Clima bursátil: la guerra envenena a la bolsas
Vea las mayores subidas y caídas de la semana bursátil.
El temor a la inflación
La escalada en la guerra de Irán hace caer a las Bolsas a mitad de semana. La destrucción de grandes capacidades de producción de petróleo y gas supone un paso más en la intensificación del conflicto, con un impacto potencialmente prolongado sobre los precios de la energía y el crecimiento económico. En EE.UU., el S&P 500 y el Nasdaq retroceden un 1,9% y un 2,1%, respectivamente. Como se esperaba, dada la inflación actual y prevista, la Fed mantiene sus tipos sin cambios, pero ya solo prevé una bajada este año. También se mantiene el statu quo en los tipos oficiales en el Reino Unido y en la zona euro.
· Más afectado por la subida de los precios de la energía, el Stoxx Europe 50 baja un 4%. Los sectores europeos más sensibles a los precios de la energía están en rojo, como el transporte aéreo (-4,4%) y la química (-4,5%). En Europa los valores de alimentación caen un 5,6%; descenso del 5,3% en el sector de bienes de consumo; el automóvil pierde un 5,2% y el de los recursos básicos se desploma un 6,5%. La subida de los tipos a largo plazo, consecuencia de los temores inflacionistas, contribuye al retroceso del oro (-8,8%).
· Subida del 1,2% en el sector de la energía (+23,8% en 2026), con valores en máximos históricos como TotalEnergies (+6,4%), Shell (+1,6%), Exxon (+2,3%) o Chevron (+2,5%). Subida del 7,2% para Vallourec.
Cifras destacadas de la semana
· La acción de BYD, líder chino en vehículos eléctricos, rebotó un 5% el 16 de marzo, su mejor sesión en 13 meses. Este repunte está relacionado con importantes contratos de exportación en Brasil, Argentina y México (aproximadamente 100.000 vehículos), lo que tranquiliza sobre su estrategia internacional pese a la debilidad del mercado en China. Los mercados apuestan por un crecimiento más rentable fuera de sus fronteras.
· Europa importa cerca del 60% de su energía, lo que la hace dependiente del exterior para alimentar su economía. Y ello implica tres riesgos: geopolítico (tensiones con los proveedores), económico (factura energética volátil y al alza) y político (presión sobre las decisiones europeas). La Comisión propone acelerar las inversiones en renovables y energía nuclear, pero la decisión final corresponde a los Estados miembros.