendo y la reducción de la recompra de acciones muestran que la compañía sigue cuidando la remuneración al accionista. Aun así, la acción continúa dependiendo del ciclo del petróleo y del gas. Teniendo en cuenta nuestras estimaciones de beneficio de 1,41 euros por acción en 2026, 1,29 euros por acción en 2027 y 1,45 euros por acción en 2028, mantenemos nuestro consejo para esta acción correcta. MANTENGA.
Cotización en el momento del análisis: 20,80 EUR
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