El hecho se produce en un momento en que el private equity y, en concreto, la deuda privada, ámbito al que está muy expuesto Blackstone, atraviesa una crisis. Así, cambiamos nuestro consejo a mantener desde el consejo de compra, que dimos en octubre pasado advirtiendo de su mayor volatilidad frente a otros gestores de activos.
Valoración: Acción correcta.
Consejo: MANTENGA.
Un grupo sólido, pero en un entorno menos cómodo
Blackstone sigue siendo una gran referencia del capital riesgo, con una actividad sólida y una notable capacidad para generar ingresos recurrentes. Pero el deterioro del contexto en deuda privada introduce nuevos riesgos. Aunque no vemos un problema sistémico inminente, sí creemos que hay motivos suficientes para adoptar una posición más prudente sobre la acción. De ahí, que cambiemos nuestro consejo de comprar a mantener. El gestor de activos ha sido uno de los grandes beneficiarios del auge del private equity y, en particular, del fuerte crecimiento de la deuda privada en los últimos años. En un contexto de tipos todavía atractivos para este tipo de financiación, bajos impagos y fuerte apetito de los inversores por productos más rentables, el grupo ha ampliado su actividad y ha seguido mostrando una evolución operativa convincente. Sus resultados recientes reflejan esa fortaleza, con una dinámica comercial favorable y una facturación apoyada en comisiones relativamente estables.
Ahora bien, el mercado ya no analiza este segmento con la misma tranquilidad que hace solo unos meses. Una parte del negocio vinculada a la deuda privada ha empezado a generar inquietud, especialmente allí donde se concentran prestatarios más endeudados o sectores sometidos a dudas crecientes. Ese cambio de percepción afecta también a los grandes actores del sector, entre ellos, Blackstone.
La deuda privada añade un riesgo extra
El principal foco de atención está en los fondos expuestos a deuda privada, un segmento que ha crecido con mucha rapidez y que ofrece rentabilidades elevadas precisamente porque asume más riesgo. Mientras la situación económica acompaña, el modelo funciona razonablemente bien. Pero cuando aumentan las dudas sobre la capacidad de pago de algunos deudores, los inversores pueden intentar retirar su dinero al mismo tiempo, tensionando el sistema.
No creemos que esto equivalga a un riesgo generalizado para todo el private equity, ni mucho menos a una crisis comparable a la de 2008. Pero sí vemos un riesgo adicional que el mercado podría seguir descontando en cotización. A ello se suma la posibilidad de un efecto contagio reputacional y financiero: si se multiplican los problemas en algunas carteras o vehículos concretos, el conjunto del sector puede sufrir menores entradas de capital, más presión sobre las valoraciones y un entorno de negocio menos favorable.
Más prudencia ante el cambio de escenario
Blackstone sigue siendo un grupo sólido y puede contar con otras líneas de negocio dentro de su estructura. Pero el contexto actual nos lleva a mostrarnos más conservadores. De ahí, que nuestro consejo sea ahora de mantener. No compre más.
Cotización en el momento del análisis: 113,47 USD
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